8 de octubre de 2020 - 4:51 PM

Cardenal Becciu niega acusaciones de malos manejos de fondos vaticanos

Redacción ACI Prensa

Cardenal Angelo Becciu. Crédito: Daniel Ibáñez (ACI)
Cardenal Angelo Becciu. Crédito: Daniel Ibáñez (ACI)

El Cardenal Becciu, exprefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, negó en un comunicado las acusaciones de malos manejos de fondos vaticanos, tal como ha difundido varias veces la prensa italiana e internacional.

En el comunicado publicado el 7 de octubre, el Cardenal Becciu reafirmó “la absoluta falsedad de las acusaciones en su contra difundidos por medio de la prensa, confirmando el desconocimiento de todo acto ilícito”.

El Cardenal Becciu renunció el 24 de septiembre a los derechos del cardenalato y a su puesto de prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos al trascender que entregó a sus hermanos importantes sumas de dinero procedentes del Óbolo de San Pedro (el fondo del Santo Padre destinado a obras de caridad).

Además, varias informaciones le atribuyen maniobras financieras de dudosa ética y legalidad durante el tiempo en que fue sustituto de la Secretaría de Estado entre 2011 y 2018.

En el comunicado del 7 de octubre se asegura que el Cardenal espera con serenidad “los resultados de toda investigación, en cualquier sede, que pueda finalmente confirmar su fidelidad al Santo Padre y a la Iglesia”.

En particular, en el comunicado se subraya que “ni el Cardenal ni sus hermanos poseen acciones u obligaciones, ni tampoco participan, en fondos de inversión o poseen cuentas extranjeras”. “Nunca se han transferido fondos procedentes de la Secretaría de Estado para disposición privada y personal de los familiares” del Cardenal.

Continúa el comunicado: “Nunca se han dispuesto inversiones de la Santa Sede en la sociedad Angel’s, vinculada a la producción de cerveza o a su comercialización”.

“Ni el Cardenal ni sus hermanos han invertido ingresos de actividades familiares en fondos financieros de cualquier naturaleza”. “Nunca el Cardenal ha realizado inversiones en interés de la Santa Sede en actividades económicas de Antonio Mosquito”, añadió.

Sobre los contactos con Cecilia Margona, se afirma que “responden exclusivamente a cuestiones institucionales”. Además, se insiste en que “nunca el Cardenal ha pedido una financiación de 150 millones de euros al Instituto de Obras de Religión”.

Por último, se asegura que “nunca se ha producido una interferencia por parte del Cardenal en el proceso contra el Cardenal Pell”.

Las acusaciones contra el Cardenal Becciu

El Cardenal Becciu habría empleado 300 millones de dólares entre 2014 y 2018, procedentes de la Secretaría de Estado, para comprar un inmueble de lujo en la Sloane Avenue de Londres al empresario italiano Raffaele Mincione, tal como informó Catholic News Agency (CNA), agencia en inglés del Grupo ACI.

En aquel momento, Mincione, por medio de la intermediación del agente inmobiliario Gianluiggi Torzi, administraba importantes sumas de dineros de los fondos de la Secretaría de Estado.

En el momento de la venta a la Secretaría de Estado de 30 mil de las 31 mil acciones del proyecto inmobiliario, la compañía de Raffaele Mincione retuvo mil acciones con derecho a voto para controlar la empresa propietaria del edificio.

Mincione ofreció venderlas a precios inflados y Torzi habría actuado como intermediario. Sus gestiones le habrían permitido ganar 10 millones de euros por la venta en la etapa final del negocio.

Para poder financiar esa adquisición en Londres, Becciu se habría dirigido también al Instituto de Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco Vaticano, para solicitar un préstamo de 150 millones de euros sin ofrecer una justificación.

Por otro lado, además de esa inversión, en 2015 el Cardenal Becciu empleó otros 200 millones de dólares para financiar la compra de dicho inmueble londinense

Parte de esos 200 millones se habrían obtenido por medio de un crédito concedido por la BSI, un banco suizo con una extensa trayectoria de violación de las legislaciones contra el blanqueo de dinero y el fraude.

El Cardenal Becciu habría entregado al financiero Enrico Crasso, antiguo directivo del Credit Suisse, el control de millones de euros de fondos de inversión del Vaticano de la Secretaría de Estado y del fondo de caridad del Óbolo de San Pedro.

Crasso también es directivo del Centurion Global Fund, un fondo de inversión empleado por la Secretaría de Estado con vínculos con bancos suizos investigados o implicados en sobornos y escándalos de lavado de dinero.

El Cardenal Becciu habría tratado de disfrazar préstamos en los balances del Vaticano cancelándolos contra el valor de la propiedad comprada en el barrio londinense de Chelsea, una maniobra contable prohibida por las nuevas políticas financieras aprobadas por el Papa Francisco en 2014.

El presunto intento de ocultar los préstamos fuera de los libros fue detectado por la Prefectura para la Economía, entonces dirigida por el Cardenal George Pell.

Altos funcionarios de la Prefectura de Economía dijeron a CNA que cuando el Cardenal australiano comenzó a exigir detalles de los préstamos, especialmente los que involucraban a los bancos suizos Credit Suisse y BSI, el entonces Arzobispo Becciu llamó al Cardenal a la Secretaría de Estado para una “reprimenda”.

Además, el Cardenal Becciu obstaculizó en 2016 las reformas iniciadas por el Cardenal Pell, reformas respaldadas por el Papa Francisco al conceder a la Prefectura para la Economía la autoridad para la supervisión autónoma sobre las finanzas del Vaticano.

El Cardenal Becciu interfirió cuando la Prefectura planteó una auditoría externa de todos los departamentos del Vaticano, que debía ser llevada a cabo por la firma PriceWaterhouseCooper. Unilateralmente, y sin permiso del Papa Francisco, el Cardenal Becciu canceló la auditoría y anunció en una carta a todos los departamentos del Vaticano que esta no se realizaría.

Cuando el Cardenal Pell cuestionó internamente la cancelación de la auditoría, el Cardenal Becciu persuadió al Papa Francisco para dar su aprobación ex post facto, indicaron fuentes de la Prefectura a CNA. La auditoría nunca se hizo.

El Cardenal Becciu también fue responsable en 2017 de la “renuncia” del primer revisor general del Vaticano, el italiano Libero Milone. El revisor fue despedido de manera dramática por el Cardenal Becciu, quien lo acusó de “espiar” las finanzas de altos funcionarios, incluyendo al mismo Becciu. El entonces arzobispo amenazó con procesar penalmente a Milone si no aceptaba abandonar su oficina en el Vaticano en silencio.

Libero Milone sostuvo que fue despedido por ser demasiado bueno en su trabajo y porque él y el trabajo de reforma de la Prefectura de Economía eran percibidos como una amenaza a la autonomía y las prácticas comerciales de antiguos funcionarios de la curia vaticana.

Milone dijo que fue despedido por cargos falsos después de que descubrió evidencia de mala conducta financiera bajo el liderazgo del Cardenal Becciu.

Envío de dinero a familiares

Por otro lado, el Cardenal habría empleado también dinero del Óbolo de San Pedro para financiar proyectos de tres de sus hermanos. En concreto, Becciu habría convencido a la Conferencia Episcopal Italiana para que donara 300 mil euros a la Cooperativa Spes entre 2013 y 2015.

La Cooperativa Spes es el brazo operativo de la Cáritas Diocesana de la Diócesis de Ozieri, en Cerdeña, a la que pertenecía el Cardenal. El responsable y representante legal de la Cooperativa Spes es uno de los hermanos del Cardenal Becciu.

En 2018, el Cardenal entregó a Spes una suma de 100 mil euros procedentes del Óbolo de San Pedro, que controlaba como Sustituto de la Secretaría de Estado.

Otras acusaciones indican que el Cardenal Becciu también intercedió en favor de otro hermano cuando era Nuncio en Angola y, posteriormente, en Cuba. En ese período, se contrató a la empresa de carpintería del hermano del Cardenal para amueblar y reparar varias iglesias en ambos países.

Asimismo, habría ayudado a conseguir clientes para la empresa Angel’s srl, una distribuidora de cerveza del cual otro hermano del Cardenal es socio mayoritario y representante legal.

En concreto, la compañía del hermano del Cardenal Becciu habría recibido un préstamo de 1.5 millones de euros de un hombre de negocios africanos vinculado al Purpurado y la Secretaría de Estado. El préstamo fue hecho por el angoleño Antonio Mosquito, un conocido desde hace años del Cardenal Becciu. El Purpurado sirvió como Nuncio Apostólico en Angola entre 2001 y 2009.

Los cuantiosos beneficios de las empresas de los hermanos Becciu se habrían reinvertido en productos financieros, de participación y en valores de refugio de bajo riesgo. Los ingresos generados por dichas inversiones se habrían reinvertido a su vez en fondos de inversión de la Secretaría de Estado, como el Fondo Centurión.

A través de Crasso, el Cardenal Becciu también habría entrado en contacto con Lorenzo Vangelisti, director general de Valeur Group, una compañía de gestión de activos, asesoría, comercio e inmobiliaria.

Vangelisti estuvo involucrada en la compra por parte del Vaticano de la propiedad de Sloane Avenue en Londres, junto con el director de capital de Valeur, Alessandro Noceti, que trabajaba para la Suisse Credit en Londres.

El Cardenal Becciu, como informó CNA el año pasado, también fue acusado de contratar a su sobrina, Maria Piera Becciu, como secretaria personal del P. Franco Decaminada, expresidente de un hospital italiano vinculado también con un escándalo financiero en el Vaticano.

Decaminada fue arrestado en 2013 y enviado a prisión por su participación en el fraude masivo y corrupción por el colapso del Instituto Dermopático de la Inmaculada.

Envío de dinero a Australia

Sin embargo, las acusaciones van aún más lejos. Como se sabe, tras el enfrentamiento entre los Cardenales Becciu y Pell, resurgió una vieja denuncia contra Pell por abusos sexuales cuando era Obispo en Australia. El Cardenal Pell pidió permiso para dejar temporalmente el Vaticano y defenderse.

Tras una primera sentencia condenatoria, finalmente el Cardenal Pell fue declarado inocente de los cargos de abusos en su contra.

Pero, como han informado diferentes medios de comunicación en Italia, el Cardenal Becciu habría enviado 700.000 euros a Australia durante el juicio contra Pell. La acusación fue realizada por Mons. Alberto Perlasca, quien trabajó con Becciu en la Secretaría de Estado y que está en este momento bajo investigación judicial por su vinculación con inversiones de varios millones de euros con el financiero italiano Raffaele Mincione.

Pagos a una empresaria de Cerdeña

Asimismo, como informó recientemente CNA haciéndose eco de medios italianos, el Cardenal Becciu realizó un envío de medio millón de euros de la Secretaría de Estado durante cuatro años a una ciudadana italiana originaria de la isla de Cerdeña, de donde también es originario el Purpurado, y que actualmente reside en Eslovenia.

El pago se habría realizado a la empresa logística D.O.O, propiedad de Marogna, de 39 años de edad. Marogna, que negó los rumores que la vinculaban con una relación sentimental al Cardenal, explicó que el dinero se debía a un salario como pago por su labor como consultora diplomática y otros trabajos.

Marogna reconoció que el dinero se empleó para la compra de bolsos de lujo, aunque aseguró que era algo necesario para el desarrollo de su trabajo. Señaló que ella vive modestamente en un apartamento alquilado y que conduce un coche de 10 años.

Etiquetas: Vaticano, Santa Sede, dinero, Cardenal George Pell, Cardenal Becciu, Cardenal Pell

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