Pese a que “Belén”, la niña de 11 años embarazada en una violación, ha dicho que quiere a su hijo, ciertos grupos anti-vida insisten en usar su dramático caso para promover el aborto en Chile. En este contexto el Arzobispo de Concepción (Chile) y miembro de la Pontificia Academia para la Vida, Mons. Fernando Chomalí, hizo un llamado entender que el aborto en estos casos le añade más dolor al existente y no soluciona el problema de raíz.

En declaraciones a ACI Prensa el 12 de julio, Mons. Chomalí comentó que el tema de fondo en la discusión sobre casos como el de Bebén debería ser si la sociedad se preocupa en favor de los pobres y la familia fundada en el matrimonio.

Recordó que “el embarazo de una niña de 11 años es un drama muy terrible que no se soluciona con un acto de violencia como lo es el aborto sino que con apoyo social, espiritual, económico y sicológico”.

“A la niña le quiero dar todo mi apoyo y solidaridad en un momento tan complejo. Le diría que no se deje llevar por el camino fácil de la violencia sino que opte por el camino de la vida. Ese niño tiene derecho a vivir y nadie puede arrogarse el derecho a decir que su vida no merece ser vivida. Será una vida más ardua, pero es en estas circunstancias donde se mide el talante de una sociedad, si opta por apoyar al más débil, el hijo y la madre,  u opta por  negarle la vida al inocente”, agregó.

Mons. Chomalí considera que con este dramático caso, diversos grupos pro-aborto han querido generar confusión en la sociedad y hacer presión para introducir legislaciones que atentan contra la vida.

“Gracias a la ciencia hoy estamos en mejores condiciones que nunca para afirmar que desde el momento de la fecundación se inicia una nueva vida humana que merece respeto, el valor de la vida humana que siempre tiene un valor en sí mismo. Gracias a los avances médicos con cuidados adecuados, esperemos que ese niño nazca y pueda emprender la hermosa aventura de la vida, aun considerando las tristes y dramáticas e inaceptable forma como fue engendrado”, finalizó.