La asociación pública de fieles Spei Mater, fundada en el año 2012 en la Diócesis de Alcalá de Henares con el impulso de su hoy Obispo Emérito Mons. Juan Antonio Reig, celebra este fin de semana su IV Encuentro Nacional bajo el lema “Razones para la esperanza” en el marco de su décimo aniversario.

El carisma de Spei Mater es ser “el rostro de la misericordia para las víctimas de la cultura de la muerte” y en estos 10 años se ha hecho presente en 43 de las 70 diócesis españolas.

Recientemente Spei Mater ha comenzado su labor en la Diócesis de Cancún (México), tal y como explica su presidenta, María José Mansilla. 

La acción de Spei Mater se articula a través de tres iniciativas: Proyecto Raquel, Proyecto Ángel y Parroquias por la Vida. 

El Proyecto Raquel tiene como finalidad “ofrecer a las personas implicadas en un aborto provocado una atención individualizada a través de una red diocesana de sacerdotes, consejeros y psicólogos y psiquiatras”. 

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El Proyecto Ángel busca acompañar a las mujeres con un embarazo imprevisto, ofreciendo alternativas al aborto y descubriéndoles “la bendición de Dios que supone un hijo y la necesaria confianza en la Providencia de un Dios amante y cercano”.

La iniciativa Parroquias por la Vida agrupa a aquellas que organizan grupos específicos de fieles para que sean “fermento y testigos para toda la sociedad del verdadero respeto a la vida y a la dignidad intrínseca de las personas a la luz del Evangelio”. 

Entre los ponentes del congreso se encuentran el prior de la Abadía del Valle de los Caídos, P. Santiago Cantera; el director espiritual de Spei Mater, P. Jesús Chavarría y Mons. Reig, que presidirá la Misa y la Vigilia por la Vida que tendrá lugar a continuación. 

También se habilitará un espacio para compartir experiencia  de la transmisión de la esperanza “en primera línea” en el que participarán una matrona, una enfermera especializada en asistencia pediátrica y un médico especialista en cuidados paliativos.

María José Mansilla explica a ACI Prensa que su objetivo último es “la conversión de los abortistas” y que cuentan con unas 600 personas que trabajan en los proyectos de Spei Mater.

“No los llamamos voluntarios porque pensamos que no es una labor social sino una vocación”, aclara. 

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