Convocado por la Organización de Seminarios de la Argentina (OSAR) con el lema “Brochero: comunión, participación y misión”, del viernes 16 al domingo 18 de septiembre se realizó el VII Encuentro Nacional de Seminaristas en Villa Cura Brochero, Diócesis de Cruz del Eje.

El encuentro de seminaristas, que estudian teología, se realiza cada cuatro años. En esta ocasión participaron 200 provenientes de todo el país.

“Este encuentro tiene por objetivo fomentar la fraternidad y la comunión, la devoción y el deseo de imitar al Santo Cura Brochero”, dijo a ACI Prensa, el presidente de la OSAR, P. Mauricio Larrosa.

“La vocación es un don precioso que nos regala Dios. La recepción de cada sacramento viene precedida de una gracia que es preciso vivir y gozar. Es muy importante la gracia que significa el tiempo del seminario”, señaló Larrosa.

“Ojalá que este encuentro que acabamos de vivir los ayude a hacer las opciones que la iglesia madre nos invita a cultivar. Opción de comunión, participación y también misión”, agregó.

“No hay mejor promoción vocacional que curas convencidos y felices. Bueno, que eso mismo sea carne hoy en la vida de ustedes”, comentó el sacerdote argentino. 

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Una de las actividades del encuentro fue una peregrinación desde el Cristo Blanco hasta el Santuario de Nuestra Señora del Tránsito, en la que portaron una imagen de esta advocación mariana.

El evento finalizó con la Eucaristía presidida por el Obispo de Cruz del Eje, Mons. Ricardo Araya.

“Los seminaristas son siempre bienvenidos a este lugar. Es una felicidad poder verlos a todos juntos y unidos en esta ocasión. Celebramos una iglesia fraterna y hermana”, sintetizó el prelado.     

Culminada la ceremonia, seminaristas, formadores y el obispo peregrinaron al santuario para rezar frente a las reliquias del Santo Cura Brochero y para bendecir la nueva placa del VII Encuentro Nacional de Seminaristas.

“Lo más lindo de este encuentro fue el intercambio cultural de seminaristas de las diferentes regiones de nuestra Argentina”, expresó Pablo Lasala quien se forma en el Seminario Jesús Buen Pastor de Río Cuarto, en Córdoba.  

“Es asombroso experimentar cómo nos une el Cura Brochero, en él no hay divisiones. Contemplar su figura y su obra nos da esperanza para una iglesia más unida, fraterna y sinodal”, finalizó expresando Lasala.

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