30 de setiembre de 2004 - 10:06 AM

El Papa anima a obispos colombianos a seguir predicando la paz y la reconciliación

Redacción ACI Prensa

El Papa anima a obispos colombianos a seguir predicando la paz y la reconciliación

Al recibir este jueves a un grupo de obispos colombianos en visita “Ad limina”, el Papa Juan Pablo II animó a los pastores a seguir testimoniando la paz y la reconciliación en medio de los conflictos.

El Pontífice destacó que los obispos colombianos contaban “con factores decisivos para llevar a cabo la obra de la evangelización, como son el creciente número de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, la amplia presencia de Institutos religiosos, así como la existencia de tantos centros de estudio y formación. Todo ello manifiesta la hondura que ha alcanzado la fe cristiana en el país y el dinamismo del compromiso apostólico”.

El Papa se refirió luego al “incremento del deterioro moral”, como han constatado los prelados colombianos, el Santo Padre dijo que éste “se presenta de muy diversas formas y afecta a los más variados ámbitos de la vida personal, familiar y social, socavando la importancia intrínseca de una conducta moralmente recta y poniendo en serio peligro la autenticidad misma de la fe”.

“Es un fenómeno debido, en parte –siguió el Santo Padre-, a ideologías que niegan al ser humano la capacidad de conocer con nitidez el bien y de ponerlo en práctica. Es, pues, un reto de gran importancia que implica distintas líneas de acción pastoral teniendo como modelo a Jesús”.

Proclamar la justicia, la verdad, la fidelidad o el amor al prójimo, en todas sus implicaciones concretas –aseguró el Papa- es inherente al anuncio evangélico en su integridad”.

Juan Pablo II señaló luego a los obispos colombianos que “asumir las propias obligaciones es un requisito indispensable para afirmar la verdadera dignidad de la persona, lo que genera además una paz interior”, una paz “que se extiende también al entorno social y, en especial, a las instituciones, cuando éstas, basadas en un auténtico espíritu de servicio al bien común, están regidas por criterios de igualdad, justicia, honradez y verdad”.

El Papa destacó luego “la necesidad de una iniciación cristiana organizada, adaptada a la condiciones culturales de nuestro tiempo y de cada lugar”, sobre todo “allí donde el ambiente social es desfavorable al crecimiento en la fe o fallan los cauces para su transmisión y desarrollo, como son la familia, la escuela o la misma comunidad cristiana”.

El Santo Padre alentó a la esperanza frente a la “difícil situación por la que atraviesa Colombia”, por los continuos "atentados a la vida, a la libertad y a la dignidad de las personas", así como por el aumento de los secuestros, que "muestra, una vez más, la perversión a la que puede llegar la bajeza humana cuando, en aras de siniestros intereses, se pierde toda perspectiva moral y no se reconocen ni respetan los derechos más fundamentales del hombre”.

“En Colombia, muchos de estos males encuentran su origen en el narcotráfico, con ramificaciones en muchos sectores, y que aflige desde hace años a la Nación con incalculables consecuencias negativas en todos los ámbitos de la vida social”, agregó.

“Ante tales hechos, comparto vuestro dolor y aprecio tantos esfuerzos realizados por alejar la violencia, eliminar sus causas y atenuar sus efectos, prestando adecuada atención a las víctimas y alentando incansablemente a quienes desean abandonar el lenguaje de las armas para emprender el camino del diálogo pacífico”, concluyó el Papa.

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