4 de febrero de 2020 6:03

Arzobispo de Canadá advierte sobre las nuevas leyes de “muerte asistida”

Redacción ACI Prensa

Imagen referencial. Crédito: Pixabay.
Imagen referencial. Crédito: Pixabay.

El presidente de la Conferencia Canadiense de los Obispos Católicos ha escrito al primer ministro, Justin Trudeau, para rechazar el esfuerzo por expandir aún más la eutanasia en el país.

“Instamos urgentemente al Gobierno de Canadá, antes de ir más lejos, a tomar una consulta más extensa, exhaustiva, imparcial y prolongada” en la legislación Medical Assistance in Dying (MAiD), escribió la semana pasada Mons. Richard Gagnon, Arzobispo de Winnipeg (Canadá).

El Arzobispo dijo al primer ministro, del Partido Liberal de Canadá, que se necesitaba con urgencia un retraso en los siguientes cambios legales “para garantizar que todos los factores pertinentes, sociales, médicos y morales, se consideren cuidadosa y minuciosamente”.

La carta, con fecha del 31 de enero, fue enviada también a tres miembros del gabinete de Trudeau, así como a los líderes de los otros cuatro partidos que representan el Parlamento de Canadá.

Mons. Gagnon llamó “profundamente problemáticos” a los cambios propuestos para la legislación MAiD, que incluye directivas avanzadas y permite que aquellos que no tienen una “muerte razonablemente previsible” reciban la eutanasia.

“Mayores intentos de hacer que el MAiD sea permitido en personas poco maduras, mentalmente enfermas y con daños cognitivos son evidencia de que las actuales salvaguardas son inadecuadas y pueden ser legalmente cuestionadas y anuladas”, dijo Mons. Gagnon.

En setiembre, la Corte Superior de Quebec estableció que el MAiD no debe ser restringido a las personas con enfermedades terminales o que tengan una “muerte razonablemente previsible”. El Gobierno Federal de Canadá anunció que no tiene intención de apelar la decisión, sino que dejarán que siga su curso. La ley tendrá efecto en marzo.

Antes de esta decisión, un canadiense debe ser un adulto con una “muerte razonablemente previsible” para poder acceder a una “muerte asistida”. No hay requerimientos legales para que un paciente posea un pronóstico de un cierto número de meses o semanas restantes de vida con el fin de recibir la “muerte asistida”.

En Canadá, los pacientes deben elegir entre administrarse a sí mismos la medicación letal o tener un doctor que lo realice. La vasta mayoría de los casos de MAiD involucran a un médico que administra las drogas.

Mons. Gagnon dijo que los obispos estaban decepcionados y profundamente preocupados por la decisión, así como por el cuestionario del Departamento de Justicia que brindó a los canadienses la oportunidad de evaluar los criterios de legalización y elegibilidad para determinar los pacientes que reciban el MAiD.

A pesar de que los obispos “en principio están de acuerdo con la consulta a los canadienses”, encontraron que el cuestionario tenía fallas en múltiples niveles.

Es “inapropiado y superficial usar una encuesta para dirigir preguntas moralmente graves que involucran la vida y la muerte”, escribió el Prelado. Asimismo, consideró que las dos semanas para las respuestas eran completamente insuficientes para estudiar un tema como la eutanasia.

El Prelado también manifestó su preocupación de que el cuestionario estuviera sesgado hacia una mayor elegibilidad para el MAiD, y no abordase las preocupaciones relacionadas a los factores externos que podrían causar que una persona desee acabar con su vida. 

El Arzobispo dijo que la consulta sobre la cuestión de la eutanasia “debe tener en cuenta el rango total de factores” que pueden influenciar la decisión de solicitar la eutanasia o “muerte asistida”, como la soledad, el apoyo médico inadecuado, falta de asistencia de la familia y la comunidad, o crisis psicológica.

En lugar del MAiD o la eutanasia, el Prelado dijo que Canadá debería expandir el acceso a servicios de cuidados paliativos.

Mons. Gagnon argumentó que esto ayudaría a que menos personas busquen terminar con sus vidas. Hoy en día, más canadienses no tienen acceso a los cuidados paliativos, y no se garantiza que sea totalmente financiado por la Ley de Salud del país. 

Por el contrario, los canadienses pueden acceder a servicios ampliamente disponibles de MAiD, cuyo procedimiento está totalmente financiado.

Mons. Gagnon explicó que la misión de la Iglesia de atender y proteger a las personas enfermas significa que las instituciones católicas, además de los católicos comunes, dedican sus vidas a asistir a los enfermos y sufrientes. Esta historia está motivando la oposición a la eutanasia y a expansiones propuestas.

“Nosotros escuchamos a aquellos que por una crisis física o psicológica no ven razón para continuar”, dijo. “Todas estas personas están en peligro por la eutanasia/suicidio asistido. Ellos necesitan nuestro firme apoyo, nuestra defensa y, de hecho, la protección que brindan las salvaguardas que este gobierno está tratando de revocar”, expresó.

Traducido y adaptado por Cynthia Pérez. Publicado originalmente en CNA.

Etiquetas: Eutanasia, Canadá, muerte asistida, Iglesia en Canadá

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