La Basílica de la Natividad, en Belén, suele recibir a millones de peregrinos, pero una en particular, una bebé de apenas 9 meses, se ha hecho conocida en redes sociales por una conmovedora fotografía que la muestra siendo colocada sobre el lugar donde nació Jesús.

 

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La protagonista de la imagen es Sofiya, una pequeña nacida en Bielorrusia que padece de Atrofia Muscular Espinal (AME), enfermedad que ha llevado a su familia a pedir donaciones para financiar su tratamiento y a acudir a la intercesión de la Virgen María.

Actualmente, Sofiya está recibiendo tratamiento en el Hospital Schneider de Israel. Fue por ese motivo que su madre, Yulia, aprovechó la oportunidad para llevar a la pequeña a las iglesias de Tierra Santa. En su peregrinaje a los lugares santos del cristianismo, madre e hija se dirigieron a la Basílica de la Natividad, ubicada en Belén, en el territorio de la Autoridad Palestina. Allí, Yulia habló con la Virgen María "de madre a madre"".

"Como cristiana, toda mi vida quise venir a los lugares santos de Tierra Santa y cuando se me ocurrió el desafortunado incidente con Sofiya, decidí ir al lugar más identificado con los bebés, que es la Iglesia de la Natividad en Belén, donde nació Jesús mismo, el hijo de María", contó a ACI Digital, agencia en portugués del Grupo ACI.

También destacó que fue en este lugar donde ocurrió "el mayor milagro, el nacimiento de Jesús del seno de la Virgen María". 

"Cuando estuve allí me uní a María y le pedí que me hiciera un gran favor como madre, porque solo una madre puede entender mi inmenso dolor. Allí recé porque María recibió un milagro allí, y creo que el gran milagro de mi vida está por sucederme también a mí, que será la cura de Sofiya", sostuvo.

Yulia, ahora de 23 años, dio a luz a Sofiya a los 22 y contó que fue "la madre más feliz del planeta". Sin embargo, cuando la niña tenía 1 mes de nacida, le diagnosticaron AME. 

"Tan pronto como descubrimos esto... mi mundo fue destruido. Estaba absolutamente en shock y no podía creerlo", dijo entre lágrimas.

Según ella, los médicos le dijeron que "los niños con este diagnóstico solo llegan a los 2 años de edad", pero que existía un tratamiento que podía salvarla.

Sin embargo, le dijeron a Yulia que incluso vendiendo "todo lo que tiene su familia, no será suficiente". "Cuando te das cuenta de que la persona más amada de tu vida está indefensa y sales en busca de ayuda que tú sola no puedes dar, asumes la mayor tristeza del mundo", comentó.

Ante esto, la madre de Sofiya comenzó a investigar sobre esta enfermedad neuromuscular, degenerativa, genética y rara. Luego, descubrió que existe un tratamiento llamado Zolgensma, que, explicó, "reemplaza un gen roto y se puede administrar hasta los dos años de edad del niño. Después de eso, ya no es efectivo".

"Sin embargo, es muy caro y mi familia y yo no podemos pagar por nuestra cuenta. Después de un tiempo, reuní fuerzas y pensamientos y decidí salvar a mi bebé por todos los medios y comencé una campaña de recaudación de fondos para salvar a Sofiya y llegamos a Israel", señaló.

Aunque tenía otros países como alternativa para someterse al tratamiento, Yulia dijo que decidió llevar a la niña a Israel "básicamente por la combinación de dos cosas importantes". 

"Por un lado, el Hospital Schneider de Israel es conocido como uno de los mejores hospitales del mundo para el tratamiento de niños y, por otro lado, como católica devota, Tierra Santa es para mí la fuente de bendiciones y salvación. Creo que combinar ciencia y medicina con fe es una buena receta", aseguró Yulia.

En ese sentido, indicó que cada día de la vida de su hija "es un nuevo milagro". "Entonces, definitivamente creo que solo un milagro puede ayudar a salvar su vida", y agregó que "cuando las personas donan para salvar a Sofiya, en realidad son parte de este milagro, porque Dios les habla al corazón y les dice que lo hagan".

"Mi capacidad para creer en los milagros se basa en nuestra fe en Jesús, quien realizó grandes milagros en su vida por parte de los habitantes de Tierra Santa e incluso hoy, miles de años después, la gente todavía recibe la gracia en los lugares santos debido a su fe", dijo Yulia en su visita a Jerusalén.

Para ella, "todo el que visita Tierra Santa, su vida espiritual cambia, recibe un refuerzo espiritual que no puede recibir en ningún otro lugar".

"Estoy feliz de haber traído a Sofiya aquí y estoy seguro de que, con la ayuda de Dios y con las oraciones y donaciones de muchos creyentes, veremos un milagro que le salvará la vida", concluyó.

Para colaborar con la campaña de recaudación de fondos para el tratamiento de la pequeña Sofiya, visite AQUÍ .

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en ACI Digital