Cada 26 de junio el mundo conmemora el "Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas", una fecha en la que se alienta a seguir sumando esfuerzos para erradicar la producción y venta de las drogas ilícitas, debido al impacto negativo que su consumo tiene en la vida de muchas personas.

En 2016, el Papa Francisco recordó que "la droga es una herida en nuestra sociedad" y una "nueva forma de esclavitud" que flagela "al hombre de hoy y a la sociedad".

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Por ello, en este día, te compartimos la vida de tres santos que son reconocidos en el mundo por haber ayudado a muchas personas que sufren adicción a las drogas y sus familias, y a quienes se puede pedir su intercesión.

1. San Maximiliano Kolbe

San Maximiliano Kolbe fue un sacerdote y fraile franciscano conventual que nació el 8 de enero de 1894 en Polonia, y murió con una inyección letal en un campo de concentración nazi, tras ofrecerse voluntariamente a cambio de otro prisionero que era padre de familia.

El santo relató que la Virgen se le apareció cuando era niño y le reveló que perseveraría en la pureza, pero que sería mártir. San Maximiliano, un gran devoto de la Inmaculada Concepción, fundó un movimiento para alentar a la consagración a María y la lucha por la construcción del Reino de Dios en el mundo.

Fue misionero en Asia, donde promovió la devoción a María. Durante la Segunda Guerra Mundial, fue detenido por los nazis, quienes lo encerraron en el campo de concentración de Auschwitz (Polonia). En este lugar, el santo se dedicó a atender a los prisioneros y a transmitirles con oraciones y cantos la fe y el consuelo de la Virgen María.

San Maximiliano Kolbe es considerado santo patrono de los prisioneros, los defensores de la vida y las personas con adicciones a las drogas. Hoy en día existen un sinnúmero de obras de caridad para personas con adicciones que llevan su nombre.

2. San Judas Tadeo

San Judas Tadeo es uno de los doce Apóstoles de Jesús y murió mártir. El santo predicó el Evangelio en Judea, Mesopotamia y Persia, donde se encontró con San Simón, con quien combatió las herejías de Zaroes y Arfexat, dos sacerdotes paganos que levantaron al pueblo contra las obras de los Apóstoles.

Este Apóstol, quien era primo de Jesús, es uno de los santos más queridos en el mundo por los numerosos "favores" otorgados a los fieles que pidieron su intercesión, razón por la que se le conoce como el "patrono de los imposibles".

El Santuario Nacional de San Judas, en Chicago (Estados Unidos), que es administrado por los Claretianos Misioneros, afirma que el santo es un especial intercesor para las personas con adicciones a las drogas y por ello ofrece esta especial oración:

Dios de vida, me hiciste a tu imagen perfecta,
para vivir en tu amor y darte gloria, honor y alabanza.
Abre mi corazón a tu poder sanador.
Ven, Señor Jesús, calma mi alma así como susurraste "paz" al mar embravecido.

San Judas, santísimo Apóstol, en mi necesidad me acerco a ti.
Te ruego que intercedas por mí,
para que pueda encontrar fuerzas para superar mi enfermedad.
Bendice a todos aquellos que luchan contra la adicción.
Tócalos, sánalos, recuérdales el amor constante del Padre.

Quédate a mi lado, San Judas, para ahuyentar todas las malas tentaciones, temores y dudas. Que la tranquila seguridad de tu amorosa presencia ilumine la oscuridad de mi corazón y traiga una paz duradera. Amén.

3. San Marcos Ji Tianxiang

San Marcos Ji Tianxiang es un santo poco conocido de inicios del siglo XX que sufrió una adicción al opio hasta el final de su vida. Murió mártir en julio de 1900 a manos de un violento movimiento anticolonial y anticristiano en el norte de China.

El santo usó opio para tratar una dolencia estomacal grave, pero pronto se volvió adicto a la droga. En ese momento, la adicción no se entendía como una enfermedad y había pocos recursos disponibles para ayudar de manera efectiva. 

Después de intentar infructuosamente abandonar la droga, San Marcos optó por abstencerse de recibir la Eucaristía durante 30 años, pero continuó practicando la fe, incluso en medio de la persecución.

En la Rebelión de los Bóxers, los nacionalistas chinos conocidos como bóxers, o la Milicia Unida en la Justicia, expulsaron a los misioneros y persiguieron a los cristianos en toda China. Treinta y dos mil cristianos chinos y 200 misioneros extranjeros fueron asesinados.

El santo y su familia fueron martirizados. San Marcos solicitó ser decapitado al final para no dejar solo a ninguno de sus seres queridos.

El santo ha inspirado a muchas personas en su trabajo para luchar contra la adicción a las drogas.

En una entrevista con CNA –agencia en inglés de EWTN- el doctor Gregory  Bottaro, director ejecutivo de Catholic Psych Institute, dedicada a promover la salud mental, dijo que San Marcos Ji Tianxiang "da esperanza de la forma más importante para los adictos".

San Marcos enseña que "aunque estés luchando contra algún comportamiento adictivo, tu dignidad como persona humana sigue intacta y estás destinado a la grandeza", destacó.

"Creo que la historia es un hermoso testimonio de la bondad y la complejidad del corazón humano. Sus luchas pueden dar una gran esperanza a las personas que sufren", concluyó.