Hogares Lázaro es una iniciativa de la Iglesia Católica que ofrece pisos colaborativos para compartir a jóvenes y personas sin hogar, en los que construyen una nueva familia en la que todos se enriquecen unos a otros.  

Una experiencia de varios amigos en París en 2006, dio lugar cinco años después a la Fundación Hogares Lázaro, que se extendió rápidamente por toda Francia. En el año 2016, el P. Álvaro de Cárdenas, presbítero de la Diócesis de Getafe, en España, hace suyo el proyecto junto a unos amigos.

En la actualidad Hogares Lázaro cuenta con dos pisos en Madrid, uno para hombres y otro para mujeres, aunque pronto estarán presentes en Barcelona, mientras estudian cómo hacer fructificar las peticiones que les han llegado de otras ciudades. 

Los Hogares Lázaro han recibido numerosos premios nacionales e internacionales, como ser considerado por la Unión Europea entre las 50 soluciones más innovadoras para luchar contra el llamado sinhogarismo, un problema que celebra hoy su día mundial. 

El P. Álvaro explica que, más allá de un proyecto asistencial, Hogares Lázaro pretende ser “una luz que haga comprender que los pobres no pueden ser simples objetos de caridad, sino sujetos de la transformación de la sociedad”. 

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Son “sujetos que llaman a nuestra puerta pidiendo atención, acogida, integración y dignidad” gracias a los cuales “cambia nuestro corazón”, porque “nos salvan de la tentación de nuestra comodidad”. 

Así lo atestiguan quienes forman parte de los Hogares Lázaro. 

La camerunesa Mirys afirma que antes de Lázaro “estaba en una situación de aislamiento, de lamento, de preocupación incesante, de quedarme sin techo, sin dinero, sin trabajo”. Lázaro “en el último momento, por los pelos”, le abrió la puerta. “Hoy tengo un hogar, una familia”. 

Pepa, compañera de piso del hogar de mujeres lo corrobora: “Ya no me siento sola porque los amigos de Lázaro siempre están ahí”. Por su parte, Manoli, otra de las mujeres, afirma que su estancia en Lázaro “ha supuesto todo, tanto un apoyo moral como espiritual”. 

Entre ellas, el caso más llamativo es el de Maria, joven venezolana que fue acogida en este proyecto y ahora es voluntaria. “Lázaro me ha permitido, dándome una familia y también a Dios, renacer de entre las cenizas”, afirma. “Los milagros existen”, enfatiza.

Ricardo fue acogido en el hogar de hombres. “Llegué a Madrid sin nada y ahora lo tengo todo”, resume. Su llegada ocurrió en plena pandemia. Recogido de la calle al caer enfermo, el día que salió del hospital entró a formar parte de Lázaro España. 

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“Un día Jesucristo dijo: ¡Lázaro, levántate y anda! Aquel día me dijo a mí: ¡Levántate y sigue adelante!”, explica convencido. Ricardo. 

Manuel, uno de los voluntarios explica que vivir en un hogar Lázaro le ha abierto el corazón a una forma distinta de vivir. “Desde las primeras semanas he visto grandes frutos de conversión. Hoy soy feliz en lo pequeño, en la oración, en el otro”, asegura. 

También destaca “el enorme privilegio que supone vivir con un sagrario en casa puesto que sin él nada de esto sería posible. Mi roca, mi baluarte”.

El P. Cárdenas explica que Hogares Lázaro quiere ser, más que un proyecto social, más que una respuesta a una necesidad, ”fermento de una cultura nueva protagonizada por los jóvenes, comprometidos para hacer realidad la transformación social que es necesaria sin ideologización, sin utilizar a los pobres, empezando por ellos mismos”.

En agosto de 2021, con motivo de su X aniversario, fueron recibidos por el Papa Francisco quien les animó a seguir con su labor, poniendo de relieve que no dejaran nunca de considerarse “pequeños”.

“La riqueza de ustedes no está en el banco, la riqueza de ustedes es ser pequeños, sigan así”, subrayó el Papa.