21 de mayo de 2021 - 8:37 AM

Conoce la impactante historia de perdón de un catequista de Sudán del Sur

POR BLANCA RUIZ | ACI Prensa

Imagen referencial. Crédito: Pixabay.
Imagen referencial. Crédito: Pixabay.

El Papa Francisco publicó recientemente el Motu Proprio "Antiquum ministerium”, con el que el instituyó el ministerio laical del catequista. La directora de proyectos de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), Regina Lynch, asegura que ha supuesto “una gran alegría” para esta fundación pontificia. 

Lynch asegura que “los catequistas que dirigen la labor pastoral en las regiones donde no hay sacerdotes, a veces pagan su valor y dedicación incluso con la muerte”. Y recordó el ejemplo “especialmente conmovedor" de Philippe Yarga, de la diócesis de Dori, en Burkina Faso. 
 
Yarga era responsable de la coordinación pastoral en el este de Burkina Faso, en la frontera con Níger. Fue asesinado por terroristas el 16 de febrero de 2020. Dejó siete hijos, de los cuales el más joven nació seis semanas después de su muerte. 
 
"Los catequistas de Burkina Faso y otros países de la zona del Sahel se enfrentan a amenazas terroristas y a veces tienen que huir con sus familias de la noche a la mañana. Por eso, ACN está apoyando, por ejemplo, un proyecto de ayuda en Burkina Faso para atender a 18 catequistas y a sus familias, que han resultado desplazadas", aseguró Lynch.
 
Además, la directora de proyectos de ACN precisó que conoce de primera mano el trabajo que realizan en más de 140 países los catequistas, a quienes calificó como "la columna vertebral de la Iglesia en muchos lugares del mundo”, especialmente en zonas remotas, adonde un sacerdote raramente puede acudir, o en países donde la guerra y la persecución dificultan el trabajo parroquial, los catequistas son personas de contacto, ayudantes y pastores, todo en uno”. 
 
Apoyo a más de 18 mil catequistas 
"Solo en 2020, ayudamos a más de 18 mil catequistas en todos los continentes, la mayoría de ellos en Asia y África”, afirmó Lynch. 
 
Además, ACN financió el pasado año 20 proyectos para proporcionar equipos técnicos a los catequistas para su ministerio o materiales para la atención pastoral y la educación religiosa. Junto con 35 proyectos para la formación inicial y continua de catequistas en 18 países.
 
Uno de ellos es John Joseph Gazi, de Uganda. Es originario de Sudán del Sur, el Estado más reciente de África desde que se independizó en 2011. 
 
En este país se libran enfrentamientos brutales desde hace más de una década, a pesar de todos los esfuerzos de paz.
 
La familia de John no pudo escapar de la matanza y él recuerda que su padre, su hermana y su hermano "fueron asesinados. Sucedió en cuestión de minutos», explicó a ACN.
 
John escapó a la vecina Uganda, donde más de un millón de personas malviven en campos de refugiados.
 
Pero según destacan desde ACN, aún peor que esa miseria son las cicatrices del alma, sobre todo entre los jóvenes, ya que muchos de ellos sufrieron abusos cuando eran niños soldados en los conflictos.

Sin embargo John se siente especialmente enviado para ellos: "Muchos tienen odio y pensamientos de venganza. Les hablo del perdón”. Y aunque lo ha perdido casi todo, su fe en Dios permanece intacta, por eso, se formó como catequista, aunque asegura que prefiere el término “evangelizador”, porque quiere llevar la Buena Nueva a los pobres y desesperados.
 
ACN financió la formación de John en el Centro Emaús, cerca de la capital de Kampala (Uganda). Allí, los jóvenes reciben formación para curar las heridas del alma de sus compatriotas y asistirles en diversas necesidades. 
 
John afirma que “ahora, soy un soldado de Jesús y lucho para devolver las almas a Dios” y por eso visita a sus compatriotas sursudaneses que están comenzando una nueva existencia en Uganda. 
 
Les habla de la fe, les ofrece consuelo, escucha sus terribles historias y sus traumas y les proporciona ayuda porque John y sus compañeros han adquirido conocimientos tanto psicológicos como catequéticos en el Centro Emaús. 
 
Además de las experiencias de la guerra, la pobreza y el desempleo, el abuso del alcohol también es un problema entre los refugiados.
 
Y destaca que la “lucha" contra las consecuencias de la guerra continúa, peroestá seguro de que vale la pena todo el esfuerzo. 
 
"Gracias a mi formación como catequista, con el apoyo de ACN, ahora llevo esperanza y amor a mi gente”, afirmó.

Etiquetas: Ayuda a la Iglesia Necesitada, Uganda, Sudán del Sur, Catequista, campo de refugiados, catequismos

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