24 de abril de 2021 - 6:41 AM

El Papa reconoce martirio de 12 sacerdotes y laicos asesinados en la Guerra Civil Española

POR MIGUEL PÉREZ PICHEL | ACI Prensa

Vicente Nicasio, Ángel Martínez y Antonio Girón, 3 de los 12 nuevos mártires. Foto: Vatican Media
Vicente Nicasio, Ángel Martínez y Antonio Girón, 3 de los 12 nuevos mártires. Foto: Vatican Media

Durante los cruentos primeros meses de la Guerra Civil Española (1936-1939) en Madrid, sumida bajo el llamado “terror rojo”, la brutal persecución religiosa emprendida por milicianos de izquierda en la zona republicana, 6 sacerdotes y 6 laicos redentoristas fueron detenidos y asesinados por el único “delito” de ser católicos.

Eran el sacerdote Vicente Nicasio Renuncio Toribio y 11 compañeros suyos, sacerdotes y laicos, de la Congregación del Santísimo Redentor. 

Algunos trataron de refugiarse para evitar la persecución, pero una vez que se encontraron frente a los milicianos, ninguno rechazó el martirio ni renunció a su fe para escapar de la muerte.

Este sábado 24 de abril el Papa Francisco autorizó la promulgación del decreto que reconoce el martirio del P. Vicente Nicasio Renuncio Toribio y sus compañeros redentoristas, que se suman así a los casi 2.000 santos y beatos mártires de la Guerra Civil Española y de la II República cuyo martirio ha sido reconocido por la Iglesia.

En la reseña histórica de la Congregación de las Causas de los Santos que acompaña al decreto se señala que “la situación político-social que existía en España en el período de la Guerra Civil (1936-1939) es históricamente conocida, así como el clima de persecución que los milicianos republicanos instauraron frente a todos los que se declaraban miembros de la Iglesia católica, fuesen consagrados o no”.

El decreto firmado por el Pontífice tras una audiencia con el Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, reconoce el martirio por odio a la fe de 6 sacerdotes y 6 laicos. Todos pertenecientes a la Congregación del Santísimo Redentor.

Los mártires ahora reconocidos pertenecían a dos comunidades redentoristas: la del Santuario del Perpetuo Socorro y la de San Miguel Arcángel, anexa a la iglesia de la Nunciatura Apostólica en España.

Según se especifica en el decreto, “el martirio material de todos los Siervos de Dios está suficientemente probado. La persecución contra la Iglesia en Madrid fue especialmente cruel. Numerosos conventos fueron asaltados e incendiados, numerosas iglesias saqueadas y diversos objetos sagrados profanados”.

“Bajo amenazas de muerte, fueron asaltadas casas privadas a la búsqueda de religiosos o sacerdotes escondidos. Algunos Siervos de Dios fueron asesinados juntos, como los Siervos de Dios Crescencio Severo Ortiz Blanco, Ángel Martínez Miquélez y Bernardo Sáiz Gutiérrez, arrestados el 20 de julio de 1936 junto a la iglesia de San Miguel y fusilados en la Casa de Campo de Madrid”, se especifica.

Un caso similar fue el de Niceto Pérez del Palomar Quincoces y Gregorio Zugasti Fernández de Esquide. “Este último no quería abandonar a su anciano hermano Niceto, por lo que los dos religiosos fueron capturados y asesinados”.

Los demás mártires “fueron asesinados en circunstancias similares, en episodios martiriales individuales. Tras haber sido denunciados y encarcelados, no dudaron en declarar su identidad como religiosos”, a pesar de que ese reconocimiento supondría su muerte segura.

La Congregación para las Causas de los Santos insiste en que “los Siervos de Dios fueron asesinados por su identidad religiosa. No se dedicaban a la política, sino que desempeñaban su ministerio con fervor”.

Se insiste también en las pruebas que “muestran la fidelidad de los Siervos de Dios que aceptaron la muerte por Cristo y por la Iglesia como coronación de una vida de fe. Sabiendo que iban a ser asesinados, los Siervos de Dios se prepararon espiritualmente en la cárcel. Rezaban, se confesaban recíprocamente, animaban a los demás y algunos continuaron celebrando la Misa. Todos aceptaron la muerte con fe”.

Los Siervos de Dios que serán ahora beatificados en virtud de su martirio son:

Vicente Nicasio Renuncio Toribio: Nacido el 11 de septiembre de 1876 en Villayuda. Realizó la profesión de votos religiosos el 8 de septiembre de 1895. Fue ordenado sacerdote el 23 de marzo de 1901 después de haber desempeñado el servicio pastoral en diferentes comunidades redentoristas españolas.

Fue transferido al Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid en 1912. Durante los inicios de la persecución religiosa en España por parte de las milicias republicanas en la Guerra Civil, se refugió en la casa de unos amigos.

El 17 de septiembre de 1936 fue arrestado por los marxistas y trasladado a la Checa (tribunales políticos de inspiración soviética donde se juzgaba sin garantías de ningún tipo a quienes los milicianos consideraban enemigos de la República) del distrito de Chamberí.

Inmediatamente fue enviado a la Dirección General de Seguridad y encarcelado en la cárcel Modelo de Madrid, de donde fue sacado y asesinado el 7 de noviembre de 1936.

Crescencio Severo Ortiz Blanco: Nació en Pamplona el 10 de marzo de 1881. Realizó la profesión de los votos religiosos el 24 de septiembre de 1900. Fue ordenado presbítero el 23 de diciembre de 1905. Murió mártir el 20 de julio de 1936.

Ángel Martínez Miquélez: Nacido en Funes el 2 de marzo de 1907, realizó la profesión provisional de votos religiosos el 24 de agosto de 1925 y la perpetua el 18 de septiembre de 1928. Recibió la ordenación sacerdotal el 20 de septiembre de 1930. Fue detenido y asesinado el 20 de julio de 1936.

Bernardo Sáiz Gutiérrez: Nació el 23 de julio de 1896 en Melgosa. Realizó la profesión provisional de votos religiosos el 13 de noviembre de 1920 y la perpetua el 25 de marzo de 1924. Fue asesinado el 20 de julio de 1936.

Niceto Pérez del Palomar Quincoces: Nació el 2 de abril de 1859 en Tuesta. Realizó la profesión de votos religiosos el 30 de marzo de 1891 y fue asesinado el 16 de agosto de 1936.

Gregorio Zugasti Fernández de Esquide: Nació en Murillo de Yerri el 12 de marzo de 1884, realizó la profesión de votos religiosos el 25 de diciembre de 1912 y fue asesinado el 16 de agosto de 1936.

Aniceto Lizasoain Lizaso: Nació el 17 de abril de 1877 en Irañeta. Realizó la profesión de votos religiosos el 15 de octubre de 1896 y fue asesinado el 18 de agosto de 1936.

José María Urruchi Ortiz: Nació en Miranda de Ebro el 17 de febrero de 1909, realizó la profesión provisional de votos religiosos el 24 de agosto de 1927 y la perpetua el 15 de septiembre de 1930. Fue ordenado sacerdote el 20 de octubre de 1932. Murió asesinado el 22 de agosto de 1936.

José Joaquín Erviti Insausti: Nació en Imotz el 15 de noviembre de 1902. Realizó la profesión de votos provisionales el 24 de febrero de 1930 y los perpetuos el 24 de febrero de 1935. Fue asesinado durante la noche del 22 de agosto de 1936.

Antonio Girón González: Nació en Ponferrada el 11 de diciembre de 1871. Realizó la profesión de votos religiosos el 15 de agosto de 1889. Fue ordenado sacerdote el 19 de mayo de 1894. Para escapar de la persecución se refugió en una casa privada, luego en un convento de religiosas y, finalmente, en un hospicio. El 24 de agosto el hospicio fue ocupado por milicianos. Durante el asalto fue capturado y asesinado días más tarde, el 30 de agosto de 1936.

Donato Jiménez Bibiano: Nació en Alejos el 21 de marzo de 1873, realizó la profesión de votos religiosos el 8 de septiembre de 1893. Fue ordenado presbítero el 27 de mayo de 1899. Capturado por milicianos marxistas, fue transferido a la Checa de Fomento y recluido en sus sótanos antes de ser asesinado el 17 o 18 de septiembre de 1936.

Rafael Perea Pinedo: Nacido en Villalba de Losa el 24 de octubre de 1903, realizó la profesión temporal de votos religiosos el 27 de febrero de 1923 y la perpetua el 27 de febrero de 1926. Fue asesinado el 2 de noviembre de 1936.

Etiquetas: Vaticano, Guerra Civil Española, Papa Francisco, Congregación para la Causa de los Santos, Decretos

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