Tras la captura del presidente Nicolás Maduro en un operativo de Estados Unidos en la madrugada del 3 de enero y su posterior traslado a una cárcel de Nueva York bajo cargos de terrorismo y narcotráfico, Venezuela atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente.
Para arrojar luz sobre esta delicada coyuntura, ACI Prensa entrevistó al Secretario de la Pontificia Comisión para América Latina, Rodrigo Guerra, quien advirtió que "una acción militar unilateral contra un país desafía los fundamentos jurídicos del orden internacional" y subrayó que "el bien auténtico se construye con medios buenos y escucha atenta al pueblo".
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Guerra agregó que "buscar lograr un fin bueno con medios malos, corrompe la acción y crea una atmósfera malsana que termina reproduciéndose".
Aquí la entrevista completa:
ACI Prensa: ¿Estamos ante un punto de inflexión histórico para Venezuela o ante un episodio más de inestabilidad que podría prolongar la crisis política y social del país?
Rodrigo Guerra: Una gran cantidad de analistas coinciden en que nos encontramos en un punto de inflexión histórico para Venezuela y para la región, sin embargo, el resultado final aún es incierto. Es claro que una acción militar unilateral contra un país desafía los fundamentos jurídicos del orden internacional.
Asimismo, es claro que los organismos internacionales más directamente relacionados con este tipo de cuestiones han quedado rebasados.
El Consejo de Seguridad de la ONU, por ejemplo, requiere de un rediseño profundo. El llegar tarde a la reformulación de la ONU y del Consejo de Seguridad, es lo que crea las condiciones para que se imponga la ley del más fuerte por encima de la fuerza de la ley y de la justicia.
ACI Prensa: A la luz de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), ¿cómo valora una transición política que nace de una acción militar extranjera?
Rodrigo Guerra: La DSI ofrece principios permanentes, criterios de juicio y algunas directrices de acción general. No existe un capítulo de la DSI sobre “transiciones”. Lo que sí existe es la obligación moral, cívica y cristiana de custodiar el bien común y de tomar en cuenta siempre al pueblo. El pueblo no es una realidad prescindible.
Ahora bien, siempre estamos obligados a hacer “el bien posible” para construir el “bien común”, esto significa, que los fieles laicos, con conciencia recta, deben tomar las decisiones prudenciales para lograr, aunque sea de manera modesta, preservar la dignidad de las personas, el orden público y la justicia.
En contextos políticamente complejos, no hay que olvidar jamás que el bien auténtico se construye con medios buenos y escucha atenta al pueblo. Buscar lograr un fin bueno con medios malos, corrompe la acción y crea una atmósfera malsana que termina reproduciéndose.
Por eso, es muy deseable colocar bases objetivamente buenas desde el comienzo. Digo esto de otro modo: invertir en el bien desde el principio asegura que luego, el edificio, no caiga por “inconsistencias acumuladas”, como lamentablemente suele suceder.
ACI Prensa: ¿Existe el riesgo de que Venezuela se convierta en un caso paradigmático de tutela externa bajo el argumento de la estabilidad y la seguridad?
Rodrigo Guerra: Creo que existen muchos riesgos en el escenario presente. El más grande es no entender que esta situación no debe normalizarse ni volverse camino ordinario para la reorganización del nuevo orden mundial.
Para evitar que este tipo de soluciones aparezcan como tentación en los tomadores de decisiones es preciso tener instituciones internacionales robustas que custodien el bien común global con una cierta capacidad coactiva y una orientación explícita a favor de los derechos humanos de todas las partes.
Cuando los Pontífices, como Benedicto XVI, han hablado de una autoridad política de alcance global y estructura subsidiaria no piensan en un super-gobierno mundial sino en un conjunto de instituciones regionales y globales renovadas, realmente capaces de evitar que acciones bélicas unilaterales acontezcan por aquí o por allá imponiendo su ley.
ACI Prensa: Desde la óptica de la Iglesia, ¿qué condiciones mínimas deberían darse para que se pueda hablar de una transición verdaderamente democrática en Venezuela?
Rodrigo Guerra: El Papa León XIV ha enunciado las principales condiciones que permitan dar pasos hacia una situación mejor para Venezuela, el domingo 4 de enero. Los elenco apelando en este momento a mi memoria: 1) El bien del pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración; 2) Es preciso superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz; 3) Hay que garantizar la soberanía del país; 4) El Estado de derecho inscrito en la Constitución debe ser respetado; 5) No debe ser intermitente la promoción y defensa de los derechos humanos y civiles de todas las partes; 6) El futuro se construye trabajando juntos; 7) La atención especial y preferencial a los más pobres y marginados no puede ser obviada ni pospuesta.
ACI Prensa: La Iglesia en Venezuela, ¿tiene esperanza en el proceso que está iniciando?
Rodrigo Guerra: Creo que los obispos venezolanos han sido probados y purificados a través de los años. Tienen esperanza en Jesucristo, no en las ideologías, sean del signo que sean. Jesús es el Señor de la Historia y abre caminos, a veces, insospechados.
Lo importante es que la Iglesia toda esté atenta a esos caminos. Hombres como Mons. Jesús González, Mons. José Luis Azuaje, Mons. José Antonio Da Conceição Ferreira lo saben bien.
Son hombres prudentes, de una sola pieza, que velan por su pueblo, antes que nada. Además, actualmente, Venezuela cuenta con un Arzobispo de Caracas que destaca por su prudencia pastoral e inteligencia abierta, Mons. Raúl Biord.
Quiero pensar que lo que le pide Dios al pueblo venezolano, está correspondido por la gracia que también le da en estos momentos delicados de la historia. Todos tenemos que rezar para que Dios muestre su senda en medio de esta compleja situación que requerirá, con toda seguridad, discernimiento, fidelidad y profecía.

