El director nacional de las Obras Misionales Pontificias en España, el sacerdote Anastasio Gil, ha recordado la próxima beatificación de Fray Junípero Serra, un franciscano misionero español que llevó el Evangelio a las tierras norteamericanas.

Actualmente los católicos en Estados Unidos son alrededor de 60 millones, “para el origen de esta realidad, Dios se sirvió de un franciscano misionero mallorquín que pasó a la otra orilla a sembrar la semilla del Evangelio”.

Obras Misionales Pontificias es el departamento encargado de la atención y comunicación con los misioneros, por eso su director en España, el P. Anastasio Gil subraya que esta canonización “es una buena ocasión para hacer memoria agradecida de la presencia hispana y católica en los orígenes de los Estados Unidos de América en la segunda mitad del siglo XVIII”.

Y advierte del peligro de que “se llegue a creer que el origen anglófono y protestante sea el inicio de esta nación”.

Además destaca que actualmente en Estados Unidos hay más de 60 millones de católicos.

Por eso destaca que “para el origen de esta realidad, Dios se sirvió de un franciscano misionero mallorquín que pasó a la otra orilla a sembrar la semilla del Evangelio”.

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Según explica el P. Gil, “para esta canonización, como para otras recientes, la Iglesia se ha apoyado en  la larga tradición de veneración ininterrumpida”.

“Todas ellas muestran en las personas de estos santos misioneros el “viento de santidad que recorrerá el Jubileo en el continente americano”, según el pensamiento de Francisco”, ha precisado.

Fray Junípero Serra, misionero franciscano mallorquín  pasó los primeros 35 años de su vida en su tierra natal de Mallorca, haciendo compatible su intenso apostolado con la docencia en la Universidad Ramón Llull.

En 1748 marcha al Nuevo Mundo para evangelizar más allá de la propia tierra, movido “por el ímpetu del corazón que quiere compartir con los más lejanos el don del encuentro con Cristo: el don que él mismo había antes recibido y sentido en su plenitud de verdad y belleza”.

Desde México pasó a evangelizar el oeste americano, especialmente los estados de California, Nuevo México, Texas, Louisiana y Florida.

“Fue un incansable peregrino misionero, recorriendo miles de kilómetros, siempre en camino. Anticipaba con su entrega misionera lo que siglos más tarde hará resonar el papa Francisco con la feliz expresión de una Iglesia “en salida””, afirma el P. Gil.

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A pesar de las dificultades tanto físicas como personales, Fray Junípero Serra fue fiel a su lema evangelizador: “Siempre adelante, nunca retroceder”.

Otro de los puntos que destaca el Director Nacional de OMP fue “el empeño en la defensa de los nativos a los que anunciaba el Evangelio”, “fue su pastor en el camino de la fe y su protector ante los ataques que amenazaban desde el exterior la supervivencia de estas etnias aborígenes”.

En ese sentido apunta que Fray Junípero los llamaba “hijos” y los atrajo a vivir, de tribus nómadas, en comunidad.

Además de incansable catequista también los instruyó en los cultivos agrícolas, en la ganadería, en la industria y en las diversas técnicas artesanales.

“La supervivencia de los indígenas de California y, en general, en México, América Central y Sudamérica, así como la supervivencia de sus lenguas, costumbres y aportes culturales, se dio gracias a la labor de los misioneros”, afirma el P. Gil.

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