El Papa Francisco advirtió de que se está alejando el cumplimiento de los objetivos de protección del aire, del agua, del clima o de la lucha contra la desertificación propuestos por la comunidad internacional para antes de 2030.

Así lo aseguró este jueves 7 de octubre en un acto académico celebrado en la Pontificia Universidad Lateranense junto con el Patriara Bartolomé I para presentar un nuevo Ciclo de Estudios sobre el Cuidado de la Casa Común y el Protección de la Creación.

En su discurso, el Pontífice hizo hincapié en que “no hay ecología sin una adecuada antropología. Sin una verdadera ecología integral tendremos un nuevo desequilibrio que no solo no resolverá los problemas, sino que añadirá otros”.

Recordó que es responsabilidad de la Iglesia preocuparse por quienes, “por culpa de la degradación ambiental, han sido excluidos, abandonados y olvidados. Una obra a la cual la Iglesia, por vocación, y toda persona de buena voluntad, está llamada a dar su necesaria aportación, convirtiéndose en voz de quienes no tienen voz”.

El Papa insistió en que “la complejidad de la crisis ecológica exige responsabilidad, concreción y competencia”, y “no basta con repetir afirmaciones de principios”.

Recordó que “la actividad académica está llamada a favorecer la conversión ecológica integral para conservar el esplendor de la naturaliza, sobre todo reconstruyendo la necesaria unidad entre las ciencias Naturales y sociales con lo que ofrece la reflexión teológica, filosófica y ética, que inspire así la normativa jurídica y una sana visión económica”.

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“Preservar el patrimonio cultural y natural mundial y promover las ciencias con su dinamismo, sobre todo por medio de la formación”, es misión de la UNESCO, y también del nuevo Ciclo de Estudios en Ecología y Medio Ambiente que nace hoy en la Pontificia Universidad Lateranense, destacó.

Uno Ciclo de Estudios en la que, “insertada en el camino hacia la plena comunión eclesial, trabajará junto con la Sede del Apóstol Andrea (el Patriarcado de Constantinopla) con una perspectiva abierta, un ánimo grande capaz de acoger la atención de las Iglesias cristianas, de las diferentes comunidades religiosas, de todos los que se encuentran en proceso de búsqueda y de quienes se declaran no creyentes”.

El nuevo Ciclo de Estudios “deberá ser un punto de encuentro para la reflexión sobre la ecología integral, capaz de recoger experiencias y pensamientos diferentes, conjugándolos por medio del método propio de la investigación científica”.

Por medio de esta misión del Ciclo de Estudios en Ecología y Medio Ambiente de la Lateranense, “la Universidad se muestra no sólo como expresión de unidad de saberes, sino también como depositaria de un imperativo que no tiene confines religiosos, ni ideológicos, ni culturales: custodiar nuestra casa común, preservarla frente a las acciones perversas, tal vez inspiradas en una política, una economía y una formación vinculadas al resultado inmediato en beneficio de unos pocos”.