24 de marzo de 2021 - 6:35 AM

El Papa sugiere acudir a la Virgen María, Madre y primera discípula de Jesús

POR MERCEDES DE LA TORRE | ACI Prensa

Imagen referencial. Papa Francisco en oración ante la Virgen. Foto: Andrea Gagliarduci / ACI Prensa
Imagen referencial. Papa Francisco en oración ante la Virgen. Foto: Andrea Gagliarduci / ACI Prensa

En la audiencia general de este miércoles 24 de marzo, el Papa Francisco invitó a acudir a la Virgen María quien “nos defiende en los peligros y se preocupa por nosotros”.

“Como y más que toda buena madre, María nos defiende en los peligros, se preocupa por nosotros, también cuando nosotros estamos atrapados por nuestras cosas y perdemos el sentido del camino, y ponemos en peligro no solo nuestra salud sino nuestra salvación. María está allí, rezando por nosotros, rezando por quien no reza, rezando con nosotros. Porque ella es nuestra Madre”, dijo el Papa.

En su catequesis, dedicada a la oración en comunión con María, el Santo Padre explicó que Jesús confió a la Virgen María a todos nosotros “como madre, no como diosa, no como corredentora, sino como madre”.

“Sabemos que el camino principal de la oración cristiana es la humanidad de Jesús. De hecho, la confianza típica de la oración cristiana no tendría significado si el Verbo no se hubiera encarnado, donándonos en el Espíritu su relación filial con el Padre”, destacó el Papa.

Por ello, el Pontífice citó el Catecismo de la Iglesia Católica que describe que “Cristo es el Mediador, el puente que atravesamos para dirigirnos al Padre” y advirtió que Jesús es “el único redentor, no hay corredentores con Cristo, el es el único, el mediador por excelencia, el mediador”.

“Cada oración que elevamos a Dios es por Cristo, con Cristo y en Cristo y se realiza gracias a su intercesión. El Espíritu Santo extiende la mediación de Cristo a todo tiempo y todo lugar: no hay otro nombre en el que podamos ser salvados. Jesucristo el único mediador entre Dios y los hombres”, afirmó.

En esta línea, el Santo Padre reconoció que es verdad que la piedad cristiana siempre da a la Virgen María “títulos bellos, como un hijo a la madre, cuántas cosas le dice un hijo a la madre que la quiere…” pero recomendó estar atentos porque “las cosas bellas que la Iglesia, los santos, dicen a María no quitan nada de la unicidad redentora de Cristo, Él es el único redentor, son expresiones de amor como de un hijo a la mamá, algunas veces exageradas, pero el amor, nosotros sabemos, que nos hace hacer cosas exageradas, pero de amor”.

“De la única mediación de Cristo toman sentido y valor las otras referencias que el cristianismo encuentra para su oración y su devoción, el primero de todos, a la Virgen María, la Madre de Jesús. Ella ocupa en la vida y, por tanto, también en la oración del cristiano un lugar privilegiado, porque es la Madre de Jesús”, añadió.

En este sentido, el Papa mencionó el pasaje bíblico de las bodas de Caná en el que María, indicando a Jesús, aconseja a las personas “hagan lo que Él diga” y agregó que “en las Iglesias de Oriente la han representado a menudo como la Odigitria, aquella que ‘indica el camino’, es decir el Hijo Jesucristo”.

“Sus manos, sus ojos, su actitud son un ‘catecismo’ viviente y siempre apuntan al fundamento, el centro: Jesús. María está totalmente dirigida a Él, hasta tal punto que podemos decir que es más discípula que madre. Siempre indica a Cristo, es la primera discípula”, subrayó.

Asimismo, el Santo Padre recordó que “Jesús extendió la maternidad de María a toda la Iglesia cuando se la encomendó al discípulo amado, poco antes de morir en la cruz. Desde ese momento, todos nosotros estamos colocados bajo su manto, como se ve en ciertos frescos y cuadros medievales”.

“En la oración del Ave María pronto llegaría el título ‘Theotokos’, ‘Madre de Dios’, ratificado por el Concilio de Éfeso. Y, análogamente y como sucede en el Padre Nuestro, después de la alabanza añadimos la súplica: pedimos a la Madre que ruegue por nosotros pecadores, para que interceda con su ternura, ‘ahora y en la hora de nuestra muerte’. Ahora, en las situaciones concretas de la vida, y en el momento final, para que nos acompañe como Madre, como primera discípula en el paso a la vida eterna”, explicó el Papa.

De este modo, el Santo Padre destacó que “María ha estado presente en los días de pandemia, cerca de las personas que lamentablemente han concluido su camino terreno en una condición de aislamiento, sin el consuelo de la cercanía de sus seres queridos. María está siempre allí, con su ternura materna”.

Por lo que concluyó que “las oraciones dirigidas a ella no son vanas. Mujer del ‘sí’, que ha acogido con prontitud la invitación del Ángel, responde también a nuestras súplicas, escucha nuestras voces, también las que permanecen cerradas en el corazón, que no tienen la fuerza de salir pero que Dios conoce mejor que nosotros mismos. Las escucha como madre”.

Etiquetas: audiencia general, Oración, Virgen María, Papa Francisco, Catequesis del Papa Francisco

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