En una nueva carta, el Papa Emérito Benedicto XVI asegura que el Concilio Vaticano II no fue solo “significativo sino necesario”.

Difundida este jueves 20 de octubre, la carta está dirigida al P. Dave Pivonka, sacerdote de la Tercera Orden Franciscana Regular y presidente de la Universidad Franciscana de Steubenville, en Ohio (Estados Unidos), que este viernes culmina una conferencia de dos días centrada en la teología de Benedicto XVI / Joseph Ratzinger.

La carta, de casi tres páginas y media, presenta observaciones frescas de uno de los pocos teólogos vivos en la Iglesia Católica que participaron en el Concilio Vaticano II, que comenzó un mes como este hace 60 años.

“Cuando comencé a estudiar teología en enero de 1946, nadie pensó en un Concilio Ecuménico”, recordó el Papa Emérito, de 95 años, en su carta.

“Cuando el Papa Juan XXIII lo anunció, para sorpresa de todos, hubo muchas dudas sobre si sería significativo, y si de hecho sería posible organizar las ideas y las preguntas en la totalidad de una declaración conciliar, y así dar a la Iglesia una dirección para su camino posterior”, dijo Benedicto XVI.

“En realidad, un nuevo concilio probó ser no solo significativo, sino necesario. Por primera vez, la cuestión de una teología de las religiones se había mostrado en su radicalidad”, continuó.

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“Lo mismo es cierto para la relación entre la fe y el mundo de la mera razón. Ambos temas no habían sido previstos de esta manera antes. Esto explica por qué el Vaticano II al principio amenazó con perturbar y sacudir a la Iglesia más que con darle una nueva claridad a su misión”, escribió el Papa Emérito.

“Mientras tanto, se ha hecho cada vez más evidente la necesidad de reformular la cuestión de la naturaleza y la misión de la Iglesia”, añadió.

“De esta manera, el poder positivo del Concilio también está emergiendo lentamente”, dijo.

La eclesiología, el estudio teológico de la naturaleza y estructura de la Iglesia, había evolucionado después de la Primera Guerra Mundial, escribió Benedicto XVI. “Si hasta ahora la eclesiología había sido tratada esencialmente en términos institucionales”, dijo, “la dimensión espiritual más amplia del concepto de Iglesia ahora se percibía con alegría”.

Al mismo tiempo, escribió, el concepto de la Iglesia como el Cuerpo Místico de Cristo estaba siendo reconsiderado críticamente.

Era en esta situación, dijo, que él escribió su disertación doctoral sobre el tema de “Pueblo y casa de Dios en la Doctrina de la Iglesia de Agustín”.

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Benedicto XVI señaló que “la completa espiritualización del concepto de Iglesia, por su parte, pierde el realismo de la fe y de sus instituciones en el mundo”, y añadió que “en el Concilio Vaticano II, la cuestión de la Iglesia en el mundo se convirtió finalmente en el verdadero problema central. ”

El Papa Emérito, que renunció al pontificado en 2013, concluyó su carta resumiendo su propósito para escribirla.

”Con estas consideraciones sólo quería señalar la dirección en la que me ha llevado mi trabajo”, escribió.

“Espero sinceramente que el Simposio Internacional de la Universidad Franciscana de Steubenville sea útil en la lucha por una comprensión correcta de la Iglesia y el mundo en nuestro tiempo”, concluyó.

Traducido y adaptado por David Ramos. Publicado originalmente en CNA.