4 de agosto de 2014 9:02 pm

Arzobispo de Corrientes advierte que sin trabajo digno no se puede esperar desarrollo social

Redacción ACI Prensa/EWTN Noticias

Imagen referencial. Foto: Dominio Público
Imagen referencial. Foto: Dominio Público

“Cuando no hay trabajo o peor aún, cuando se vive sin trabajar, se quiebra una base fundamental de la persona y la comunidad”, expresó Mons. Andrés Stanovnik, Arzobispo de Corrientes (Argentina), a los trabajadores devotos de San Cayetano, el domingo 3 de agosto.

“Sin trabajo digno no se puede esperar que haya desarrollo social y económico en una comunidad. Jesús, que sabe lo que es necesario para vivir dignamente y para que la persona y la comunidad se desarrolle en paz y con justicia, pronunció esa frase que nos enseña mucho: ‘Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo’”, señaló.

De esta forma, exhortó Mons. Stanovnik a los fieles con un mensaje que se leyó en el marco de la XIX Peregrinación de los Trabajadores y sus Familias a San Cayetano.

Por otro lado, se refirió a la Virgen María diciendo que “la Madre de Jesús era igualmente una mujer trabajadora. No podía ser de otro modo, María es el fiel reflejo de la servidora del Señor que se dispuso entera a colaborar con la obra del Espíritu Santo”.

Más adelante los animó a agradecer a Dios por el trabajo y a pedir la gracia de que todos puedan acceder a un trabajo digno, remunerado justo y equitativo.

“Sabemos que el pan, el trabajo, la familia y la paz, van juntos. Un salario suficiente permite a la familia mantenerse y vivir dignamente. Y sobre todo, para que la familia pueda cumplir con una de las tareas más importantes: crecer en la fe e iniciar a sus hijos en el amor a Dios y a sus hermanos”, señaló.

Ante esto, resaltó la gran responsabilidad de los empleadores, las instituciones que aseguran y brindan trabajo, así como de los mismos trabajadores para que haya trabajo digno para todos.

“El normal desarrollo y estabilidad de la familia depende en gran parte del trabajo. Y donde el Estado brinda suficiente protección a la familia y le garantiza el trabajo, toda la comunidad goza de seguridad y se desarrolla en paz”.

Por último dirigió sus palabras a San Cayetano, el santo del pan y del trabajo, para presentarle “con dolor la realidad tan extendida de los que viven sin trabajar” y para pedirle que los ayude a darse cuenta “del daño que eso provoca en las personas y en toda la comunidad”.

“Le rogamos a San Cayetano, junto a María del Itatí, que nos dé un corazón nuevo lleno de entusiasmo y de fortaleza para trabajar por una cultura del encuentro y de la amistad, en la firme esperanza de que es posible un mundo más fraterno, más justo y más solidario para todos”, concluyó el mensaje del Arzobispo de Corrientes.

El mensaje completo está en http://www.aica.org/documentos-s-TW9ucy4gQW5kculzIFN0YW5vdm5payBPRk1DYXAu-3748

Etiquetas: Argentina, Obispos de Argentina, Trabajo, Iglesia en Argentina, Dignidad humana

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