13 de agosto de 2019 1:34 pm

Eliminar pastoral familiar es muy grave para Instituto Juan Pablo II, advierte profesor

Redacción ACI Prensa

Foto referencial. Crédito: Pixabay
Foto referencial. Crédito: Pixabay

El P. Juan Pérez-Soba, profesor del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II, advirtió que eliminar la pastoral familiar del plan de estudios es “muy grave” y contrario a lo que dice el Papa Francisco en el motu proprio Summa familiae cura, y en ese sentido señaló que es necesaria “una pronta rectificación”.

De esta manera el experto español en pastoral familiar se sumó a las críticas que el vicepresidente del Instituto, P. José Granados; y más de 240 alumnos y exalumnos hicieron a los nuevos estatutos del centro.

En una entrevista concedida a ACI Prensa, el P. Pérez Soba advirtió que el nuevo plan de estudios “se nos ha impuesto desde fuera. A mí, que soy catedrático de pastoral, no digo que no hayan tenido en cuenta mi opinión, sino que ni siquiera me han consultado. Me enteré por la prensa de los nuevos estatutos”.

“Me ha extrañado que en la nueva licencia en Ciencias del matrimonio y la familia la pastoral no aparezca en todo el itinerario académico. Eliminar la pastoral familiar es una carencia muy grave, contraria a lo que dice el Papa en el motu proprio Summa familiae cura. Se refunda el Instituto para ser más fieles a Amoris laetitia, ¡y se reduce la pastoral familiar, que es clave en Amoris laetitia!”, expresó el sacerdote español.

“Espero que sea un error por la precipitación con que se han hecho las cosas. Es necesaria una pronta rectificación, si no se quiere que esta nueva licencia tenga esta extrema pobreza”, agregó.

Las declaraciones del P. Pérez-Soba llegan días después de que más de 240 alumnos y exalumnos del Pontificio Instituto expresaron sus preocupaciones por los nuevos estatutos en una carta enviada al presidente de la institución, Mons. Pierangelo Sequeri; y al Gran Canciller, el Arzobispo Vincenzo Paglia.

Con los nuevos estatutos, las contrataciones de nuevos profesores y el desarrollo del currículo estarán bajo el control del Canciller, Mons. Paglia; y dos de sus principales profesores, Mons. Livio Melina y el P. José Noriega, ya no seguirán enseñando en el Instituto.

Si bien ambos no serán despedidos, no se les renovará el contrato, aunque es posible que puedan seguir trabajando con los alumnos completando disertaciones bajo su dirección.

Mons. Melina fue el primero en obtener un doctorado en el Pontificio Instituto Juan Pablo II, en 1985, y llegó a presidirlo durante varios años. El P. Noriega es conocido por su línea favorable a las encíclicas Humanae vitae de San Pablo VI y Veritatis splendor de San Juan Pablo II.

Sobre la carta de los alumnos y exalumnos, el P. Pérez-Soba dijo que los estudiantes han percibido siempre que el Instituto “ofrecía también una visión pastoral” y que en los últimos años le pidieron organizar un grupo de acción, un proyecto que “se puede ver en el libro preparado por Mons. Livio Melina: ‘Conversión pastoral, ¡sí! Pero, ¿cuál?´”.

En ese texto, resaltó el sacerdote, “se profundizaba en la expresión ‘conversión pastoral’ del Papa Francisco en Evangelii gaudium. Este libro ayudó durante el Sínodo 2015, que partía de un Instrumentum laboris muy pobre desde el punto de vista pastoral. Faltaba sobre todo lo que tocaba a la preparación al matrimonio. Estaba redactado sin duda por alguien que nunca había trabajado en este ámbito”.

Respecto al modo en que la casa de estudios acogió la enseñanza de Amoris laetitia, del Papa Francisco sobre el amor en la familia, el P. Pérez Soba señaló que “el instituto ha desarrollado las intuiciones del Papa desde las claves de acompañamiento, integración y discernimiento. Frente a muchos que han visto una ruptura, hemos leído el magisterio en la necesaria continuidad eclesial. Sin esta continuidad es imposible hacer ninguna reforma”.

“Fíjese: somos la única institución académica que ha hecho y enseñado un comentario a las Catequesis del Papa Francisco sobre la familia. ¿No será que a mucha gente le interesan solo los cambios sociológicos, pero le interesa poco dar vida a las familias?”, cuestionó.

“Precisamente en el Instituto se ha dado una riqueza grande de reflexión sobre la familia. Todo esto es la manifestación sencilla y asombrada de la fecundidad de una enseñanza que ha sido fermento de auténtica conversión pastoral dentro de la Iglesia. Y de esto son testigos miles de matrimonios y cientos de pastores”, subrayó el presbítero.

Respecto al aporte de la institución en los últimos 40 años, el P. Pérez Soba destacó que “el Instituto Juan Pablo II se adelantó a la conversión pastoral que ha pedido el Papa Francisco con las familias. Recordemos la frase de San Juan Pablo II: ¡La familia es el camino de la Iglesia!”.

“Juan Pablo II indicó entre los fines del Instituto la formación de agentes de pastoral. Si se compara con otras universidades y facultades de teología, sorprende el gran número de iniciativas pastorales que el Instituto ha emprendido” como “el master universitario en matrimonio y familia dirigido precisamente a las familias. Cientos de matrimonios han acudido a formarse, en varios países de Europa”.

Ante quienes afirman que el Instituto Juan Pablo II ha realizado una propuesta “demasiado idealizada”, el sacerdote recordó que el Papa polaco dijo: “‘Familia sé lo que eres’. Esta expresión la entendieron algunos como la búsqueda de una familia idealizada. Pero no era así. Juan Pablo II quería transmitir ilusión a las familias. Les decía: el camino depende de vosotras mismas, nadie lo podrá hacer por vosotras. Sois vosotras las que podéis responder a la llamada de Dios”.

De ese modo, “Juan Pablo II se oponía a una pastoral centrada solo en resolver problemas, porque esta es una pastoral miope. Es la mirada de quien ve en primer plano la fragilidad de las familias, y ya no mira a más y, por tanto, trata de excusar los comportamientos. Juan Pablo II, por el contrario, nos ha dicho: hay que estar cercano a la fragilidad de las familias, pero antes de la fragilidad hay algo más importante. ¡Antes de la fragilidad está el don que Dios hace a las familias y la fuerza de Dios para sostener a la familia en su vocación!”.

“De esta forma se abría una pastoral atrevida, que no iba a remolque de los problemas de la familia. Se superaba la visión del ´Manual de pastoral’ de Arnold y Karl Rahner, que desconfiaba de la familia. Fíjese que este manual, de sus 3500 páginas, ¡solo dedicaba 70 a tratar de la familia!”.

El P. Pérez Soba explicó que en Familiaris consortio San Juan Pablo II pidió a cada país elaborar un directorio de pastoral familiar, algo que “cayó en el saco roto de las buenas intenciones” porque “los que hacían pastoral familiar se desesperaban al ver crecer los problemas, como la falta de preparación de los novios ante el matrimonio o el número de divorcios. Entonces el Instituto, de forma callada, fue pionero de un modo nuevo de presentar la pastoral”.

“Todo esto lo pude experimentar junto con los profesores José Noriega y Juan Andrés Talens desde 1997 en España. Comenzamos a enseñar directamente a los matrimonios para que empezasen a trabajar en diócesis y parroquias”, indicó.

El sacerdote explicó que bajo la dirección de Mons. Juan Antonio Reig Pla surgió en España el Directorio de Pastoral Familiar, que alentó a los obispos españoles en su servicio a las familias. 

Del Pontificio Instituto Juan Pablo II han surgido las más diversas iniciativas, continuó el sacerdote, como la enseñanza de la teología del cuerpo realizada por el santo polaco, iniciativa realizada en la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011; o por ejemplo “los estudios sociales en las favelas de Salvador de Bahía, llevadas a cabo por el Mons. Joao Carlos, y la atención de la familia con padres que están en la cárcel”.

“El Instituto ha extendido su obra a los más diversos países: China, Corea, la India en sus diversas culturas, el mundo árabe, Zambia, Angola y todo el amplio espectro de América Latina. Una riqueza enorme que promete frutos mejores. Es la comprobación de una fecundidad pastoral impresionante, cuyo alcance real es muy difícil de medir”, subrayó el experto.

Puede leer la entrevista completa AQUÍ.

Etiquetas: Vaticano, Familia, Matrimonio, Mons. Vincenzo Paglia, Pontificio Instituto Juan Pablo II

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