El delegado episcopal para las Causas de los Santos se refirió al camino hacia la santidad del Teniente Coronel Argentino Larrabure, a cuyos descendientes recibió hace algunos días el Papa Francisco.

El Obispo Castrense de la Argentina y delegado episcopal para las Causas de los Santos, Mons. Santiago Olivera, se refirió en una entrevista a la posibilidad de comenzar con el proceso de canonización del Teniente Coronel Argentino del Valle Larrabure.

El Prelado, que trabajó en el avance de varias causas de canonización, incluida la del Santo Cura Brochero, afirmó que el militar “plasmó en su vida el Evangelio”, y consideró que es providencial que su causa se esté estudiando en este tiempo.

Entrevistado por Radio María, el Obispo Castrense destacó la invitación al perdón que Larrabure nos dejó en los mensajes de sus cartas.

“Aún con la propuesta de alcanzar la libertad, a costa de revelar la fórmula para fabricar pólvora, armas y matar a cientos de hermanos, él prefirió ofrendar su vida”, valoró Mons. Olivera, al recordar las palabras que el militar dedicó a sus hijos: “No se olviden que más allá de que suceda lo peor, no deben odiar a nadie, y devolver la bofetada poniendo la otra mejilla”.

“Esto es la encarnación Evangélica en un hombre concreto, martirio es ser testigo”, sostuvo el Obispo Castrense.

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Además, recordó que el Papa Francisco, “sacó una nueva consideración en el camino de la causa de los santos, que es por la entrega de la vida”.

En ese sentido, dijo, “estamos iniciando este camino de reconocer el martirio de Larrabure por la entrega de su vida, que por saber de la muerte segura que le esperaba, por no claudicar sus ideales, fue capaz de derramar la sangre”.

El Obispo Castrense resaltó además que “el martirio es como un nuevo bautismo, borra todos los pecados".

Una causa de beatificación por martirio, aclaró, no requiere de la comprobación de un milagro, sino que puede darse por no claudicar a la fe, por no renunciar a los valores cristianos, por entregar su vida y derrama su sangre. "Esto es una causa clara y concreta de santidad", expuso.

En el trabajo preliminar para iniciar una causa, precisó el Obispo, “un paso muy importante para ser presentado como modelo, como faro, es que todas sus enseñanzas y su vida, de algún modo, esté rubricada por su entrega. En este sentido podemos observar que, sin lugar a duda, su vida ha sido también ejemplar”.

Del mismo modo, el Prelado recordó que “los santos no son inmaculados”. Como ejemplo puso a San Agustín o el mismo San Pablo, “que tuvieron una vida antes de su conversión”.

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“No hay santo que no tenga pasado ni futuro”, insistió. En este caso, el obispo expresó que la vida de Argentino del Valle Larrabure antes de su entrega “es muy iluminadora”, y consideró que “la entrega es la plenitud también de una vida de notables convicciones religiosas, del amor a Dios y a la Patria”.

Para el delegado episcopal, esta causa “tiene un signo muy importante del encuentro, de la reconciliación, del amor concreto, de plasmar justamente las enseñanzas de Jesús, de vernos a todos como hermanos, la cultura del encuentro que nos pide el papa Francisco”.

“Es providencial que estemos estudiando o viendo la posibilidad del inicio del proceso de canonización de Larrabure”, consideró. “Después la Iglesia lo confirmará, pero ya habernos adentrado en su vida, es ejemplar”.

Sobre el proceso de canonización, explicó: “Estamos en la etapa inicial, recogimos numerosos testimonios, consultas a los obispos, quienes se expidieron mediante cartas sobre qué es lo que ellos piensan sobre la apertura del proceso, y gracias a Dios todos fueron favorables".

"Todo este material fue remitido a Roma para pedir el permiso pertinente del inicio del proceso, con la consulta a distintos Dicasterios y una vez recibida su autorización, se comenzará con la etapa diocesana en el obispado Castrense de la Argentina”, detalló.

Según informa el diario argentino La Nación, en el momento de su secuestro, el militar ocupaba el cargo de subdirector de la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos de Villa María, Córdoba.

Por esa razón, fue privado de su libertad, ya que al grupo subversivo le interesaba obtener información sobre la fabricación de productos explosivos para aplicar esos conocimientos a sus ataques.

Larrabure fue apresado en 1974 y en 1975 encontraron su cadáver arrojado en una zanja. El cuerpo estaba envuelto y pesaba cerca de 40 kilos.

El militar pasó 372 días encerrado en una celda en el barrio de Bella Vista en Rosario, en un cuarto subterráneo de un metro de ancho por dos de largo, sin ventanas y alumbrado solo con luz artificial.

A pesar de su situación, según indicó Todo Noticias (TN), el subdirector se negó a revelar las fórmulas de los elementos explosivos señalando que eso ponía en riesgo vidas y que “la vida es sagrada y está en manos de Dios”.