12 de enero de 2015 - 12:24 PM

Conoce al Beato José Vaz, el apóstol de Sri Lanka que será canonizado por Papa Francisco

Redacción ACI Prensa/EWTN Noticias

P. José Vaz. Imagen: Dominio Público.
P. José Vaz. Imagen: Dominio Público.

Este lunes el Papa Francisco partirá de Roma (Italia) rumbo a Sri Lanka, primer punto de llegada en su nuevo viaje a Asia, donde presidirá la ceremonia de canonización del P. José Vaz, sacerdote nacido en la India, pero que dedicó parte de su vida a evangelizar Sri Lanka.

“El P. José Vaz fue un gran sacerdote misionero, perteneciente a la línea interminable de heraldos ardientes del Evangelio, los misioneros que, en todas las épocas, han dejado su propia tierra para llevar la luz de la fe a los pueblos que no son suyos”, dijo San Juan Pablo II cuando lo beatificó, en su visita a Sri Lanka en 1995.

José Vaz nació en el 21 de abril de 1651 en Goa, en la costa oeste de la India. Se dice que el día que nació su padre vio una estrella en el cielo al mediodía y escribió en su diario que su hijo un día sería un gran hombre.

Siendo niño solía visitar el Santísimo Sacramento. La tradición local dice que las puertas de la iglesia se abrían automáticamente para que entrara y pasara horas ante Jesús sacramentado. Era llamado “el santito” en su ciudad natal y siempre rezaba el Santo Rosario de camino a la escuela o Iglesia.

En las escuelas donde estuvo aprendió portugués y latín, siendo un estudiante brillante. Su padre lo envió a Goa para que estudiara en la Universidad de los Jesuitas y posteriormente a la Academia de Santo Tomás de Aquino, donde estudió filosofía y teología.

El beato fue ordenado diácono en 1675 y sacerdote en 1676. En Sancoale abrió una escuela de latín para los futuros seminaristas y para la educación de otros jóvenes. Siendo devoto de Nuestra Señora, se consagró como “Esclavo de María”, tal como se constata en su “Carta de Esclavitud”.

José Vaz estaba muy preocupado por la situación difícil de la Iglesia en Sri Lanka, donde los gobernantes holandeses habían prohibido que los sacerdotes trabajaran en la isla. Se ofreció a ir, pero fue enviado a Kanara, actual Karnataka y Mangalore de la India.

Al regresar a Goa adoptó la regla del Oratorio fundado por San Felipe Neri junto a otros sacerdotes indios y decidieron llevar una vida en común. Ellos se dieron a conocer como sacerdotes del Oratorio.

Su deseo de ir a Sri Lanka seguía perenne y en 1686 partió de Goa hasta Jaffna, en la costa norte de Sri Lanka. Tuvo que disfrazarse como peón para que no lo detuvieran. Más adelante hace contacto con los católicos a escondidas.

Se convirtió en un maestro del disfraz haciendo de panadero, siervo o portero. Como sacerdote, solía trabajar durante las noches, aprovechando la luz de la Luna. A su sobrino escribió: “Ser como la Luna, frente a Jesús, el Sol”. Por este motivo se le representa con el Sol y la Luna.

El P. Vaz aprendió los dialectos locales de cingalés y tamil, se aventuró por la selva para poder acceder al reino de Kandy, que era independiente del gobierno holandés. Pero fue detenido como espía portugués, encadenado hasta Kandy y encarcelado por el rey budista. Por su comportamiento ejemplar se ganó el favor del rey.

Por ese entonces una fuerte sequía golpeó el reino de Kandy y el rey, después de haber agotado todo intento por verter esa situación, pidió la ayuda del beato. El resultado fue un tremendo aguacero que se conoció como el “milagro de la lluvia”.

Llovió en todas partes, menos en el lugar donde estaba el P. Vaz y el altar que había construido para orar a Dios por la lluvia. El rey lo libera y le permite ejercer su ministerio con su protección.

Otros sacerdotes del Oratorio de Goa se le unieron y la Iglesia creció en las partes independientes de la isla y algunas zonas controladas por holandeses. Cuando Kandy tuvo que soportar una fuerte epidemia de viruela, el P. Vaz trabajó incansablemente al cuidado de los enfermos y enterrando a los muertos, incluso hasta cuando el propio rey abandonó la ciudad.

Frecuentaba comer sólo “Kanji”, arroz asado considerado comida del pobre. Dormía sobre una estera en el suelo y mantenía un saco de arroz que distribuía a los necesitados después de la Misa.

El Papa Clemente XI bendijo a los misioneros del Oratorio, muchas iglesias se construyeron y las conversiones pasaron la marca de 100.000 al final de su vida.

Cuando sintió que ya era hora de partir a la Casa del Padre, se preparó con una oración intensa. Antes de morir dijo a los reunidos: “Difícilmente podrás hacer en el momento de muerte lo que no has hecho durante tu vida”.

El crucifijo que le obsequió el Papa, fue enviado por el P. Vaz a Goa y se conserva en la “Sala del Oratorio del Beato José Vaz” en Sancoale, Goa, India. Es la única reliquia del beato y es visitada por miles de devotos de todo el mundo.

Murió pacíficamente el 16 de enero de 1711 en su querida ciudad de Kandy, centro de su misión. Honrado por el rey, el cuerpo fue expuesto al público por tres días. El beato José Vaz es conocido como el “apóstol de Sri Lanka” por la reactivación que hizo de la Iglesia en una época de persecución durante el reinado de los holandeses en el siglo XVII.

Etiquetas: Iglesia Católica, Santos, Canonización, Papa Francisco, Sri Lanka, Viaje del Papa Francisco a Sri Lanka y Filipinas

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