3 de junio de 2015 4:22 pm

Imprimatur, nihil obstat... ¿por qué la Iglesia “censura” los libros católicos?

Redacción ACI Prensa/EWTN Noticias

Imagen referencial. Foto: Pixabay / Dominio Público.
Imagen referencial. Foto: Pixabay / Dominio Público.

¿Qué beneficios prácticos tiene la censura para los libros católicos y la enseñanza de la fe? ¿Qué significados tienen frases latinas como “imprimatur” o “nihil obstat” que encontramos incluso en la Biblia? El secretario general de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima (Perú), Gabriel Romero, iniciador de la Feria del Libro Católico, que ha celebrado recientemente su segunda edición, tiene la respuesta.

La Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima es la más antigua de América, con 475 años de antigüedad.

En entrevista con el director de la Enciclopedia Católica, José Gálvez, Gabriel Romero destacó que “no se puede escribir cualquier cosa sobre temas importantes como los teológicos, en este caso, y de ninguna otra ciencia, sin un rigor medianamente científico o de investigación seria”.

“Vemos a diario muchas especulación, hipótesis o lanzan una pregunta disparadora mediáticamente y se quedan en la pregunta. Nos encontramos con libros de carátulas bonitas pero carentes de contenido, y se quedan en ese plano sin llegar a comprobar mínimamente si lo que se está exponiendo llega a una conclusión universal”.

Por eso, destacó, “es ventajoso que alguien  con rigor u autoridad dé su visto bueno, sea el obispo del lugar o alguna persona por el cargo que ocupa en la Iglesia con seriedad académica, para saber que ese libro está comulgando con el sentir, pensar, el Magisterio y moral de la Iglesia”.

En la primera hoja de un libro católico, señaló, se puede encontrar expresiones como “imprimatur”( del latín, “imprímase”), que “es una declaración oficial por la jerarquía de la Iglesia Católica de que una obra literaria o similar está libre de error en materia de doctrina y moral católica, y se autoriza por lo tanto su lectura por los fieles católicos”.

Si en el libro aparece “imprimi potest” (en latín, “puede imprimirse”) significa que “si la obra es de un miembro de una orden religiosa, este sello indica que el escrito ha sido examinado y aprobado por el superior mayor o cabeza de la orden”.

En el caso de “nihil obstat” (en latín, “nada se opone”), este sello “indica que la obra ha sido revisada y aprobada por el censor de la diócesis sin encontrar en ella ningún error doctrinal o moral. El censor suele ser un sacerdote educado, nombrado por el obispo”.

Romero, que define a un libro católico como “nada más ni nada menos una manera de escribir con los valores impregnados de la doctrina de la Iglesia católica”, destacó la creación de la Feria del Libro Católico de Lima tras considerar que “muchas personas, sean laicos o religiosos, que necesitaban un espacio donde encontrar todo el bagaje amplio e intelectual en un solo lugar”.

“La idea nació viendo otros ejemplos en otras partes del mundo, donde llevan muchos años haciendo este tipo de iniciativas. Acá en Perú faltaba algo que pudiera nuclear a todas las editoriales, librerías e instituciones religiosas, que son muy ricas en producción, pero muchas veces las distancias donde están establecidas se hacen contraproducentes poder acercarse a ellas”, explicó.

Para el secretario general de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima “es necesario poner estos temas en la palestra del cuestionamiento continuo”, pues “vivimos en un mundo muy vertiginoso por el relativismo moral e existencial”.

No son temas que deben ser tomados a la ligera, al contrario deben ser agotados y expuestos al público académico, social y pastoral sin medias tintas”, señaló.

Gabriel Romero destacó entre los autores difundidos en la última edición de la Feria del Libro Católico de Lima al sacerdote dominico Aníbal Fósbery, fundador de la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino.

“El P. Fray Aníbal Fosbery ha sabido vivir, entender e interpretar el Concilio Vaticano II y  producto de ello nace una de sus mejores obras intelectuales, ‘La Cultura Católica’, producto de la reflexión, que no es otra cosa que la vida iluminada desde la Palabra de Dios y confrontada con la más sana doctrina de la Iglesia”, señaló.

El P. Fosbery, dijo, “nos presenta la Iglesia como creadora de cultura, que no es otra cosa que católica, universal, es para todos, con sus manifestaciones a lo largo de más de dos mil años de historia, y responde a la misión evangelizadora de la Iglesia, que lo hace a través de su doctrina, magisterio, y hombres de vuela voluntad”.

Romero también subrayó las innovaciones de la Facultad de Teología de Lima, “como la implementación de aulas virtuales en la facultad de educación para los estudiantes que viven y trabajan en provincias, material en formatos de CDs donde pueden encontrar las clases dictadas por los mismos docentes”.

Otros aportes significativos, señaló, son la Revista Teológica Limense y la Revista Verba Hominis, editadas por esta casa de estudios.

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Etiquetas: Perú, Libros católicos, Libros

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