El administrador apostólico de la Archidiócesis de Valencia, Cardenal Antonio Cañizares, ha llamado a “gritar y clamar por la vida” porque “sin ella no habrá paz ni respeto a la persona que será conculcada en su derecho más fundamental: el derecho a la vida”. 

Así se expresó ante la multitud de personas que abarrotó este sábado la Plaza de la Virgen en Valencia (España) para sumarse al Rosario por la vida, la familia y la paz convocado por los Obispos de las diócesis de la provincia eclesiástica levantina.

La convocatoria responde a la “amenaza para el hombre y la cultura de la muerte de la sociedad actual, que no aprecia la vida”, subrayó el Purpurado que expresó su dolor por “tantas situaciones donde la vida es amenazada”. 

En concreto se refirió no solo a las “legislaciones inicuas” favorables al aborto y la eutanasia, sino también a las situaciones que llevan a millones de personas a morir de hambre y “en la guerra, ahora con una amenaza nuclear”. 

El Cardenal Cañizares enfatizó que “hay que decir ‘ya basta’ y propugnar la cultura de la vida que es la cultura del amor, la verdad, la libertad, del respeto a la dignidad de la persona humana”. 

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El Purpurado denunció además cómo “la mujer hoy no es tratada como se merece, con dignidad absoluta” y que “hay una ideología de género que está impregnándolo todo”.

Por todos estos motivos, el Rosario convocado trató de decir un “‘Sí al hombre’, a la alegría de saberse amado y de amar a los demás como Cristo nos ha amado y sin excluir a nadie y ‘No a la muerte’ y a las ideologías que desfiguran el rostro del hombre”.

“Profunda crisis antropológica”

Por su parte, el Obispo de Orihuela-Alicante, Mons. José Ignacio Munilla, expuso que el momento actual “es grave” y de “profunda crisis antropológica”, por lo que la convocatoria del rezo público del Rosario es “la respuesta adecuada”. 

El Prelado defendió la necesidad de “hacer un signo en medio de esta crisis en la que nos encontramos” que consiste en “recurrir a María” para redescubrir en Ella “el valor de la vida, de la familia y de la educación”. 

Mons. Munilla denunció que, con la ley de eutanasia, se ha introducido en España “una cultura en la que los enfermos nos están estorbando, nos sobran y se proponen salidas por la puerta de emergencia, sin entender que la ancianidad también tiene una dignidad”. 

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En este sentido, las Diócesis convocantes proponen a sus fieles acogerse a un “testamento vital” que va a estar accesible en las parroquias. 

En él se solicita que conste “nuestra petición de rechazo absoluto a la eutanasia, que queremos recibir los cuidados paliativos que sean necesarios de una manera proporcional y que queremos asistencia espiritual en el último momento de nuestra vida si estamos en un hospital”. 

Aborto irracional

El Obispo de Castellón, Mons. Casimiro López afirmó que “hablar del aborto como un derecho, un derecho a matar, porque desaparece un ser humano, es una irracionalidad, es algo que subvierte todo el sistema de valores que ha tenido nuestra civilización cristiana, romana y filosófica”.

Así lo aseguró durante su intervención sobre el aborto relacionado con la objeción de conciencia de los médicos que se pretende conculcar.

“Hay que rezar y también favorecer que aquellos que por conciencia no estén dispuestos a ello lo puedan hacer sin tener que someterse a un registro que no sabemos con qué intención -aunque la suponemos- se va a hacer”, denunció.

Comunidades de aprendizaje

El Obispo de Mallorca, Mons. Sebastiá Taltavull centró su intervención en la educación sobre el derecho a la vida. A su juicio, a este respecto, “es muy importante la formación hecha de forma responsable, respetuosa y enfocada a esta promoción humana que tiene que durar toda la vida”. 

Una formación que ha de comenzar en la familia y continuar en el sistema educativo y en la Iglesia. El Prelado instó a “romper con el individualismo, con aquello que no ayuda a la persona a crear comunidad y desde el momento en el que puede vivir en esta comunidad, la defensa de la vida es patente”.

Un Rosario “tsunami”

El Obispo de Ibiza, Mons. Vicente Ribas alentó a valorar la dignidad de toda vida, en especial la de los más frágiles, “de aquellos que están en camino, que pronto estarán entre nosotros y de aquellas personas mayores, necesitadas y ancianos que necesitan todo nuestro cuidado, todo nuestro respeto, toda nuestra ayuda”.

Por su parte, el administrador diocesano de Menorca, P. Gerard Villalonga, compartió su deseo de que este rezo público del Rosario en Valencia “no quede reducido a este momento si no que tenga una continuidad mediante la irradiación de las familias cristianas”.

El P. Villalonga animó a “declarar con toda nuestra firmeza y con todas nuestras fuerzas que la vida es un don de Dios”, que es sagrada y que debe defenderse. 

El administrador apostólico de Menorca consideró que el rezo del Rosario es “como un tsunami, que esperamos que tenga una repercusión posterior en todas las diócesis y en toda la sociedad”.