A las 10 p.m., en la festividad tradicionalmente conocida como la Candelaria, estudiantes de la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos) se reunieron en el campus norte para un evento poco común: la celebración de una Misa en una capilla hecha completamente de nieve y hielo.

Aunque las temperaturas no superaron los -6 °C, más de 2.000 estudiantes rodearon la Capilla St. Olaf, en South Bend, Indiana, una enorme estructura de hielo con “vitrales” de nieve, crucifijo y altar, para participar en la Misa de la fiesta, presidida por el sacerdote de la Congregación de la Santa Cruz, el P. Gregory Haake.

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La misa se celebra en el campus de la Universidad de Notre Dame el 2 de febrero, con la capilla de hielo al fondo. Crédito: Abby Strelow
La misa se celebra en el campus de la Universidad de Notre Dame el 2 de febrero, con la capilla de hielo al fondo. Crédito: Abby Strelow

La capilla, construida por los estudiantes de último año Wesley Buonerba y Martin Soros, surgió cuando ambos vieron el enorme iglú de su amigo Liam Devine en el campus y quisieron sumarse a la iniciativa. Tras casi una semana de construcción, se inspiraron para pedir al P. Haake —su sacerdote residente en Coyle Hall (actualmente en Zahm Hall)— que celebrara la Misa en la estructura nevada.

Según el P. Haake, inicialmente rechazó la petición por las temperaturas extremas. Sin embargo, cuando el sacerdote de la Santa Cruz Pete McCormick, vicepresidente adjunto de pastoral universitaria, aceptó predicar la homilía, fue persuadido para celebrar la Misa junto con él y otros dos sacerdotes de la misma congregación.

Capilla de hielo construida por estudiantes en Notre Dame. Crédito: Abby Strelow
Capilla de hielo construida por estudiantes en Notre Dame. Crédito: Abby Strelow

La celebración comenzó con un himno dirigido por un coro de voluntarios, mientras los monaguillos —portando un crucifijo tallado en hielo, incensario y velas— entraban en procesión a la capilla, seguidos por el P. Haake y varios sacerdotes. Los estudiantes sostenían velas con guantes y cantaban con hojas de cantos en la mano.

En su homilía por la fiesta de la Presentación del Señor en el Templo, el P. McCormick habló de la alegría de María en medio del sufrimiento. Invitó a los estudiantes a compartir su esperanza, afirmando: “Lo que se evidencia esta noche es que cada uno de ustedes también sabe que esto es verdad: que Jesús ha vencido al pecado y la muerte, que nos llama a vivir como Él, con corazones abiertos y un amor sin límites, un amor que se sacrifica y que llama a otros a la comunión”.

Al finalizar la homilía, el P. McCormick invitó a cantar el himno institucional Notre Dame, Our Mother, recordando que es ante todo una oración que pide la intercesión de la Santísima Virgen para acercarse más a Jesús.

El P. Gregory Haake de la Santa Cruz prepara la Eucaristía durante la misa en la capilla de hielo. (. Crédito: Michael Caterina - Universidad de Notre Dame
El P. Gregory Haake de la Santa Cruz prepara la Eucaristía durante la misa en la capilla de hielo. (. Crédito: Michael Caterina - Universidad de Notre Dame

Durante la consagración, los estudiantes se arrodillaron sobre la nieve mientras el P. Haake elevaba la Eucaristía sobre el altar de hielo. Los cuatro sacerdotes distribuyeron la Comunión, pero las formas consagradas se agotaron rápidamente pese a haber preparado 1.500. Tras traer otras 500 formas previamente consagradas desde la capilla cercana de Zahm Hall, volvieron a acabarse, dejando a cientos sin poder comulgar.

Aun así, quienes no recibieron el sacramento destacaron la reverencia y belleza de la Misa y el testimonio de miles de estudiantes reunidos. Al finalizar, cantaron el himno O God Beyond All Praising, entre aplausos y abrazos.

El estudiante de segundo año Patrick Bunal, integrante del coro, señaló que la magnitud de la asistencia reflejó las prioridades de la universidad: “Tengo un examen mañana, y pensé: ‘Dios, ayúdame’. Pero durante la Misa olvidé el examen y empecé a pensar en la eternidad”.

El altar se ve antes de la misa frente a la capilla de hielo construida por los estudiantes. Crédito: Michael Caterina - Universidad de Notre Dame
El altar se ve antes de la misa frente a la capilla de hielo construida por los estudiantes. Crédito: Michael Caterina - Universidad de Notre Dame

El P. Haake describió la celebración como una “experiencia increíble”: “No recuerdo haber vivido algo así en Notre Dame… Fue espontáneo, llegaron más de 2.000 personas y fue absolutamente hermoso. Un momento maravilloso para alabar a Jesús”.

Agregó que, tras 30 años vinculado a la universidad, los estudiantes le parecen “fieles, creativos y amantes de la belleza”, y que eventos así reflejan la riqueza de la vida católica.

Antes de la Misa, algunas voces externas cuestionaron la legalidad canónica de celebrar al aire libre. El P. Haake respondió que contaban con permiso de la diócesis y que el obispo Kevin Rhoades había sido informado previamente.

Los constructores Buonerba, estudiante de arquitectura, y Soros, de ingeniería civil, describieron el proceso como exigente pero gratificante. Empezaron con un plan básico y experimentaron con moldes de cocina, tapas plásticas y colorantes para crear vitrales de hielo, además de tallar el crucifijo con herramientas de carpintería. Incluso utilizaron el capó de un automóvil sobrante de una actividad universitaria como soporte estructural.

“Hemos aprendido a enfrentar el frío”, dijo Buonerba. “Lo más importante fue abrazar la alegría de la fe. La gente pasaba, sonreía, tomaba fotos y esperaba con entusiasmo la Misa”.

Interior de la capilla de hielo. Crédito: Abby Strelow
Interior de la capilla de hielo. Crédito: Abby Strelow

Soros añadió que la coincidencia con la Candelaria fue “extraordinaria”, destacando que el objetivo del proyecto era ser “luz en medio de la oscuridad y el frío”, llevando la misericordia de Jesús con alegría.

Finalmente, Bunal concluyó: “Una de las cosas hermosas de Notre Dame es que estás aquí solo cuatro años, pero la esperanza es encontrar un hogar en el cielo para siempre”.

Panorama de los asistentes a la misa de hielo. Crédito: Ambrose Weidmann, revista 'Scholastic'.
Panorama de los asistentes a la misa de hielo. Crédito: Ambrose Weidmann, revista 'Scholastic'.

Artículo publicado originalmente en National Catholic Register. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.