Cinco jóvenes uruguayos iniciaron una fundación dedicada a la Beata Paulina von Malinckrodt, para atender en forma integral a los niños de escasos recursos con un sello distintivo en la vida de la beata: la alegría y el amor.

Movidos por la vulnerabilidad de los niños y precariedad de las familias asentadas en poblaciones del Uruguay, dos ingenieros industriales, una maestra, un agrónomo y un técnico en contabilidad, se organizaron en diciembre de 2018 para brindarles alimentación, apoyo escolar y catequesis.

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Luego de conocer el trabajo académico de las Hermanas de la Caridad Cristiana, congregación fundada por la beata alemana, los jóvenes se animaron a "darse por entero por los más necesitados, pero siempre por amor, a ellos y a Dios y siempre con mucha alegría", explicó Fernando Bosch, ingeniero.

"Nos gusta pensar que les podemos mostrar a los niños que se puede, que hay gente que se preocupa por ellos y que no todo tiene que ser difícil o violento en sus vidas", reflexionó Bosch.

Bajo ese carisma, el primer propósito de los jóvenes fue iniciar un merendero para 15 niños con apoyo escolar y catequesis, dos veces por semana en el pueblo de Pirarajá, departamento de Lavalleja. 

Con el tiempo también construyeron un espacio para juegos animados por voluntarios universitarios, que esperan reacondicionar este año.

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Al poco andar, se propusieron construir tres salones de clase, un comedor, baños y cocina en la Capilla Resurrección del barrio Malvín Norte, Montevideo, lugar dependiente del P. Eliomar Carrara, y con quien tienen una amistad de 20 años. 

Parte de ese sueño se cumplió, gracias al aporte de donantes particulares y algunas instituciones, el pasado 21 de diciembre, fecha en que el P. Carrara inauguró y bendijo los dos primeros salones y el comedor.

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La etapa siguiente, es iniciar en marzo de 2020 un programa que incluya para los cinco días de la semana, la alimentación completa, cuatro horas de apoyo escolar, catequesis y diversos talleres.

"Para asegurarnos de que la ayuda que le brindemos a los niños tenga un impacto real y duradero, vamos a integrar a nuestro plan de trabajo a las madres y la familia como base fundamental de la sociedad", explicó Bosch.

Para cumplir ese objetivo recibirán la cooperación de la Fundación Kolping que dará talleres de reconciliación y perdón para las madres de los niños, y con Madrinas por la Vida, un grupo que brindará sus servicios a madres y embarazadas.

Para sumarse a este apostolado que proyecta la atención anual para 40 niños con un costo aproximado de 60 mil dólares, Fernando Bosch invitó a colaborar con alimentos, útiles escolares o de limpieza e incluso con aportes en dinero.

Asimismo, alentó la participación de voluntarios para dar talleres de arte, danza, carpintería, u otros; y de servicios profesionales para dar clases, asesoría legal, medicina, odontología, entre otros. 

Beata Paulina von Mallinckrodt

Paulina von Mallinckrodt nació el de 3 de junio de 1817 en Minden (Alemania). Su madre la crió con profunda fe y un gran amor a Dios y a los pobres, mientras que de su padre heredó la firmeza de carácter y sólidos principios.

Tras la muerte de su madre, a los 17 años se hizo cargo de la casa y sus hermanos. En medio de esas labores se dedicó a atender a niños y jóvenes enfermos.

Al realizar la Confirmación consagra su vida al servicio de Dios y se dedica de lleno a la actividad caritativa. Apoyada por otras mujeres jóvenes funda una guardería para cuidar e instruir a niños ciegos.

Más tarde, crea un jardín de infantes para atender a niños cuyas madres deben trabajar. 

Luego, con la aprobación del Obispo de Paderborn, Mons. Johann Franz Drepper, funda el 21 de Agosto de 1849 la Congregación de las Hermanas de la Caridad Cristiana, Hijas de la Bienaventurada Virgen María de la Inmaculada Concepción junto a tres amigas.

La obra se extendió por Europa, pero debido a la persecución hacia la Iglesia Católica en 1871, las hermanas tuvieron que cerrar casas. Entonces se expandieron en Estados Unidos y Latinoamérica. A Melo (Uruguay) llegaron en 1883, a Buenos Aires (Argentina) en 1905 y a Ancud (Chile) en 1874.

Paulina von Mallinckrodt fue conocida por su gran amor a la Eucaristía, su devoción a María Inmaculada y su servicio a los niños enfermos.

La Madre Paulina murió de neumonía en Paderborn, Alemania, el 30 de Abril de 1881. Sus restos descansan en la Capilla de San Conrado en la Casa Madre de la Congregación.

Fue beatificada el 14 de abril de 1985 por San Juan Pablo II.