Esta mañana el sacerdote Reginald Jean-Mary, párroco de la Misión Católica Notre Dame D'Haiti, en Miami, lamentó y condenó el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse ocurrido en la madrugada de este 7 julio.

"Este es un día triste para Haití. Es un día de luto para todos los haitianos, porque perdimos a nuestro presidente y la manera en que murió no es algo realmente agradable porque fue asesinado", dijo el sacerdote al medio televisivo estadounidense WSVN 7 News.

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"Esta no es una buena forma para que se vaya un hijo de Dios y lo condenamos, porque creemos que la violencia solo trae más violencia. Es tiempo de renacer de las cenizas y tratar de vivir en el espíritu de la misericordia y de unidad", añadió el presbítero.

 

 

En un comunicado emitido este miércoles, el primer ministro interino de Haití, Claude Joseph, confirmó que un grupo de personas no identificadas atacó con armas de fuego, alrededor de la 1:00 a.m. (hora local), la residencia privada del presidente haitiano Jovenel Moïse, ubicada en el barrio Pelerin de Puerto Príncipe, provocando su muerte.

La primera dama de Haití, Martine Moïse, también recibió impactos de bala y permanece en el hospital.

En un mensaje a la nación, el primer ministro interino Joseph calificó el ataque como un "acto atroz, inhumano y bárbaro", y declaró el estado de sitio en el país asegurando que "se han tomado todas las medidas para asegurar la continuidad del Estado".

Moïse, de 53 años, estuvo en el poder desde febrero de 2017, después de que su predecesor Michel Martelly, dimitiera al cargo.

El P. Jean-Mary, quien es pastor de una comunidad haitiana de cerca de dos mil familias, dijo que "hoy no solo se trata de la muerte de Jovenel Moïse o de la pérdida de su familia", sino de "la muerte de la democracia, de la supervivencia de Haití, de la dignidad".

"Cuando vemos lo que sucede hoy en Haití, vemos el resultado de los celos, la envidia, el odio, y de lo que nosotros como nación, como hermanos y hermanas, hemos conseguido al no  unirnos y vivir como dignos hijos de Dios. Yo estoy invitando a la comunidad a que se adentren en su alma y que entiendan que las consecuencias del pecado llevan al sufrimiento", dijo.

Finalmente, P. Jean-Mary dijo que, con el permiso del Arzobispo de Miami, Mons. Thomas Wenski, "expresamos nuestras condolencias a la familia, a su esposa y a sus hijos".

"Esta mañana en la Misa, tuvimos un momento de silencio en su memoria, porque era nuestro sirviente, nuestro líder, nuestro presidente", añadió.

En Haití, el país más pobre de América, la seguridad se ha deteriorado en los últimos años, y la delincuencia y se secuestros han aumentado. Además, existen tensiones políticas entre el Gobierno y la oposición, a raíz de las cuales, en febrero, los obispos católicos del país advirtieron del peligro de una "explosión social".

Según la BBC, el "mandato de Moïse fue turbulento", pues se enfrentó a denuncias por  corrupción y era desafiado por protestas que solían ser violentas y que buscaban su dimisión al cargo.

La búsqueda de su dimisión se debió a que el mandatario había convocado un referéndum para aprobar una nueva Constitución, en la que se temía que buscara la reelección. Dicho  referéndum iba a realizar el mismo día de las elecciones presidenciales del próximo 26 de septiembre.

Haití ha enfrentado varios golpes de Estado en su historia. Entre 1945 y 2019 recibió 23 golpes, 15 de ellos exitosos.

En 2010, un terremoto mató a 200.000 personas y causó daños extensos a la infraestructura y economía.