La doctora Ondina Vélez especialista en enfermedades de transmisión sexual (ETS) defiende que su aumento se debe a que “la sociedad se cree informada” por las campañas, pero en ellas “se ha perdido el sentido común por cuestiones ideológicas o de corrección política”. 

El incremento de ETS sucede tanto en jóvenes como en adultos “porque los mensajes que se transmiten acerca de la salud y la sexualidad son incompletos y en ocasiones falsos”, subraya. 

La profesora de la Universidad CEU San Pablo de Madrid, obra corporativa de la Asociación Católica de Propagandistas, responde así a un estudio publicado por la compañía Cegedim Heatlh Data España, según el cual las infecciones de transmisión sexual han crecido un 84% en cinco años en España. 

En concreto, la transmisión del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida, aumentó un 343%; la clamidia, un 140%; las infecciones gonocócicas, un 71%; el herpes genital, un 59%; el virus del papiloma humano (VPH) un 45% y la sífilis un 43%. 

Vélez recuerda que al igual que “en los años 80 la falta de información de las consecuencias negativas del consumo de drogas causó estragos entre muchos jóvenes y sus familias”, hoy el problema es “que se está dando una falsa sensación de seguridad y se plantea el sexo solo como algo divertido y sin consecuencias”. 

Por eso, “este aumento de enfermedades se debe a un boom de conductas sexuales arriesgadas pensando que no van a tener consecuencias negativas, no solo en el campo de la salud física, sino también en el afectivo”, incide la doctora.

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La especialista, que es autora de una tesis doctoral sobre el diseño y la evaluación de las campañas de prevención en salud sexual dirigidas a jóvenes en España desde 1987 a 2016, subraya que “la promiscuidad, la multiplicidad de parejas y el adelanto del inicio del comportamiento sexual” son los principales factores de riesgo de la transmisión de ETS. 

Sin embargo, considera que “las conductas sexuales de los adultos y los jóvenes son cada vez peores, más arriesgadas y peligrosas”, pues se ha expandido la idea de que la relación sexual “no significa nada, es como un producto de consumo”. 

Normas básicas sobre el sexo

La doctora Vélez aboga por trasladar una información realmente efectiva. “No se trata de dar normas morales, se trata de sentido común”, aclara, porque “parece que si se habla de cualquier norma sanitaria en el ámbito sexual en seguida se descalifica como moralizante”. 

Para reducir las infecciones de transmisión sexual la especialista aboga por comprender “que las pautas sobre el comportamiento sexual deben considerarse como las que se dan en otros ambientes sanitarios, como hacer ejercicio, evitar determinado tipo de grasas o usar mascarillas”. 

En el caso de las relaciones sexuales, “se debe promover una conducta responsable que no se base solo en el uso del preservativo en situaciones de riesgo, sino en evitar el riesgo”, explica la doctora. 

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Esta es la razón por la que “se debe promover el retraso en el inicio de las relaciones en los jóvenes y la fidelidad mutua como estrategia fundamental para disminuir el riesgo de infección”. 

Al tiempo, Vélez defiende la necesidad de realizar “una reflexión más profunda acerca de la importancia de la sexualidad en el crecimiento y desarrollo de la persona y su proyecto vital, promoviendo en el caso de los jóvenes la participación de las familias en la educación sexual”.

Falsas creencias sobre la prevención

Basada en su tesis doctoral y su experiencia clínica, Vélez concluye que “las campañas que se han centrado exclusivamente en el uso del preservativo han generado falsas creencias acerca de la prevención y generan una falsa sensación de seguridad”.

“El preservativo puede disminuir parcialmente algunos contagios, pero no todos”, puntualiza. Pero la sensación de seguridad que produce “genera el llamado mecanismo de compensación del riesgo”. Este mecanismo es el que opera cuando uno considera que no importa ir a 200 kilómetros por hora porque lleva el cinturón de seguridad. 

La doctora señala que “las ETS no solo se transmiten a través de secreciones y, por ello, el uso del preservativo no es eficaz para enfermedades que se transmiten por contacto”. 

Lo mismo sucede con el uso de algunas vacunas, de tal forma que “las chicas se creen libres de contagio por estar vacunadas del Virus Papiloma”

“Tanto la clamidia, como el herpes, la sífilis o el virus del papiloma humano se transmiten por contacto, no solo por secreciones”, incide la doctora.

Y, aunque estas afecciones son tratables “no generan inmunidad, se pueden padecer varias veces y van a peor si se reiteran en el tiempo, lo que deriva en las mujeres, por ejemplo, en dificultades para el embarazo”, detalla.