23 de octubre de 2011 10:15 pm

Adolescente mártir a un paso de convertirse en el segundo santo de Filipinas

Redacción ACI Prensa/EWTN Noticias

Adolescente mártir a un paso de convertirse en el segundo santo de Filipinas

Fuentes de la Iglesia Católica en Filipinas informaron que el comité de cardenales de la Pontificia Congregación para la Causa de los Santos ya aprobó el milagro necesario para permitir la canonización del Beato Pedro Calungsod, el joven catequista de 17 años que murió mártir en Guam en el siglo XVII.

El adolescente fue declarado beato en el año 2000 por el Papa Juan Pablo II. El milagro que habría sido ya aprobado por las autoridades vaticanas es la inexplicable curación de una mujer a la que declararon muerte cerebral y despertó dos horas después.

El Arzobispo de Cebu, Mons. Jose Palma, informó que los cardenales votaron unánimemente a favor de la canonización del joven y ahora solo faltaría la firma del decreto por parte del Papa Benedicto XVI.

Otra fuente aseguró a la agencia UCA News que el Papa podría declararlo santo antes de diciembre.

El adolescente, que nació en Cebu murió en 1672 junto al sacerdote jesuita español Beato Diego Luis de San Vitores, mientras evangelizaban a los nativos.

El Beato Pedro Calungsod se convertiría en el segundo santo filipino junto a San Lorenzo Ruiz, canonizado en Roma en 1988.

Su vida

Pedro Calungsod era un adolescente cuando salió de la Filipinas para las islas Ladrones en el Pacífico Oriental en 1668, como parte de un grupo de misioneros jesuitas.

A pesar de los problemas de alimentación y el duro clima, los misioneros tuvieron éxito. Las islas cambiaron de nombre a Las Marianas en honor a la Virgen María.

Sin embargo, algunos grupos de indígenas paganos difundieron rumores sobre el agua que usaban los misioneros para bautizar a los conversos.

El 2 de abril de 1672, Pedro y un sacerdote jesuita, el Padre Diego, bautizaron a un bebé. El padre del niño se enfureció y los atacó. Pedro recibió pedradas en el pecho y la cabeza. El Padre Diego le dio una absolución sacramental y después a él mismo le dieron muerte. Los asesinos echaron los cuerpos al mar.

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