Mediante un decreto emitido el viernes 30 de enero por Mons. David Ricken, Obispo de Green Bay, Wisconsin, la Iglesia Católica abrió oficialmente la causa de beatificación de una inmigrante belga que tuvo visiones de la Santísima Virgen María.
Adele Brice (1831–1896) no sabía leer ni escribir, pero recorrió a pie las zonas rurales de Wisconsin enseñando a niños y familias sobre Dios. Brice es conocida sobre todo por las tres apariciones que recibió, las únicas apariciones marianas aprobadas que han ocurrido en Estados Unidos.
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El año pasado, más de 200.000 peregrinos visitaron el santuario de Nuestra Señora de Champion, en Wisconsin, informó a EWTN News el P. Anthony Stephens, sacerdote de los Padres de la Misericordia y rector del santuario.
Desde que Brice recibió la Primera Comunión siendo una niña en Bélgica, sintió el llamado a la vida religiosa. Pero cuando su familia decidió emigrar a Estados Unidos, ella los acompañó, confiando en su párroco, quien la animó a ir.
Nunca llegó a convertirse en religiosa, “pero permaneció fiel a ese llamado fundamental”, afirmó Mons. David Ricken, quien promulgó el decreto el 30 de enero.
“Lo que particularmente me conmueve de ella es la perseverancia. Se mudó a este país con sus padres cuando tenía poco más de 20 años. No necesariamente quería venir, pero lo hizo por respeto a su mamá y a su papá”, añadió el padre John Girotti, vicario general y moderador de la curia de la Diócesis de Green Bay.
Brice también era ciega de un ojo debido a una lesión sufrida en la infancia.
“Tenía fe. Amaba a Dios. Y perseveró. Su fe le permitió mover montañas, como dice Jesús. Y lo hizo. Hizo grandes cosas. Estuvo abierta a la voluntad de Dios en su vida”, continuó Girotti.
En sus visiones, María la llamó a catequizar a los niños, por lo que Brice entregó su vida a la vocación educativa. Usaba hábito, pero nunca fue consagrada como religiosa. En cambio, como laica, dedicó su vida a enseñar la fe católica a los niños.
“Desde el momento en que experimentó que la Santísima Virgen María le hablaba, su vida se transformó y se fue de inmediato y, por el resto de su vida, se dedicó a enseñar a los niños, a cuidar de ellos, a predicar el Evangelio sin descanso, a menudo en medio de gran pobreza, con frío, con hambre, con carencias, pero con una fe enorme”, dijo Girotti. “Siguió adelante. Y creo que eso es un testimonio poderoso para nosotros hoy: mantener la fe y compartirla”.
Tras construir una capilla y una escuela en el lugar donde apareció Nuestra Señora, la comunidad vivió una noche que Stephens describió como “una especie de batalla de Jericó”.
En 1871, cuando un incendio se acercaba peligrosamente a la propiedad, Brice y otros miembros de la comunidad se reunieron para rezar.
“Simplemente rezaron recorriendo el perímetro de la propiedad, donde había una cerca, y el fuego llegó hasta la cerca, pero rodeó la capilla . La capilla y la escuela se salvaron, y a la mañana siguiente llovió”, explicó Stephens.
Stephens describió el santuario como “un lugar de oración”.
Los visitantes van desde católicos devotos hasta no católicos y personas que se habían alejado de la Iglesia, y Stephens aseguró que escucha muchas confesiones “muy sinceras”.
El santuario ha sido testigo de “pequeñas curaciones físicas” y “curaciones morales”, añadió Stephens, entre ellas la de una mujer que fue sanada tras 15 años de dolorosas migrañas.
Una santa estadounidense
De cara al 250º aniversario de Estados Unidos, Stephens dijo que es “realmente emocionante que una estadounidense llegue a ser sierva de Dios”.
“Nuestra identidad católica debe modelar la forma en que vivimos como estadounidenses, y ambas cosas pueden ir perfectamente juntas”, afirmó Stephens. “Por eso es algo tan alentador que una de nuestras compatriotas sea reconocida como alguien que amó a Dios radicalmente y trató de vivir la virtud heroica. Deberíamos imitarla para poder vivir bien como estadounidenses”.
Ricken expresó su esperanza de que este sea parte de un impulso para descubrir más santos estadounidenses. Recordó que el Papa Benedicto XVI había alentado a la Iglesia en Estados Unidos a iniciar procesos de investigación de causas de santidad.
“Sabíamos que debía haber santos aquí, pero como Iglesia en Estados Unidos no habíamos tomado la iniciativa de emprender realmente esta aventura”, dijo Ricken.
El evento de oración que anunció oficialmente la apertura de la causa atrajo a muchas familias jóvenes, según el obispo.
“Fue muy hermoso ver a tantas familias jóvenes aquí”, comentó Ricken tras el decreto. “Me pareció algo extraordinario, especialmente porque Adele estaba totalmente dedicada a los niños”.
“La Santísima Virgen le dijo que fuera a esta tierra salvaje y enseñara a los niños lo que es necesario para la fe”, añadió Ricken. “Y ella sigue haciéndolo, obviamente, porque lo vimos esta noche, cuando acudieron tantos niños y familias jóvenes”.
Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.

