Rostros de decenas de personas reportadas como desaparecidas, impresos en mantas de gran formato, destacaban en el sobrio escenario del auditorio Pedro Arrupe de la universidad jesuita ITESO, en Guadalajara, México.

El recinto es sede desde este viernes y hasta el domingo del Segundo Encuentro Nacional por la Paz al que convoca la Iglesia Católica en México y organismos de la sociedad civil.

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Entre los más de mil asistentes, según el registro de los organizadores, están algunas de las madres de los desaparecidos. 

El escenario desde donde se dieron las ponencias del Encuentro Nacional por la paz, en el ITESO de Guadalajara. Crédito: Belén Zapata / ACI Prensa.
El escenario desde donde se dieron las ponencias del Encuentro Nacional por la paz, en el ITESO de Guadalajara. Crédito: Belén Zapata / ACI Prensa.


Se les reconoce por las camisetas que llevan las fotografías y nombres de sus hijos y de los colectivos a los que se unen para, juntas, buscarlos en las miles de fosas en el territorio mexicano que esconden cuerpos de personas sin identificar. 

María Guadalupe Ruiz López narra que se trasladó desde un pequeño poblado en Jalisco, en el occidente de México, a unos 80 kilómetros de la capital, Guadalajara, para participar de este encuentro.

Según su testimonio, su hijo desapareció en octubre del 2023 mientras se trasladaba a su trabajo: en el camino desapareció sin dejar rastro.

Dice que acudió a este encuentro “con la esperanza de ser escuchada”, de visibilizar lo que califica como un grave problema de personas desaparecidas en México y de pedir oración.

“Para mi esa es el arma más poderosa (la oración) y es por dónde yo sé que vamos a encontrar esa respuesta que tanto pedimos… ¿cómo no voy a creer que hay un Dios Todopoderoso, él todo lo puede”, afirma en entrevista con ACI Prensa.

Asistentes al Encuentro Nacional por la Paz en el ITESO de Guadalajara. Crédito: Belén Zapata / ACI Prensa.
Asistentes al Encuentro Nacional por la Paz en el ITESO de Guadalajara. Crédito: Belén Zapata / ACI Prensa.


Cuenta que la tragedia de perder a su hijo la ha llevado también al camino del activismo porque acude a escuelas y a grupos juveniles para prevenirlos de la inseguridad que vive el país. 

“Para mí son dos cosas muy importantes, el primero seguir buscando a mi hijo, mientras Dios me lo permita seguir adelante hasta encontrarlo, pero el segundo también muy importante, que ya no haya uno más, trabajar con la prevención y pedir que ya pare todo esto”, dice. 

Sonríe mientras confía en que las nuevas generaciones como sus nietos, vivan en un país con más seguridad y libertad. 

Hasta el 31 de enero había más de 120,000 personas desaparecidas, un registro que realiza el gobierno federal desde 1952 pero que se agudizó con la llamada guerra en contra del narcotráfico que emprendió en 2006 el entonces presidente Felipe Calderón. 

Este encuentro, según los organizadores, nació como una reacción pacífica al asesinato en 2022 de tres personas al interior de una iglesia en Chihuahua, al norte de México. Entre las víctimas estaban los sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora

El P. Jorge Atilano González Candia, sacerdote jesuita y director ejecutivo del Diálogo Nacional por la Paz, dijo en su mensaje de apertura que este movimiento busca construir puentes entre actores para socializar buenas prácticas y construir acuerdos que permitan crear condiciones para la paz. 

El Cardenal Francisco Javier Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, se dirige a los asistentes del encuentro por la paz. Crédito: Belén Zapata / ACI Prensa.
El Cardenal Francisco Javier Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, se dirige a los asistentes del encuentro por la paz. Crédito: Belén Zapata / ACI Prensa.


Detalló que a este esfuerzo se han sumado víctimas de la violencia como las madres buscadoras, migrantes, comunidades indígenas y grupos de la sociedad civil organizada entre los que se cuentan empresarios, académicos y asociaciones religiosas. 

“Ya tenemos tres años y medio construyendo caminos para la paz desde la escucha y el diálogo cada persona asesinada o desaparecida da razón de ser a este movimiento, desde aquí también nos solidarizamos con nuestros hermanos y hermanas migrantes que están siendo reprimidos en Estados Unidos y decimos que un país que no sabe integrar al distinto, nunca alcanzará la paz”, enfatizó. 

González Candia destacó que este movimiento llega al segundo encuentro con un documento que contiene 18 metodologías para la construcción de la paz, elaboradas con base en prácticas locales que probaron ser exitosas. 

“Este segundo encuentro tiene experiencias y rutas que no teníamos hace dos años, por eso queremos aprovechar esos días para dar un paso adelante y conocer las propuestas que se han sistematizado para animar el compromiso de cada mexicano y cada mexicana en la construcción de la paz”, agregó. 

Los organizadores informaron que en estos poco más de tres años de labor han celebrado más de 1.000 foros en todo el país donde han documentado las voces de unas 20.000 víctimas de violencia

El evento fue inaugurado con la presencia del P. Luis Gerardo Moro Madrid, SJ, provincial de la Compañía de Jesús en México, el Cardenal Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara; Mons. Héctor Mario Pérez Villareal, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano; el P. Alexander Zatyrka Pacheco, SJ, rector del ITESO, Denise María Arana Escobar, en representación de la Dimensión Episcopal para los Laicos; y Juana Ángeles Zárate Celedón, de la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México. 

El encuentro termina el domingo 1 de febrero y durante los tres días se llevarán a cabo conferencias, paneles, foros y grupos de trabajo encaminados a consolidar prácticas que ayuden a la recuperación de la paz en México.