Un atentado yihadista ocurrido el 19 de octubre en la aldea de Maboya, al noroeste de la República Democrática del Congo, provocó la muerte de una religiosa y doctora católica.

Se trata de la hermana Marie-Sylvie Kavuke Vakatsuraki, de la congregación de Hermanitas de la Presentación de Nuestra Señora en el Templo, miembro de una misión católica sanitaria en la localidad donde reside.

Luego de saquear una farmacia y un hospital, los terroristas incendiaron el edificio, donde la religiosa y un paciente murieron quemados.

El ataque recibió el apoyo de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), un grupo yihadista ugandés, también llamado Estado Islámico de la Provincia Centroafricana (ISCAP).

El Obispo de Butembo-Beni, Mons. Melchisédec Sikuli Paluku, condenó el atentado y extendió sus condolencias a todos los afectados.

“Con profunda consternación, la Diócesis de Butembo-Beni recibió la triste noticia de un ataque armado en la villa de Maboya que alcanzó el Centro de Salud de Referencia, de nuestra Oficina Diocesana de Trabajos Médicos (BDOM)”, dijo el obispo en un comunicado publicado el 20 de octubre.

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“Las palabras no pueden expresar el horror, que ha superado todo límite”, añadió el prelado ante esta tragedia “de lesa humanidad”.

La Iglesia local dio su pésame por el asesinato de la religiosa, y pidió que su alma, “que murió al servicio de sus hermanos, descanse en paz con la misericordia de Dios”.

En declaraciones a Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), el P. Marcelo Oliveira, de los Misioneros Combonianos, describió el terror vivido esa noche. 

“Los rebeldes de las ADF atacaron la aldea y el hospital. Saquearon todo lo que encontraron, tomando medicinas, y al final prendieron fuego al edificio. La hermana Marie-Sylvie, que también era doctora, estaba de guardia nocturna”, relató.

“Tan pronto como se dio cuenta del ataque, la hermana Marie-Sylvie llamó a la parroquia local para que los sacerdotes y religiosos pudieran huir. De lo contrario, la tragedia podría haber supuesto todavía más pérdidas humanas”, valoró el sacerdote. 

Una vez destruido el centro de salud, “los rebeldes continuaron su camino y prendieron fuego a otro hospital cercano”. 

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Además de las víctimas fatales, detalló el sacerdote, se registraron desapariciones. Estas personas pudieron haber sido raptadas para transportar las medicinas y equipos robados del hospital, la farmacia y las tiendas saqueadas

El P. Oliveira declaró a ACN que la República Democrática del Congo experimenta una verdadera contienda que el mundo pretende ignorar, y que está causando una atmósfera de horror en el país.

“El terror continúa. Es una guerra oculta, silenciada, para que nadie haga nada y la población siga sufriendo. La gente está muerta de miedo, todo el mundo trata de escapar”, lamentó, alertando que “hay muchos intereses en juego, debido a la gran riqueza en esta parte del país”.