Este 29 de diciembre el Arzobispo de Santiago de Chile, Cardenal Ricardo Ezzati, invitó a escuchar al Papa Francisco con “la mente y el corazón abierto” porque en su visita al país “vendrá ciertamente a inquietar las conciencias y a despertar una renovada esperanza para muchos. A todos nos hará un gran bien”.

El tradicional mensaje de fin de año dirigido a los fieles de la arquidiócesis se tituló “¡Bienvenido Papa Francisco!” y se inspiró en la visita que hará el Pontífice a Chile del 15 al 18 de enero.

“El Santo Padre viene a Chile para ser una voz que clama invitando a la sabiduría, a una convivencia justa y solidaria, a una esperanza que se funda en los valores más profundos de la conciencia humana y a la fe de quienes creemos en el mensaje del Evangelio de Jesús”, continuó el mensaje.

“Por eso los invito a escucharlo con la mente y el corazón abierto”, porque sin duda será “una oportunidad para sanar antiguas y nuevas heridas y proponernos nuevos y exigentes desafíos en el gran propósito de hacer de Chile un hogar para todos”.

“Un país en que nadie sobre, en que nos cohesionemos más, cuidando unos de otros, y en que rija como máxima lo que hemos pedido los obispos respecto a la dignidad de toda persona: ‘Mientras más débil, más respetable’”, agregó.

“En Chile conviven enormes progresos junto con dolorosas carencias” también “impera la cultura de la indiferencia y el descarte de la que habla tanto Francisco”.

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“Una construcción social en la que niños sin hogar, familias destruidas, pensionados desesperanzados, presos sin dignidad, comunidades acorraladas por el narcotráfico y las balaceras, pueblos originarios e inmigrantes, están obligados a vivir al margen del mal llamado progreso”, describió el mensaje.

La llegada del “Vicario de Cristo”, de ese “pastor con olor a oveja”, “es un gran regalo para la Iglesia Católica, pero también para todo hombre y mujer de buena voluntad que quiera escuchar el mensaje de paz, de entendimiento y de fraternidad”, precisó.

“¡Bienvenido Papa Francisco! A tu invitación: ‘No se olviden de rezar por mí’, respondemos encomendando a la Virgen del Carmen, Madre y Reina de Chile, tu viaje apostólico”, finalizó la carta.

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