Un grupo de vándalos asaltó un sencillo santuario construido por los vecinos de la localidad  de Cabo Blanco, en la Isla de Tenerife (España), arrancaron las cabezas de la Virgen de la Candelaria y del Santo Hermano Pedro.

Los vecinos de la localidad suelen llevar flores y velas y son ellos los que cuidan del pequeño santuario, como muestra del fervor y devoción a la Virgen de la Candelaria, especialmente venerada en el archipiélago canario.

Según precisa el diario La Opinión de Tenerife, mientras que no se han encontrado las cabezas de las imágenes, “otros restos de las figuras sí están en los alrededores”.

Según afirman, se calcula que los hechos ocurrieron hace aproximadamente dos semanas, pero los vecinos no se explican quién ha podido realizar el acto ya que “es una zona de tránsito al que acuden muchos vecinos que cuidan del santuario”.

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