“Las inundaciones han destruido las casas pero no han barrido la fe de los católicos, que están sufriendo en medio de la crisis”, señalan tres obispos de Pakistán en medio de la tragedia causada por las fuertes lluvias que azotaron al país y dejado millones de desplazados.

De acuerdo a la agencia vaticana Fides, los prelados de las tres diócesis más afectadas, Karachi, Hyderabad y Quetta destacan que “la gente sigue dependiendo de la ayuda internacional, pero muestran una gran generosidad y la solidaridad es conmovedora e induce a mucha esperanza”.

Asimismo, hacen un llamado a la comunidad internacional para que continúe la ayuda a los damnificados, quienes necesitan alimentos, medicinas, ropa y hasta agua potable.

Naciones Unidas estima que hasta el 20 de septiembre había más de 30 millones de desplazados, 1.500 fallecidos y más de 600 mil en campos de refugio.

En algunas zonas, se calcula que las aguas de las inundaciones se retirarán por completo en unos 6 meses y podrían generar enfermedades, epidemias e incluso una emergencia sanitaria.

Más adelante, se tiene previsto que se inicie con la reconstrucción de las casas, escuelas y diversas estructuras como la agricultura.

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Mientras tanto, Cáritas Pakistán impulsa acciones de solidaridad en las diversas diócesis y con la participación de voluntarios, sacerdotes, religiosos e instituciones católicas.

“Los católicos están ayudando a todo el mundo, tanto a los cristianos como a los musulmanes, tendiendo la mano a todos los que necesitan ayuda en estos tiempos difíciles”, destaca el Obispo Samson Shukardin de Hyderabad.