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Extracto de la Homilía del Santo Padre en la Ceremonia de Beatificación de los cuatro nuevos beatos polacos

La misericordia de Dios, "prenda de esperanza y fuente de salvación para el hombre". (…) Parece, sin embargo, "que hoy está particularmente llamada a anunciar al mundo este mensaje".

"No puede descuidar esta misión, si se lo pide el mismo Dios con el testimonio de santa Faustina Kowalska".

"Dios ha escogido para esto nuestro tiempo. Quizá porque el siglo XX, a pesar de los indiscutibles éxitos en muchos campos, ha estado marcado de manera particular por el "misterio de la iniquidad". Con esta herencia del bien y del mal hemos entrado en el nuevo milenio".

"Ante la humanidad se abren nuevas perspectivas de desarrollo y, al mismo tiempo, peligros hasta ahora inéditos. Con frecuencia el hombre vive como si Dios no existiera, y llegar a ponerse incluso en el puesto mismo de Dios. Se arroga el derecho del Creador de interferir en el misterio de la vida humana".

"Quiere decidir, mediante manipulaciones genéticas, la vida del hombre y determinar el límite de la muerte. Rechazando las leyes divinas y los principios morales, atenta abiertamente contra la familia. De diferentes maneras trata de acallar la voz de Dios en el corazón de los hombres, quiere hacer de Dios el "gran ausente" de la cultura y de la conciencia de los pueblos. El "misterio de la iniquidad" sigue caracterizando la realidad del mundo".

"Al experimentar este misterio, el hombre vive el miedo del futuro, del vacío, del sufrimiento, de la aniquilación. Quizá precisamente por esto es como si Cristo, a través del testimonio de una humilde religiosa [sor Faustina], hubiera entrado en nuestros tiempos para indicar claramente la fuente de alivio y de esperanza que se encuentra en la eterna misericordia de Dios".

"Es necesario hacer resonar el mensaje del amor misericordioso con nuevo vigor. El mundo tiene necesidad de este amor. Ha llegado la hora de hacer llegar el mensaje de Cristo a todos: en especial a quienes su humanidad y dignidad parece perderse en el "misterio de la iniquidad"".

"Ha llegado la hora en la que el mensaje de la Divina Misericordia debe llenar los corazones de esperanza y convertirse en chispa de una nueva civilización: la civilización del amor".

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