14 de junio de 2021 - 8:17 PM

Arzobispo llama a Ecuador a confiar en el Corazón de Jesús y servir a los más pobres

POR CYNTHIA PÉREZ | ACI Prensa

Arzobispo de Quito en la Misa del 13 de junio de 2021. Crédito: Sitio web de la Arquidiócesis de Quito
Arzobispo de Quito en la Misa del 13 de junio de 2021. Crédito: Sitio web de la Arquidiócesis de Quito

El Arzobispo de Quito (Ecuador), Mons. Alfredo José Espinoza Mateus, exhortó a los gobernantes y fieles a “amar y servir” al país, sobre todo en la pandemia, que sigue causando muertes, dolor y sufrimiento.

El 13 de junio Mons. Espinoza celebró en la Basílica del Voto Nacional la Misa por la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. A la ceremonia asistieron el presidente de la República, Guillermo Lasso, junto a su esposa María de Lourdes Alcívar, el vicepresidente Alfredo Borrero, varios ministros de Estado, el Alto Mando Militar y efectivos de la Policía Nacional.

En su homilía, el Prelado recordó los 147 años de la consagración del país al Sagrado Corazón de Jesús, y llamó a los gobernantes y fieles a renovar esta consagración, en especial en medio de “la dura realidad de dolor, de muerte, de pobreza y de crisis que vive el país” a causa de la crisis de la pandemia del COVID-19.

“Ponemos hoy a nuestro país, a sus gobernantes, al pueblo fiel, a los enfermos que sufren los estragos de esta dura pandemia, en el Corazón misericordioso del Señor. Hoy, como hombres y mujeres de fe, oramos ante el Señor y ponemos a nuestra Patria nuevamente en el Corazón de Jesús”, dijo.

Añadió que “con esta renovación el país se prepara para la conmemoración del 150 aniversario” y también para el “Congreso Eucarístico Internacional 2024, que tendrá como sede a Quito, por petición del Papa Francisco”. 

Mons. Espinoza destacó que el Papa Francisco reconoció en Ecuador algo “especial” y opinó que se debe a “toda su riqueza espiritual, de piedad, de profundidad”. Señaló que esto surgió en medio de “momentos muy difíciles”, donde el país tuvo “la valentía de consagrar la Nación al Corazón de Cristo, ese Corazón Divino y humano que nos quiere tanto”.

El Prelado recordó que en este contexto de pandemia, “la dura realidad de dolor, de muerte, de pobreza, de crisis que vivimos” es una gran oportunidad “para renovar hoy esta consagración”.

“Nos debemos consagrar hoy a amar y servir. Ahí está la consagración que el Señor quiere para nosotros hoy”, un tiempo donde “muchos sufren, muchos lloran, muchos están desesperados, muchos ven sin esperanza el futuro. Hoy falta el pan en las mesas de muchos porque son miles los que han perdido sus empleos. Y aquí estamos llamados a consagrarnos”, dijo.

El Prelado invitó a “consagrarnos a servir al hermano más necesitado, a ser portadores de esperanza, a vivir una fe activa, comprometida, que nos lleva a salir de nosotros mismos, de nuestras comodidades para llegar y tocar la realidad dura de hoy”.

Dijo que “amar y servir en medio de tantas dificultades” se expresa al “anunciar a un Dios comprometido con su pueblo y denunciar todo lo que se opone al amor”, siendo “defensores de la vida desde su concepción hasta su muerte natural”.

Asimismo, dijo que la consagración se renueva al luchar y rezar por “una patria gravemente herida por la corrupción” y siendo solidarios con los más pobres, donde están “las llagas del Cristo sufriente”.

“Todos ustedes, autoridades de este país, recuerden esta pedagogía de Dios. Háganse pequeños, sean cercanos, sirvan siempre y tengan su corazón abierto a todos, de manera especial a los más pobres”, dijo.

“Es en este amor inmenso de Dios en el que debemos consagrarnos y consagrar. Es en este amor de Dios en el que debemos hoy renovar nuestro sí como país, como autoridades, como pueblo fiel. Renovar que queremos amar a los demás, renovar que queremos comprometernos por los demás, renovar que queremos servir a los demás”, señaló.

En ese sentido, animó al país a “volver nuestra mirada al Señor” y confiar en Cristo, “porque en su Corazón, está nuestra fuerza para luchar y para esforzarnos por encontrarnos y superar todas las barreras que nos impiden caminar hacia adelante”.

Finalmente, recordó que el Papa Francisco alentó confiar en el Corazón de Jesús y pedirle: “Jesús manso y humilde de corazón, transforma nuestro corazón y enséñanos a amar a Dios y al prójimo con generosidad”; y también pidió la intercesión de la Madre de Dios.

María, esclava y sierva, modelo de amor, a quien también el País está consagrado, nos señale el camino, para salir de prisa a servir a todos. Amén”, concluyó.

Etiquetas: Ecuador, Misa, Sagrado Corazón de Jesús, Iglesia en Ecuador, Presidente, Quito, pandemia, Arquidiócesis de Quito

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