8 de julio de 2013 10:01 am

El Papa aprueba beatificación de religiosa que tuvo estigmas de Cristo y luchó contra el demonio

Redacción ACI Prensa/EWTN Noticias

Esperanza de Jesús
Esperanza de Jesús

El Papa Francisco aprobó la beatificación de la fundadora de las Esclavas del Amor Misericordioso y de los Hijos del Amor Misericordioso, Venerable Sierva de Dios Esperanza de Jesús (1893 -1983), quien tuvo estigmatizada una de las manos y sufrió incluso físicamente los ataques del demonio.

En abril de 2002, el Beato Juan  Pablo II la declaró venerable al reconocer que la Sierva de Dios “había participado en grado heroico las virtudes teologales y cardinales”.

El milagro aprobado para la beatificación de Madre Esperanza, es la curación de un niño alérgico a todo tipo de alimento y que luego que bebiera el agua de la fuente del Santuario de Collevalenza (Italia), desaparecieron los males del niño considerados incurables por los doctores.

El Santuario del Amor Misericordioso, fue construido el 15 de agosto de 1951, lugar donde la la religiosa recibía a muchos peregrinos a quienes escuchaba y daba consejo y consuelo.

Para los que que la conocieron “su corazón vivía en el cielo pero sus pies estaban en la tierra”. Su lema de vida era “Todo por Amor”, además era imitadora de María.

Los peregrinos se conformaban por verla un momento, ella sólo podía atender a 50 por dia que recibían un ticket con su turno para poder conversar con ella. Cuando su salud se agravó ellos esperaban que a mediodía se asome por su ventana al menos un momento y les ofrezca oraciones.

El diablo mismo, a quien ella llamaba “el tiñoso”, molesto por sus frutos espirituales se peleaba con Madre Esperanza, la golpeaba, intentaba estrangularla, le daba empujones, en otra ocasión le lanzó un termo de agua caliente.

Hasta ahora se guardan pruebas con sangre producto de las marcas en su propio cuerpo y sobre todo en el cuello donde tenía huellas de manos o garras que le producía profundo dolor.

Una vez se presentó un masón acusandola de engañar a las personas, ella le pidió que él mismo revisara el cuaderno de las donaciones, cuando el hombre cogió el cuaderno empezó a palidecer y lloró pidiéndole perdón y le dijo que él nunca había conocido la religión y no sabía de generosidad y virtudes.

El masón empezó a conocer la fe católica, se convirtió, bautizó y a los pocos días murió.

La historia cuenta que el diablo estaba molesto porque le había arrebatado un alma del infierno, cogió el cuaderno le prendió fuego y se lo arrojó a Madre Esperanza quien fue salvada a tiempo por sus hermanas que se percataron que salía humo de su habitación.

El colchón quemado hoy se puede ver en el museo del Santuario.

Su relación con Juan Pablo II

El Beato Juan Pablo II, el mismo año que publicó su Encíclica “Dives in Misericordia”, visitó el Santuario el 22 de noviembre de 1981, en su primera visita fuera del Vaticano luego del atentado que sufrió el 13 de Mayo, para dar gracias al Amor Misericordioso: “Hemos venido en visita a este santuario porque a la misericordia de Dios somos deudores de nuestra salud”.

La Madre Esperanza tenía experiencias místicas, construyó el Santuario confiada en la Divina Providencia y obedeciendo a la voluntad de Dios, que por expreso pedido de Él e indicando un lugar preciso por medio de la religiosa, se excavó un pozo de 122 metros de profundidad donde salió el agua descrita por Jesús: “esta es el agua de mi misericordia”.

Allí construyó piscinas para que los enfermos puedan bañarse pidiendo la curación tanto física y del alma. También hay una fuente donde pueden tomar el agua.

Cerca a las piscinas y a la fuente se lee una expresión de la religiosa: “Emplea esta agua con fe y amor, seguro que te servirá de refrigerio para el cuerpo y de salud para el alma”. El lugar cuenta con aprobación eclesiástica y algunas veces a la semana se celebra la Liturgia de las aguas, como conclusión de una liturgia penitencial.

La Madre Esperanza confiaba en la Divina Providencia. Mandó a construir un Vía Crucis que se extiende por un kilómetro. Los fieles cuentan que cuando tuvo que realizar el pago de la obra, la religiosa no contaba con el dinero suficiente, entró a su habitación para pedirle a Dios que la ayudara ya que él había permitido que se hiciere. Tras rezar la religiosa salió de su cuarto con el dinero necesario.

Su vida

Nació en la Vereda del Molino, Murcia (España) el 30 de septiembre de 1893, su nombre de pila fue María Josefa Alhama Valera, era la mayor de nueve hermanos de una humilde familia de jornaleros de El Siscar y vivían en una pequeña casa levantada con barro.

Por su situación de pobreza no recibió una educación escolar. Desde muy joven sirvió en casa de un adinerado comerciante de Santomera, donde sus hijos le enseñaron a leer y escribir, la religiosa siempre recordó este gesto y estaba agradecida por ello.

Para Madre Esperanza, Santa Teresa del Niño Jesús era su ejemplo a seguir y continuaba su mensaje de amor misericordioso, y en el día de la santa el 15 de octubre de 1914 a la edad de 22 años ingresa a la vida religiosa.

Al pasar los años Madre Esperanza es puesta bajo observación del Santo Oficio, porque se había notado en ella algunas “cosas sobrenaturales”, tratando de determinar si estos hechos provenían de Dios o no, decidiendo al final darle el voto de confianza porque había demostrado su dedicación al Señor y su buena voluntad.

En la Navidad de 1930 fundó en Madrid, la Congregación de Esclavas del Amor Misericordioso.

Estuvo marcada por muchas enfermedades de las que sanaban muchas veces sin explicación médica, pero el 8 de febrero de 1983  a la edad de 90 años falleció, víctima de otra enfermedad. Sus restos mortales descansan en la cripta del Santuario.

La congregación que fundó Madre Esperanza se dedican a la enseñanza, acogida y acompañamiento de niños y jóvenes. Dan ayuda a los enfermos, ancianos, personas con habilidades especiales y familias necesitadas.

La religiosa expresó en una oportunidad que quería “ser como una papa que desaparece bajo tierra para dar vida a nuevos hijos”. Murió un 8 de febrero de 1983, sus restos descansan en la cripta del Santuario.

Etiquetas: Vaticano, Beatificaciones, Papa Francisco

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