20 de octubre de 2019 4:47 am

El Papa Francisco revela el secreto de la misión

POR MERCEDES DE LA TORRE | ACI Prensa

El Papa Francisco en la Basílica de San Pedro del Vaticano. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa
El Papa Francisco en la Basílica de San Pedro del Vaticano. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa

El Papa Francisco animó a ser misioneros y a renunciar a las cosas materiales inútiles “que empequeñecen el corazón” porque el secreto de la misión es que “para partir se necesita dejar, para anunciar se necesita renunciar”.

Así lo indicó el Santo Padre al celebrar la Misa por la Jornada Misionera Mundial este domingo 20 de octubre, en la que explicó que “el anuncio creíble no está hecho de hermosas palabras, sino de una vida buena: una vida de servicio, que sabe renunciar a muchas cosas materiales que empequeñecen el corazón, nos hacen indiferentes y nos encierran en nosotros mismos; una vida que se desprende de lo inútil que ahoga el corazón y encuentra tiempo para Dios y para los demás”.

“Podemos preguntarnos: ¿Cómo es mi subida? ¿Sé renunciar a los equipajes pesados e inútiles de la mundanidad para subir al monte del Señor?”, cuestionó el Papa.

En su homilía, el Pontífice describió que para vivir la misión es necesario “subir al monte a rezar por todos y bajar del monte para hacerse don a todos”.

“El monte nos recuerda que los hermanos y las hermanas no se seleccionan, sino que se abrazan, con la mirada y, sobre todo, con la vida. El monte une a Dios y a los hermanos en un único abrazo, el de la oración. El monte nos hacer ir a lo alto, lejos de tantas cosas materiales que pasan; nos invita a redescubrir lo esencial, lo que permanece: Dios y los hermanos”, afirmó.

En este sentido, Francisco señaló que “la misión comienza en el monte: allí se descubre lo que cuenta. En el corazón de este mes misionero, preguntémonos: ¿Qué es lo que cuenta para mí en la vida? ¿Cuáles son las cumbres que deseo alcanzar?”.

Además, el Papa Francisco subrayó la importancia de anunciar a todos. “Sabe que nosotros somos testarudos al repetir ‘mío’ y ‘nuestro’: mis cosas, nuestra gente, nuestra comunidad..., y Él no se cansa de repetir: ‘todos’. Todos, porque ninguno está excluido de su corazón, de su salvación; todos, para que nuestro corazón vaya más allá de las aduanas humanas, más allá de los particularismos fundados en egoísmos que no agradan a Dios. Todos, porque cada uno es un tesoro precioso y el sentido de la vida es dar a los demás este tesoro”.

“El imperativo de Jesús en el Evangelio es id. Todos los días cruzamos a muchas personas, pero — podemos preguntarnos— ¿vamos al encuentro de esas personas? ¿Hacemos nuestra la invitación de Jesús o nos quedamos en nuestros propios asuntos? Todos esperan cosas de los demás, el cristiano va hacia los demás… El testigo de Jesús va al encuentro de todos, no sólo de los suyos, de su grupito”, advirtió el Papa.

De este modo, el Santo Padre afirmó: “Jesús también te dice: Ve, ¡no pierdas la ocasión de testimoniar!. Hermano, hermana: El Señor espera de ti ese testimonio que nadie puede dar en tu lugar”, animó Francisco quien animó a ser discípulos. “La Iglesia anuncia bien sólo si vive como discípula. Y el discípulo sigue cada día al Maestro y comparte con los demás la alegría del discipulado. No conquistando, obligando, haciendo prosélitos, sino testimoniando, poniéndose en el mismo nivel, discípulos con los discípulos, ofreciendo con amor ese amor que hemos recibido”.

Esta es la misión: dar aire puro, de gran altitud, a quien vive inmerso en la contaminación del mundo; llevar a la tierra esa paz que nos llena de alegría cada vez que encontramos a Jesús en el monte, en la oración; mostrar con la vida e incluso con palabras que Dios ama a todos y no se cansa nunca de ninguno”, dijo.

Al finalizar, el Papa Francisco explicó que “cada uno de nosotros tiene, cada uno de nosotros es una misión en esta tierra” y añadió que “estamos aquí para testimoniar, bendecir, consolar, levantar, transmitir la belleza de Jesús”.

“Ánimo, ¡Él espera mucho de ti! El Señor tiene una especie de ansiedad por aquellos que aún no saben que son hijos amados del Padre, hermanos por los que ha dado la vida y el Espíritu Santo. ¿Quieres calmar la ansiedad de Jesús? Ve con amor hacia todos, porque tu vida es una misión preciosa: no es un peso que soportar, sino un don para ofrecer. Ánimo, sin miedo, ¡vayamos al encuentro de todos!”, concluyó.

Etiquetas: Misa, Papa Francisco, Basílica de San Pedro, Jornada Mundial de las Misiones

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