La Iglesia Católica enfrenta una nueva ola de violencia en África: un arzobispo en Camerún advierte con cerrar parroquias si no liberan a un sacerdote, mientras en Nigeria siguen cautivos 265 alumnos de una escuela católica.

El Arzobispo de Bamenda, Mons. Andrew Nkea Fuanya, anunció que “si el padre John no ha sido liberado antes del 26 de noviembre, se cerrarán las iglesias del decanato”, en una medida de presión frente al secuestro del párroco John Berinyuy Tatah, raptado el 15 de noviembre junto a su vicario por hombres armados en el noreste de Camerún.

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Las declaraciones fueron difundidas en un mensaje oficial leído el domingo 23 de noviembre en todas las parroquias, según informó la agencia vaticana Fides.

Mons. Nkea explicó que, si llegada esa fecha el sacerdote continúa en manos de los captores, “las parroquias, las escuelas y las instituciones católicas del decanato de Ndop serán cerradas. Los sacerdotes serán evacuados por su seguridad y el Santísimo Sacramento será retirado de las iglesias”.

Además, advirtió que si el 28 de noviembre el presbítero sigue prisionero, el Arzobispo, el clero y fieles laicos marcharán hacia Baba I, lugar donde se cree que está detenido, “y o regresarán con él o permanecerán allí hasta que sea liberado”, indicó Fides.

El prelado denunció que los frecuentes secuestros de sacerdotes y agentes pastorales los “han acorralado, y todo esto debe terminar inmediatamente”, recordando que muchos laicos también han sufrido torturas, violencia y extorsiones.

Según Fides, el secuestro fue perpetrado por separatistas armados que proclaman la llamada “República de Ambazonia”.

Nigeria: 265 escolares siguen secuestrados

En paralelo, en Nigeria siguen en manos de sus raptores 265 alumnos y personal de la escuela primaria y secundaria católica St. Mary, en Papiri, Estado de Níger, tras un ataque armado perpetrado el 21 de noviembre.

“Los secuestradores son casi con toda seguridad criminales que buscan un beneficio ilícito pidiendo un rescate”, declaró a Fides Mons. Bulus Dauwa Yohanna, Obispo de Kontagora.

Un comunicado oficial de la diócesis, publicado el 23 de noviembre, informó que 50 menores lograron escapar y reunirse con sus familias, luego de haber huido entre el viernes y sábado posteriores al ataque. Estos avances se confirmaron mediante visitas y llamadas con sus parientes, señala el texto.

Sin embargo, de las 315 personas capturadas inicialmente, “permanecen en manos de los secuestradores 265, de las cuales 239 son niños, 14 estudiantes de secundaria y 12 miembros del personal escolar”, precisa el comunicado diocesano.

La institución acoge 430 alumnos de primaria (377 internos y 53 externos) y 199 estudiantes en secundaria, cifras que, según la diócesis, “son importantes para hacer comprender la magnitud del crimen cometido y los esfuerzos para dar cuenta de cada alumno y miembro del personal secuestrado”.

Mons. Barron: “La persecución es real y debemos reaccionar”

La situación en Nigeria ha generado conmoción internacional. El Obispo de Winona-Rochester (Minnesota), Mons. Robert Barron, se refirió recientemente a la ola de ataques contra comunidades católicas, señalando que lo ocurrido forma parte de una persecución prolongada:

“En los últimos diez años, creo que 100.000 cristianos han sido asesinados, cientos de miles de iglesias quemadas y una enorme población cristiana ha sido desplazada”, dijo desde su cuenta de X.

Mons. Barron advirtió que no se deben minimizar las causas para evitar la inacción. “¿Son mixtos los motivos de estas persecuciones? Sí. Hay elementos económicos o tribales. Pero mi punto es: ¿quién importa? Lo que importa es que nuestros hermanos están siendo brutalmente atacados”.

Mons. Barron también hizo un llamado a la comunidad cristiana internacional: “Nuestros lazos en Cristo son más profundos que nuestras identidades nacionales. Debemos orar, hablar, elevar la conciencia y pedir a nuestros representantes actuar”.

El obispo destacó además que Nigeria es hoy una de las Iglesias “más florecientes en vocaciones y vitalidad”. “No me sorprende que una Iglesia en fuego con Cristo atraiga también la atención del enemigo”.

Llamado a la calma y a la oración

La Diócesis de Kontagora aseguró que están “profundamente comprometidos para que todos los secuestrados puedan regresar a casa sanos y salvos”, e informó que continúa trabajando con la policía, autoridades y familias.

Asimismo, pidió a los fieles mantener la calma, seguir rezando y apoyar las acciones en curso.

Mientras tanto, en Camerún, Mons. Nkea llamó nuevamente a las autoridades a detener los abusos contra la población y exigió que el sacerdote y todas las víctimas de secuestro regresen a casa cuanto antes.