Una importante empresa está construyendo capillas para el Santísimo Sacramento en las carreteras de Brasil, para que sean un “oasis” para los viajeros.

Si bien lo normal es que los viajeros se detengan en una estación de servicio o gasolinera para llenar el tanque de su vehículo, comer algo o descansar, en Brasil hay algunas estaciones que tienen capillas donde los viajeros pueden adorar la Eucaristía, confesarse y asistir a Misa.

Capilla de Nuestra Señora de Nazareth, en Belém (PA) / Red Marajó.

Capilla de Nuestra Señora de Nazareth, en Belém (PA) / Red Marajó

En diálogo con ACI Digital –agencia del Grupo ACI–, Janeth Vaz, directora de la Rede Marajó, red de estaciones de servicio de carreteras de Brasil, dijo que en sus estaciones construyeron 7 capillas que tienen a Jesús Eucaristía en el sagrario, pues “la fe es el primer valor de nuestra empresa”.

Janeth aseguró que “tener la capilla es un privilegio, pero tener el Santísimo Sacramento en la capilla es una gran bendición”. 

Más en Mundo

“El corazón de Marajó es la capilla y sabemos que quien está en la capilla es el Santísimo”, señaló.

 “Hoy tenemos siete capillas, pero queremos seguir construyendo donde no las hay […], que esté el Santísimo Sacramento”, pues hace “una diferencia muy grande”, añadió.

La Rede Marajó tiene más de 30 años de experiencia y se define como la “única” que atiende a toda la Carretera Belém-Brasília, cuya distancia de casi 2 mil kilómetros se recorre en un promedio de 30 horas. Además, es  “el mayor distribuidor de Shell” en el país. 

Actualmente, la red tiene 19 estaciones en los estados de Pará, Tocantins, Goiás, Mato Grosso y Minas Gerais.

Janeth dijo que viene de una familia católica que asistía a Misa “esporádicamente”, pero que tras participar en un grupo de la Renovación Carismática se “enamoró” de la Iglesia Católica.

Añadió que hoy es una gran devota de la Virgen María, y que si bien su esposo al inicio “se resistió”, ahora es el mayor impulsor de la obra.

(El artículo continúa después)

Janeth Vaz en la inauguración de la capilla Nuestra Señora de Guadalupe y Sagrado Corazón, en Santana do Araguaia (Pará) / Rede Marajó.

Janeth Vaz en la inauguración de la capilla Nuestra Señora de Guadalupe y Sagrado Corazón, en Santana do Araguaia (Pará) / Rede Marajó.

Su esposo “dijo que un día me construiría una iglesia en el patio trasero, porque yo iba mucho a la iglesia. Le dije: ‘Sí, lo harás, pero quien participará serás más tú que yo’. Y eso fue lo que pasó”, recordó.

Los esposos construyeron la primera capilla en la estación de Nova Olinda en 1992, y el administrador apostólico de la diócesis les permitió tener el Santísimo. 

Cada vez que se construye una nueva capilla, “lo primero que hacemos es ir al párroco, que le pide permiso al obispo para tener el Santísimo”, precisó.

Luego, construyeron otras capillas en Aparecida de Goiânia (Goiás), Belém y Santana do Araguaia (Pará), Frutal y Centralina (Minas Gerais), Várzea Grande (Mato Grosso). 

Todas ofrecen Misa cada semana y, en algunas, un sacerdote se reúne con los fieles para oírlos en Confesión, darles consejería y rezar con ellos.

Janeth afirmó que lograr este proyecto en estos 30 años es “una gracia” y obra del Espíritu Santo, pues, explicó, si bien es fácil iniciar, mantener la perseverancia no es tan simple.

Sus hijos, que ahora dirigen la Rede Marajó, continúan con la obra. 

“Ellos, mucho más que yo, quieren estas capillas y que se haga la oración. Fue algo que inculcamos y se quedó en sus corazones”, dijo.

Un oasis para camioneros y viajeros

Janeth explicó que la idea de construir capillas surgió pensando en los conductores de camiones, que pasan mucho tiempo en las carreteras; y agregó que las capillas están dedicadas a diferentes títulos marianos.

Dijo que los sacerdotes que van a celebrar Misa a las estaciones entregan rosarios a los camioneros, y que ellos las reciben “felices”, pues “aman a la Virgen” y sienten su cuidado.

Dos camioneros se salvaron del suicidio gracias a las capillas

“Se siente que para ellos es un oasis en medio del desierto”, dijo, y  afirmó que “este oasis ya ha salvado al menos a dos camioneros del suicidio”.

El primer camionero llegó en la noche a la estación de Nova Olinda “muy desesperado” y “con una pistola”, pues “quería quitarse la vida”. 

Al verlo, el personal de seguridad lo llevó a la capilla de Nuestra Señora de las Gracias y allí se quedó por un tiempo.

“Cuando se fue ya era completamente diferente y ya no tenía la intención de suicidarse, y dijo que hasta se iba a deshacer del arma”, recordó.

El otro caso ocurrió hace poco en la estación de Belém, en la capilla de Nuestra Señora de Nazareth, cuando un camionero que visitó la capilla se encontró con un sacerdote y desistió de suicidarse.

Janeth relató que aquel día el sacerdote que estaba de visita “pensó que la luz del sagrario estaba apagada”, así que ingresó a la capilla para encenderla y vio a un hombre llorando.

“El sacerdote se identificó y preguntó si podía ayudar. El hombre dijo que había entrado allí con la idea de quitarse la vida, pero le había dicho a Dios: ‘Si encuentro aquí un sacerdote que responda a mi confesión, cambiaré de opinión’. Fue justo cuando entró el sacerdote y habló, oró con él y cambió de opinión”, relató.

Finalmente, dijo que la empresa anima a sus empleados a vivir la fe católica y que en todas las estaciones, incluso las que aún no tienen capilla, ofrecen una Misa mensual. 

Además, indicó que todas las mañanas los trabajadores rezan juntos apoyados de la liturgia del día.

Precisó que los empleados “no están obligados” a rezar, pero “todo se detiene hasta que ocurre la oración”. No obstante, aseguró que la gran mayoría participa, pues “hay una gran unidad entre católicos y no católicos”.

Traducido y adaptado por Cynthia Pérez. Publicado originalmente en ACI Digital.