9 de junio de 2020 - 3:35 PM

Cardenal dice que arresto de agente inmobiliario en el Vaticano no causará un “terremoto”

Redacción ACI Prensa

Cardenal Angelo Becciu (12 de enero de 2015) / Crédito: Alan Holdren - ACI Prensa
Cardenal Angelo Becciu (12 de enero de 2015) / Crédito: Alan Holdren - ACI Prensa

El Cardenal Angelo Becciu, ex sustituto de la Secretaría de Estado, comentó que el arresto de Gianluigi Torzi, agente inmobiliario que estuvo en el centro de un acuerdo de compra de un bien inmueble para el Vaticano, no causará un “terremoto” y que los negocios “tendrán que continuar como antes”.

El broker arrestado, Gianluigi Torzi, jugó un papel fundamental en la controvertida compra de un inmueble en Londres por parte de la Secretaría de Estado del Vaticano.

Al comentar sobre el arresto del 5 de junio, el ex sustituto en la Secretaría de Estado, Cardenal Becciu, dijo que no conocía al italiano, quien fue acusado por los fiscales del Vaticano de fraude, extorsión, lavado de dinero y otros delitos. El Purpurado también defendió la inversión de cientos de millones de euros en la propiedad de Londres ubicada en 60 Sloane Avenue, y dijo que todavía representaba una buena relación calidad-precio.

“No conozco a Torzi, yo ya no era sustituto cuando sucedieron los hechos que se atribuyen [a Torzi]”, dijo el Cardenal Becciu a la agencia de noticias Adnkronos tras el arresto.

Antes de ser creado cardenal en junio de 2018, Becciu fue funcionario de segundo rango en la Secretaría de Estado del Vaticano, la cual invirtió cientos de millones de euros en la propiedad de Londres entre 2014 y 2018. Torzi actuó como intermediario -un intermediario que gana comisiones- para la Secretaría de Estado al finalizar la compra en 2018 y 2019.

El informe de Adnkronos ofrece el relato del Cardenal Becciu sobre su papel en el Vaticano. Este último insiste en que la participación de Torzi en el proyecto se produjo después de que el Purpurado asumiera la Congregación para las Causas de los Santos en el verano de 2018, pero que la inversión original en el edificio fue una decisión acertada. 

“¿Está seguro de que ese edificio fue un desperdicio? Sin embargo, no ha habido duda de que si se vendiera ahora, duplicaría el costo: 148 millones de euros cuando yo estuve allí, si hubiera otros [gastos adicionales], pregúntale a quien los hizo. Yo ya no estaba allí”, respondió. 

El sábado 6 de junio, el Cardenal rechazó la idea de que el arresto de Torzi causaría un “terremoto” de más alcance en la curia, calificándolo de “una fantasía periodística”.

La entrevista del Cardenal Becciu concluyó con la declaración de que “[Torzi] tendrá que responder por un crimen específico del cual él solo es responsable. Y el Vaticano continuará como antes”.

CNA, agencia en inglés del Grupo ACI, informó que entre 2014 y 2018, la Secretaría de Estado pagó alrededor de 300 millones de dólares por el edificio comprado al empresario italiano Raffaele Mincione. Mincione organizó la inversión inicial de la Secretaría mediante un fondo de inversión a través del cual administró cientos de millones de euros para la Secretaría de Estado.

La finalización de la venta se realizó a través de Gutt SA, una compañía holding registrada en Luxemburgo propiedad de Torzi.

De acuerdo con un comunicado de prensa de la Santa Sede, Torzi fue arrestado el viernes en conexión con “eventos conocidos relacionados con la venta de la propiedad de Londres en Sloane Avenue, que involucraba a una red de compañías en la que algunos funcionarios de la Secretaría de Estado estaban presente”.

En mayo, CNA informó que Fabrizio Tirabassi, un funcionario laico de la Secretaría que supervisaba inversiones, fue nombrado director de la empresa Gutt SA, con sede en Luxemburgo y propiedad de Torzi, cuando éste concluía la compra de la propiedad de Londres. Esto ocurrió en noviembre de 2018.

En sus declaraciones a Adnkronos el fin de semana, el Cardenal Becciu repitió las anteriores negativas de que la inversión utilizó fondos de Peter's Pence, un fondo de donaciones enviadas a la Santa Sede por católicos y diócesis de todo el mundo para apoyar el ministerio del Papa.

El sábado, Vatican News informó que las inversiones realizadas por la Secretaría de Estado en el Athena Global Opportunities Fund de Mincione ascendieron a 200 millones de euros. Se informa que Mincione invirtió este dinero en el edificio, que era de su propiedad, y en otras de sus empresas, lo que se describió como un “conflicto de intereses”.

El 4 de noviembre de 2019, CNA informó que en 2015 el Cardenal Becciu parece haber intentado ocultar en los balances del Vaticano casi 200 millones en préstamos relacionados con la transacción, al cancelarlos en contra del valor de la propiedad en Londres, una maniobra contable prohibida por políticas financieras aprobadas por el Papa Francisco en 2014.

Ese aparente intento de ocultar los préstamos fue detectado por la Prefectura para la Economía, en ese entonces dirigida por el Cardenal George Pell. Altos funcionarios de la Prefectura de Economía le dijeron a CNA en 2019 que el Cardenal Becciu le había dicho al Cardenal Pell que estaba “interfiriendo en los negocios soberanos” al investigar los tratos de la Secretaría con el banco suizo BSI.

BSI fue cerrado por las autoridades bancarias suizas en 2017, luego de una investigación que encontró violaciones sistemáticas de las protecciones contra el lavado de dinero.

El sábado, el Cardenal Becciu dijo que la participación de Torzi en el acuerdo inmobiliario de Londres se produjo después de que dejó la Secretaría.

En mayo, CNA informó que las autoridades suizas habían congelado decenas de millones de euros en varias cuentas bancarias como parte de la investigación del Vaticano sobre el acuerdo.

El 6 de junio, el periódico italiano Corriere della Sera informó que entre los fondos congelados había varios millones bajo el control de Mons. Alberto Perlasca.

Mons. Perlasca estuvo bajo el Cardenal Becciu durante casi una década como jefe de la oficina administrativa de la Primera Sección de la Secretaría hasta julio de 2019, cuando fue transferido al Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, la corte suprema de la Santa Sede. 

Mons. Perlasca trabajó como fiscal en el tribunal, hasta que su oficina y su casa fueron allanadas por los investigadores en febrero.

En una entrevista con el periódico Il Giornale el lunes 8 de junio, Mons. Perlasca negó tener cuentas bancarias suizas y está “listo para demandar a cualquiera que diga lo contrario”.

También dijo que “había una considerable confusión, espero no saberlo, entre cuentas personales y cuentas de la Secretaría de Estado, sobre la cual, sin embargo, no tenía poder de firma, ya que solo los superiores lo tenían. Solo tenía el poder de firmar en conjunto con otro superior. No recuerdo haber tenido que usarlo nunca, porque nunca fue necesario. En otras palabras: no podía mover un solo centavo”.

Mons. Perlasca dijo que presentó personalmente una queja contra Torzi en 2018, alegando fraude por parte del empresario.

Corriere della Sera también informó que las cuentas suizas han sido incautadas por las autoridades de ese país como parte de la investigación, así como por aquellas bajo el control de Enrico Crasso, quien también ha administrado las inversiones de la Santa Sede a través del Global Centurion Fund.

Crasso le dijo a Corriere que las cuentas relevantes para él solo estaban bajo su administración y no las cuentas personales. Anteriormente, CNA informó sobre las conexiones de Centurion con varias instituciones sujetas a acusaciones de lavado de dinero.

El sábado, Mincione negó cualquier relación con Torzi más allá de trabajar con él como el intermediario elegido por la Secretaría para completar la compra de la propiedad.

En una entrevista con Adnkronos, Mincione dijo que, aparte de conocer poco a Torzi, su contacto con él se limitó al mandato de este último para actuar en nombre de la Secretaría, dado por el Arzobispo Edgar Peña Parra, quien reemplazó a Becciu como sustituto en 2018.

Mincione insistió en la entrevista que sus tratos con la Secretaría eran todos legítimos y que la Santa Sede aún podía obtener ganancias en la propiedad de Londres.

Mincione también parecía implicar que la responsabilidad de la participación de Torzi podría recaer en el Papa Francisco, diciendo que “hay una foto de Torzi con el Papa, que yo tengo. [Torzi] recibió este trabajo de Peña Parra, [quien fue] designado por el Papa”. 

No está claro por qué o cómo Mincione tendría una foto de Torzi con el Papa, especialmente si los dos hombres de negocios no estaban cerca.

CNA informó anteriormente que Torzi, junto con su familia, fueron recibidos en una audiencia privada con el Papa Francisco el 26 de diciembre de 2018. Las solicitudes reiteradas a la Santa Sede, durante varios meses, preguntando cómo se organizó la reunión, no han recibido respuesta.

El mismo día de la entrevista de Mincione con Adnkronos, una imagen que aparentemente muestra a Torzi y su esposa con el Papa Francisco comenzó a circular en línea.

Mons. Perlasca le dijo a Il Giornale que “parece muy malo llamar al Santo Padre directamente dentro de este asunto”.

“Sé que, a fines de diciembre de 2018, hubo una reunión con él, a la que, sin embargo, no se invitó a ningún representante de la Oficina Administrativa”, dijo Mons. Perlasca.

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en CNA.

Etiquetas: Vaticano, corrupción, Santa Sede, Londres, lavado de dinero, Banco Vaticano, Cardenal Becciu, finanzas, Finanzas Vaticanas, Gianluigi Torzi

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