Los obispos católicos de Estados Unidos pidieron al gobierno extender la protección migratoria para los haitianos en el país, advirtiendo que actualmente “no hay una oportunidad realista para el regreso seguro y ordenado” a Haití debido a la grave crisis que atraviesa.

El llamado fue realizado por el Obispo Brendan J. Cahill, presidente del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés), junto con el Obispo A. Elias Zaidan, presidente del Comité de Justicia y Paz Internacional, tras la decisión de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, de cancelar el Estatus de Protección Temporal (TPS) para Haití, a partir del 3 de febrero.

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Más de 300.000 haitianos en Estados Unidos están actualmente amparados por el TPS, que les permite residir y trabajar legalmente en el país.

En este 2026 la situación de Haití es grave. El próximo 7 de febrero termina el mandato del Consejo de Transición y no parece haber acuerdos suficientes para llevar a cabo la elección de nuevas autoridades.

La inseguridad es cada vez mayor y las pandillas controlan buena parte de la sociedad, pese a los esfuerzos de la ONU para controlarlas. Por la violencia, que también afecta seriamente a congregaciones, sacerdotes y religiosas de la Iglesia Católica, más de 1.4 millones de personas se han visto desplazadas, en medio de una grave escasez de alimentos y la falta de atención de salud.

“Nos preocupa profundamente la difícil situación de nuestros hermanos y hermanas haitianos residentes en Estados Unidos, quienes pronto verán revocada su situación legal y su autorización de trabajo debido a la cancelación del TPS para Haití por parte del Gobierno”, expresaron los obispos en su declaración conjunta.

“Simplemente no existe una oportunidad realista para el regreso seguro y ordenado de las personas a Haití en este momento”, subrayaron.

Los prelados recordaron que la alerta de viaje del Departamento de Estado de EE.UU. para Haití se mantiene en Nivel 4 —el más alto— por “riesgos que amenazan la vida”, entre ellos secuestros, terrorismo y disturbios. A esto se suma la prohibición vigente de la Administración Federal de Aviación para vuelos desde Estados Unidos hacia la capital haitiana.

Aunque reconocieron que el TPS tiene carácter temporal, los obispos señalaron que esto no elimina la responsabilidad de buscar soluciones estables.

“No cuestionamos que el TPS tenga una concepción ‘temporal’”, indicaron, pero recordaron que han pedido en repetidas ocasiones al Congreso crear “oportunidades viables para que los residentes con TPS de larga data, independientemente de su nacionalidad, soliciten un estatus legal más duradero”.

Mientras eso no ocurra y continúen las actuales condiciones en Haití, añadieron, “recae en el poder ejecutivo la responsabilidad de actuar de manera justa y compasiva”.

En ese sentido, afirmaron que la Administración del presidente Donald Trump “aún tiene la oportunidad de hacer lo correcto: salvaguardar la vida humana, hacer cumplir la ley y promover una mayor estabilidad para las personas en este país y en el extranjero”.

“Instamos a la Administración a actuar en consecuencia extendiendo este alivio vital para los haitianos”, exhortaron.

Finalmente, los obispos reafirmaron la cercanía de la Iglesia con el pueblo haitiano. “Lo más importante es que reafirmamos la solidaridad de la Iglesia estadounidense con nuestros hermanos y hermanas haitianos, dondequiera que se encuentren. Acudimos a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Patrona de Haití, en busca de su intercesión; que ella sea siempre una fuente de fortaleza y consuelo para el pueblo haitiano”.