Con el lema “Creí, prometí, sané”, la Iglesia que peregrina en la Argentina celebró el domingo 30 de octubre la fiesta en acción de gracias por la canonización de Artémides Zatti.

San Artémides Zatti, declarado santo en Roma el 9 de octubre, tuvo su fiesta este fin de semana en la Argentina, donde la comunidad salesiana y la Diócesis de Viedma se unieron para dar gracias a Dios por la llegada a los altares del “pariente de todos los pobres”.

Miles de peregrinos se dieron cita este fin de semana en Viedma, capital de la provincia de Río Negro, donde se desarrollaron actividades en homenaje al nuevo santo salesiano.

Los peregrinos recorrieron los lugares donde Don Zatti vivió su santidad: el hospital, el Patio Salesiano de la Manzana Histórica, la sede del Banco Nación, el Círculo Católico de Obreros (CCO) y la parroquia Don Bosco.

Además, los festejos fueron ocasión para el desarrollo del Encuentro del Movimiento Juvenil Salesiano (SMJ) y la realización de una vigilia de oración.

La Misa de acción de gracias por la canonización de Artémides Zatti se celebró en la mañana del domingo 30 de octubre en el parque Jorge Ferreira. 

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Allí, pese a las inclemencias del tiempo, se reunió una multitud proveniente de distintas partes de la Argentina y del mundo, incluyendo jóvenes, novicios salesianos y familiares del santo.

La Eucaristía fue presidida por el Obispo de Viedma, Mons. Esteban María Laxague, y concelebraron el Arzobispo de Bahía Blanca, Mons. Carlos Alfonso Azpiroz Costa; el Obispo de Zárate-Campana, Mons. Pedro María Laxague; el Obispo Emérito de Río Gallegos, Mons. Juan Carlos Romanín; sacerdotes del clero local y de otras diócesis.

Entre las autoridades presentes se encontraban el vicegobernador de Río Negro, Alejandro Palmieri y los intendentes de Viedma, Pedro Pesatti y de Carmen de Patagones, José Luis Zara.

“Hoy es un día para dar gracias y para festejar de una manera especial a Don Zatti, nuestro santo”, expresó Mons. Laxague en su homilía.

El Prelado hizo referencia al lema de esta acción de gracias “Con Zatti en bicicleta, ser santo es la meta”, y recordó que el salesiano decía: “¿De qué me sirve la salud si no soy santo?”. “Dios, que no se deja ganar en generosidad, le dio la salud y le dio la santidad”, agregó.

“Para los contemporáneos de Don Zatti, ¡qué mejor tener un santo! Tener un santo en el hospital, un santo en la calle. Si bien Zatti no fue contemporáneo nuestro, ¡qué regalo tan grande es tener a Don Zatti santo!”.

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“Sentimos su fuerza, él intercede”, sostuvo, animando a los presentes a pedir la santidad: “Por intercesión de Don Zatti pedimos la salud, pedimos la Gracia, pedimos la santidad, que es el regalo más lindo”.

“Don Zatti nos enseña que el Evangelio es la mejor manera de vivir. No hay otra receta para vivir bien. Qué distinto sería el mundo si el Evangelio nos llegara al corazón”, expresó el Prelado.

“El Evangelio hace a la persona plena”, insistió, porque “hace que la persona sea un regalo para los demás, ¡Que en esta fiesta de Zatti Santo nos animemos al encuentro con Jesús!”, concluyó.

Un grupo de trabajadores de la salud entregó como ofrenda un guardapolvo blanco, símbolo del servicio vivido por Don Zatti con alegría y entrega cotidiana; un joven estudiante y una joven de los Exploradores Argentinos de Don Bosco llevaron al altar una bicicleta, el vehículo que usaba Don Zatti para encontrarse con los más pobres de Viedma. 

Los funcionarios públicos ofrecieron las banderas provinciales (de Buenos Aires y Río Negro) y el decreto municipal con el que se declaró a Zatti como patrono de la ciudad de Viedma; y miembros del Círculo Católico de Obreros acercaron elementos deportivos, como signo de una actividad que ayuda a compartir y propicia la buena salud. 

Al finalizar la celebración, una peregrinación llevó por las calles los restos mortales de Zatti junto con las imágenes de María Auxiliadora, San Juan Bosco, el Beato Ceferino Namuncurá y la Beata Laura Vicuña.