20 de enero de 2018 3:01 pm

En la lucha provida oremos contra el poder del mal alentados por Dios, exhorta Cardenal

Redacción ACI Prensa

Cardenal Timothy Dolan en la Vigilia por la Vida en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción el 18 de enero de 2018 / Crédito: Jonah McKeown (ACI Prensa)
Cardenal Timothy Dolan en la Vigilia por la Vida en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción el 18 de enero de 2018 / Crédito: Jonah McKeown (ACI Prensa)

En la lucha contra el aborto es crucial reconocer la realidad del mal y la importancia de la oración, dijo el Arzobispo de Nueva York, Cardenal Timothy Dolan, en la víspera de la March for Life (Marcha por la Vida) el viernes 19 de enero en Estados Unidos.

“El poder del mal en el mundo es más fuerte que cualquiera en la creación, salvo uno, nuestro Señor y Salvador Jesucristo, que se llamó a sí mismo ‘el camino, la verdad y la vida’”, dijo el Cardenal Dolan en la homilía en la Misa del 18 de enero de la Vigilia por la Vida, que tuvo lugar en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington D.C.

“Por eso que venimos a este lugar de oración para comenzar nuestro proyecto, un hogar al que tienen miedo los poderes de las tinieblas, una casa donde María es nuestra Madre, donde mora Jesús, y donde estamos con la familia”.

“Venimos –continuó– a admitir de manera realista que hay poderes de la oscuridad en una cultura que el Papa Francisco llama 'desechable' y que San Juan Pablo denominó 'de muerte'”.

La Vigilia por la Vida se celebra cada año la noche anterior a March for Life, un evento anual en o cerca del aniversario de la decisión de la Corte Suprema que ordenó legalizar el aborto a nivel nacional a través del caso Roe v. Wade.

La marcha atrae a cientos de miles de personas de todo el país para ser testigos de la dignidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.

En su homilía, el Cardenal Dolan dijo que los observadores de la marcha, ahora en su 45 aniversario, la compararon con las “pacíficas aunque efectivas protestas por los derechos civiles organizadas por el pastor profético” Martin Luther King, Jr.

"Como el reverendo Martin Luther King, nuestras oraciones y testimonios son sobre los derechos civiles, el derecho civil a la vida y la protección igual ante la ley, garantizados por nuestra constitución, para los más frágiles, marginados y amenazados: el pequeño, el bebé inocente en el útero”, dijo.

Luego, dijo que al igual que el Pastor King, “nuestra creencia en la dignidad de la persona humana y lo sagrado de la vida humana nos impulsa a preocuparnos por la vida humana donde sea, cuando sea y de la forma como sea amenazada, desde el antagonismo racial hasta la justicia para los inmigrantes, desde la guerra hasta los hambrientos”.

El Cardenal señaló a la March for Life como un medio para abogar por los no nacidos y mostrar que “millones, en su mayoría jóvenes, comparten la pasión de creer que el bebé tiene derechos civiles”.

“Es importante que los legisladores del país vean la fuerza del movimiento provida. Nuestros representantes electos, ejecutivos y legislativos, y el poder judicial que ellos designan, necesitan ver, escuchar y sentir el poder de base y las voces sinceras de millones de personas que carecen del dinero de la industria del aborto”, sostuvo.

Los legisladores deben escuchar, prosiguió el Cardenal, “que no vamos a rendirnos, que la razón y la gran tradición estadounidense consagrada en nuestros documentos fundacionales están de nuestro lado, y que nuestro amor por los bebés, sus madres y padres que luchan y nuestra pasión por una sociedad para ayudar y proteger a toda la vida vulnerable nos mantendrá en ella”.

También señaló que la marcha es una forma poderosa de “luchar contra la tentación que debemos admitir: la tentación del desaliento”.

En ese sentido, lamentó que “con el mensaje del movimiento provida ridiculizado y acosado por gran parte de los medios, la academia, la industria del entretenimiento y uno de los dos principales partidos políticos, la lucha a veces puede sentirse solitaria”.

Por último, el Cardenal Dolan animó a los presentes a ser “apóstoles de la vida, apóstoles armados no con dinero, ni con odio ni con palabras destructivas, sino armados, como exhorta nuestro Santo Padre, con amor y alegría”.

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en CNA.

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Etiquetas: Aborto, Estados Unidos, Cardenal Dolan, Marcha por la Vida, Aborto en Estados Unidos, March for Life

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