Una niña judía de dos años de edad y con daño cerebral corre el riesgo de que le retiren el soporte vital en un hospital de Manchester (Reino Unido), a pesar de la oposición de los padres; lo que ha provocado una batalla legal similar al caso de Charlie Gard, fallecido en 2017.

 

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El 28 de mayo el Tribunal Superior de Londres rechazó la petición de los padres para que Alta Fixsler –nacida con una afección cerebral grave– sea trasladada a un hospital en Jerusalén. Además, para los jueces acabar con la vida de la niña era "lo mejor para sus intereses", ya que los médicos no veían posibilidades de recuperación si, inclusive, era trasladada.

Los médicos esperaban que Alta muriera a los pocos días de nacer, pero la niña se mantiene con vida en la Unidad de Cuidados Intensivos pediátricos del Royal Manchester Children's Hospital (RMCH), un centro médico gestionado por el Manchester University NHS Foundation Trust.

Un médico ha estimado su esperanza de vida en seis a ocho años, con la probabilidad de que viva hasta la adolescencia si llega a los cuatro años, señala un artículo publicado por el Centro Europeo para el Derecho y la Justicia (ECLJ).

La madre de Alta, una ciudadana israelí, y su padre, de nacionalidad estadounidense, afirman que retirarle el soporte vital va en contra de su fe judía. Ambos están luchando para que su hija sea llevada a Israel o Estados Unidos para recibir tratamiento.

Según el medio The Times of Israel, el Gobierno de Israel y dos hospitales israelíes apoyan a los padres de Alta en su lucha y acordaron recibirla para continuar su tratamiento.

Los padres apelaron la sentencia del Tribunal Superior de Londres. El miércoles 23 de junio se llevó a cabo una audiencia en el Tribunal de Apelaciones del Reino Unido. Sin embargo, aún no se ha emitido ningún fallo.

El mismo día de la audiencia, el líder de la mayoría del Senado de los Estados Unidos, Charles Schumer, intervino en el caso de Alta escribiendo una carta a la embajadora británica en Estados Unidos, Karen Pierce.

 

 

En la misiva, el parlamentario demócrata de Nueva York indicó que su oficina está trabajando actualmente "para obtener documentos de ciudadanía estadounidense para Alta".

Asimismo, instó que "todas las decisiones de salud que vayan en contra de los deseos de la familia se suspendan hasta que se complete el proceso de ciudadanía y Alta pueda viajar a los Estados Unidos con su padre, ciudadano estadounidense".

Además de este apoyo a la familia, el lunes 21 de junio 10 senadores republicanos enviaron una carta al presidente Joe Biden pidiéndole que "abogara ante el primer ministro [Boris] Johnson en nombre de la familia Fixsler".

 

 

"Nos preocupa profundamente que el hijo de un ciudadano estadounidense esté siendo tratado de esta manera en un país con el que tenemos una alianza profunda y una relación especial", afirmaron los senadores.

"Como padres, el Sr. y la Sra. Fixsler tienen derecho a luchar para mantener viva a su hija. Es inaceptable que la gente en el gobierno piense que ellos, y no los padres, deberían decidir qué es lo mejor para un niño, incluso en una cuestión de vida o muerte", continuaron.  

A principios de junio, el presidente de Israel, Reuven Rivlin, envió una carta al príncipe Carlos de Inglaterra pidiéndole que interviniera en el caso. Rivlin solicitó su intervención "sobre un asunto de grave y urgente importancia humanitaria".

"Es el ferviente deseo de sus padres, que son judíos devotos y ciudadanos israelíes, que su hija sea llevada a Israel. Sus creencias religiosas se oponen directamente a la interrupción del tratamiento médico que podría prolongar su vida y han hecho arreglos para su traslado seguro y tratamiento continuo en Israel", escribió.

Además del presidente israelí, el ministro de Salud de Israel, Yuli Edelstein, escribió al ministro de Salud del Reino Unido, Matt Hancock, para pedirle que se le permita a la niña ser trasladada a Israel.

"Según una opinión legal adjunta a la solicitud en nombre de los miembros de la familia, y en nuestra opinión aceptable, de acuerdo con la ley israelí en circunstancias en las que los padres se oponen al cese del tratamiento médico que podría conducir a la muerte del niño y cuando esa esperanza de vida excede los seis meses, el tratamiento médico no debe cesar", dijo.

Añadió que "los padres de Alta son judíos ortodoxos y ciudadanos israelíes, viven sus vidas de acuerdo con la ley hebrea y están interesados ​​en transferir a Alta a uno de los dos hospitales en Israel que han expresado su voluntad de tratarla. Le agradecería si pudiera ayudar a la familia Fixsler a brindarle más tratamiento a Alta en Israel". 

La batalla legal por mantener con vida a Alta Fixsler continuará en los próximos días o, posiblemente, en los siguientes meses.