10 de marzo de 2015 11:23 am

¿Descubrieron la casa de Jesús en Tierra Santa?

POR ANGELA AMBROGETTI | ACI Prensa

Nazareth es un lugar complejo y difícil de leer arqueológicamente. De hecho, no se han encontrado nunca vestigios de casas del tiempo de Jesús. Solo a partir de la época bizantina se pudo comenzar a identificar la gruta que ahora está bajo la Basílica moderna de la Anunciación de la Virgen María.

Por esto la cautela es absolutamente necesaria antes de anunciar el descubrimiento de la casa de Jesús” como algunos medios han estado haciendo en los últimos días. Los motivos son muchos.

Ken Dark de la Universidad de Reading (Inglaterra) cree haber encontrado la casa en donde Jesús creció en un lugar distinto respecto al de la Basílica. Sin embargo, al dar la noticia del “descubrimiento”, coloca un signo de interrogación en el título del artículo que publicó en una revista bimestral de arqueología.

Dark ha trabajado desde el año 2006 en una excavación que define el primer siglo después de Cristo basándose en un texto del llamado peregrino Arnulfo que data del año 690.

“Conozco bien los restos arqueológicos a los que hace referencia aunque no he leído todavía la relación científica de Dark –explica el P. Eugenio Alliata, arqueólogo del Studium Biblicum Franciscanum de Jerusalén– y lo que puedo decir sobre la noticia es que es necesario que sea verificada con las pruebas que podrá ofrecer o no el estudioso. Tendremos que esperar”.

A la pregunta sobre el lugar del que habla Dark, el sacerdote dijo que “los restos fueron encontrados y presentados por primera vez en el 1800 (y luego algunas otras veces en 1900), en la época en la que las religiosas propietarias, las Damas de Nazareth, lo adquirieron. Una tradición popular nazarena llamaba al lugar ‘Tumba del justo’ y de ahí se creó la relación con San José. Además de una tumba se encontraron restos de habitaciones, y tal vez no se pidieron tantas pruebas científicas entonces, con lo que se tuvo una evidente contraposición con el santuario franciscano ya existente de la ‘Bodega de San José’”.

Ambos lugares trataron de presentarse como herederos del Santuario bizantino de la Nutrición, descrito por el peregrino Arnulfo en el año 670. Este santuario no debe confundirse con el Santuario de la Anunciación, también conocido por algunos como la Casa de María. A diferencia de esta, el Santuario bizantino de la Nutrición desapareció por lo que su identificación permanece incierta. La discusión resulta útil si da elementos nuevos en la búsqueda de esta “Iglesia de la Nutrición”.

Sobre cómo viven los fieles esta situación, el experto sacerdote indica que “las hermanas de Nazareth tienen en el corazón su ‘tradición’ mientras que los franciscanos han desarrollado y siguen oficiando en su lugar conocido como Iglesia de San José o de la Santa Familia. Ellos creen que es perjudicial, para los peregrinos, la duplicación de un santuario. Los papas que han visitado Nazareth han mantenido la misma línea rindiendo homenaje solo en el sitio de los franciscanos”.  

El P. Alliata explica además que “no se trata de cuestiones de particularismos. La ciencia tiene sus leyes: permite hipótesis y discusiones basadas en los elementos que se tienen, incluso si son de poco peso. La pastoral prefiere una línea unitaria, que no se cambia si no es en función de una certeza proporcionada por un descubrimiento espectacular, que de hecho a veces se ha producido y cambiado”.

En resumen, más que un descubrimiento sensacional se trataría de un debate arqueológico abierto que ofrece más dudas que certezas.

En efecto el misterio de Nazareth permanece abierto también en los estudios bíblicos y teológicos. El mismo Benedicto XVI habla de ello en su libro sobre la infancia de Jesús, afrontando en modo teológico la proveniencia de Jesús.

Etiquetas: Tierra Santa, Casa de Jesús, Nazareth, Arqueología

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