El famoso actor y humorista judío Gad Elmaleh, uno de los más queridos en Francia, anunció su conversión a la fe católica, un proceso en el que tuvo un rol crucial la Virgen María.

Elmaleh, de 51 años, ha sido pareja de Carlota Casiraghi, la hija de Carolina de Mónaco, con quien tiene un hijo de nombre Rafael.

Su conversión al catolicismo queda expuesto en su nueva película, “Reste un peu”, que podría traducirse como “Quédate un rato”.

El actor judío, que según el diario español El Mundo tomará el nombre de Jean-Marie cuando reciba el bautismo, ha estudiado teología en París, y en 2019 participó en un musical en Londres sobre Santa Bernadette Soubirous, la vidente de la Virgen de Lourdes.

Al diario francés Le Figaro, Gad Elmaleh le dijo que “la Virgen María es mi más bello amor”, y expresó su sorpresa porque en Francia la “gran mayoría de católicos no viven su fe abiertamente".

Cuando era niño, relató en esa entrevista, entró a una iglesia y vio una imagen de la Madre de Dios.

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“No era una visión, solo una simple estatua, pero me quedé petrificado. Empecé a llorar y me escondí por miedo a ser descubierto por mi familia, por miedo a las maldiciones y la superstición. Lo mantuve en secreto durante toda mi infancia”, recordó.

La nueva película

En una entrevista en el programa “L’invité”, publicada este 9 de noviembre, Gad Elmaleh habló sobre la película “Reste un peu”, que se estrenará en Francia el 16 de noviembre.

En el film participan los verdaderos padres del actor, quienes no están muy “felices” con su decisión de convertirse al catolicismo, pero que han optado por darle su apoyo.

El actor y humorista dijo que “es verdad que es un camino espiritual, religioso. Hay mucha mezcla de ficción y realidad”, pero “sí es cierto que me interrogo a mis 50”.

“Es una búsqueda en la que me pregunto dónde, quién, cuándo, hay Dios, no hay Dios”, dijo luego y aseguró que “la Virgen María me llama y me protege”.

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En la entrevista, Gad Elmaleh recordó que vio una imagen de la Madre de Dios “cuando era chico en Marruecos, en Casablanca, donde había cristianos, judíos, musulmanes, un país que es un ejemplo de fraternidad increíble; pero al mismo tiempo cierto tabú con el cristianismo y las iglesias”.

“No podía entrar a las iglesias porque era pecado, lo tenía prohibido; pero cuando tenía 6 o 7 años entré a una y me dije ‘no está mal aquí, ¿por qué me lo prohíben?”, contó el actor.

El actor dijo que espera que la película genere “algún cuestionamiento” a las personas que la vean, y resaltó que se trata “principalmente” de “un testimonio, una historia de amor”.