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La minoría católica armenia celebra un conmovedor encuentro con el Papa

VATICANO, 28 Set. 01 (ACI).- Un clima de exuberancia y alegría, en la que niños, jóvenes y discapacitados se confundieron con la figura alba del Papa Juan Pablo II, marcó el único encuentro dedicado a la pequeña comunidad católica de Armenia, durante la última jornada del 95 viaje pontificio.

Unos 5 mil católicos portando pancartas, rosarios y banderas vaticanas llegaron a la explanada de Etchmiadzin, para participar en una Misa solemne presidida por el Pontífice y concelebrada por todas las autoridades eclesiales católicas de Armenia.

Católicos de varios países vecinos, incluyendo Rusia, se sumaron a la entusiasta asamblea, que incluía casi tantos ortodoxos armenios, y en cuya primera fila destacaban las Misioneras de la Caridad acompañando a un grupo de discapacitados.

Tras 55 años de brutal persecución muchos ancianos católicos no podían creer lo que veían: al Sucesor de Pedro ante ellos animándolos a vivir en armonía, recordando que no son ciudadanos de segunda clase.

Actualmente, los católicos de Armenia son unos 150,000 de un total de poco menos de 4 millones de habitantes.

En una visita marcada por ceremonias de carácter ecuménico, y en un viaje en el que el Pontífice mismo fue huésped de la máxima autoridad religiosa de la Iglesia Apostólica Armenia, la comunidad católica celebró con gran alborozo este encuentro.

Según la Agencia Fides, la visita del Papa ha servido tanto para impulsar el ánimo de los católicos armenios, como también para mejorar las relaciones de fraternidad con los miembros de la Iglesia aspotólica.

 

El Papa alienta a católicos y ortodoxos a lograr la anhelada unidad

VATICANO, 28 Set. 01 (ACI).- En la homilía que pronunció durante la Misa solemne celebrada ante el Gran Altar de la sede de Etchmiadzin, el Papa Juan Pablo II recordó el heroísmo de la minoritaria Iglesia Católica en Armenia, pero la invitó a ser testimonio y motor de la unidad entre los cristianos.

Durante la misa concelebrada por obispos y sacerdotes católicos de Armenia y de otros países, acompañada desde una sede por el Catholicós Karekin II, el Santo Padre recordó los años "en los que la voz del sacerdote no resonaba en vuestras iglesias, y sin embargo, se oía la voz de la fe del pueblo, llena de devoción y de afecto filial al Sucesor de Pedro".

"Cuando hombres con corazón perverso dispararon contra la Cruz del campanario de Panik, trataban de ofender a aquel Dios en el que no creían", dijo el Papa; y recordó que en aquellos años, "adornábais vuestros lugares de culto como mejor podíais; y además de las imágenes de Jesús y de su Madre María, con frecuencia se encontraba la imagen del Papa de Roma junto a la del Catholicós de la Iglesia Apostólica Armenia".

"Esta es la razón por la que vuestra historia reciente no ha sido marcada por la triste oposición entre las Iglesias, que ha atormentado a los cristianos en otras tierras no lejos de aquí", dijo el Pontífice, en una velada referencia a las presiones que sufren los católicos en lugares como Rusia y Ucrania.

El Papa agradeció el gesto del Patriarca Karekin II de invitarle a celebrar la Eucaristía con la comunidad católica en la Santa Etchmiadzin -centro de culto de los cristianos Apostólicos Armenios- y se preguntó si este gesto no expresaba "el ardiente deseo de tantos hermanos y hermanas que desean vernos avanzar rápidamente por el camino de la unidad".

Perdón por los errores pasados

"Mi corazón anhela que se acelere el día en el que celebremos juntos el Sacrificio Divino, que hace de todos nosotros una sola cosa", dijo Juan Pablo II; y señaló que "en este altar, que es Su altar, Santidad, pido al Señor que perdone nuestras faltas pasadas contra la unidad y que nos lleve al amor que supera todas las barreras".

"En la Iglesia católica -continuó- el himno de alabanza se eleva a Dios desde muchos pueblos y en muchas lenguas. Pero esta amalgama de voces diversas en una única melodía de ninguna manera destruye vuestra identidad de armenios"; señaló el Pontífice, haciendo referencia a quienes creen que la identidad nacional se vería afectada por la unión con Roma.

"Debemos esforzarnos por no crear divisiones y no acusarnos recíprocamente y por demostrar más bien que nos queremos. ¡La única rivalidad posible entre los discípulos del Señor es ver quien es capaz de ofrecer un amor más grande!".

La valentía católica

Lamentando no poder visitar los lugares donde viven la mayoría de los católicos, rel Pontífice aseguró a los fieles que había venido "para honrar la fe del pueblo armenio, que os estima especialmente". "He venido para celebrar vuestra fidelidad y vuestra valentía, y para alabar a Dios que os ha concedido ver el día de la libertad".

"Aquí, ante este espléndido altar, recordemos a cuantos han combatido por ver este día y no lo han visto, pero ahora lo contemplan en la gloria eterna del Reino de Dios".

Después de la Misa, el Santo Padre se trasladó al Centro Armenio Católico de Kanaker, residencia del Ordinario para los Armenios Católicos de Europa del Este, Arzobispo Nerses Der Nersessian, C.M.A., donde participó en un almuerzo oficial con los obispos y sacerdotes que viven en Armenia y con el Catholicos Karekin II.

 

Histórica declaración común firman el Santo Padre y el Patriarca armenio

VATICANO, 28 Set. 01 (ACI).- Después del almuerzo, en el último día de su jornada, el Papa Juan Pablo II se dirigió a la Catedral Apostólica de Etchmiadzin, siguiendo la tradición de los jefes religiosos antes de dejar el país. Allí, el Catholicós Karekin II dirigió la tradicional "Oración para quien va de camino", se rezó el Padrenuestro en armenio y luego se firmó un histórico documento conjunto que implica un paso más en la unidad de los cristianos.

El texto en inglés recuerda cómo "el pueblo armenio se bautizó en la luz divina y vio a Cristo como la Verdad, la Vida y el Camino para la salvación".

Los antepasados armenios "llenos de gran fe, eligieron dar testimonio de la Verdad y aceptar la muerte cuando fue necesario, para compartir la vida eterna. El martirio por amor a Cristo fue la herencia de muchas generaciones".

Confesores de la fe

El documento reconoce que "el exterminio de un millón y medio de cristianos armenios en lo que se conoce generalmente como el primer genocidio del siglo XX, y la consiguiente aniquilación de miles de personas bajo el antiguo régimen totalitario, son tragedias que viven todavía en el recuerdo de la generación actual. Estos inocentes que fueron asesinados en vano no están canonizados, pero muchos de ellos fueron ciertamente confesores y mártires en nombre de Cristo. Rezamos por el reposo de sus almas e invitamos a los fieles a no perder nunca de vista el significado de su sacrificio".

"Damos gracias a Dios -continúa el documento- porque el cristianismo en Armenia ha sobrevivido a las adversidades de los diecisiete siglos pasados y porque la iglesia de Armenia es hoy libre de cumplir su misión proclamando la Buena Nueva en la moderna República de Armenia y en muchas zonas cercanas y lejanas donde están hoy presentes las comunidades armenias".

"Armenia es de nuevo un país libre, como en los días del rey Tirídates y de San Gregorio el Iluminador. En los últimos diez años, se ha reconocido el derecho de los ciudadanos de la renacida república a practicar su religión en libertad. En Armenia y en la diáspora han brotado nuevas instituciones, se han edificado nuevas iglesias y se han fundado asociaciones y escuelas".

"El ejemplo de la Armenia cristiana da testimonio de que la fe en Cristo da esperanza a cada situación humana, por muy difícil que sea".

El documento afirma también: "Aquí en la santa Etchmiadzin renovamos nuestro solemne compromiso para rezar y trabajar para acelerar el día de la comunión entre todos los miembros del rebaño de los fieles de Cristo, en el auténtico respeto de nuestras respectivas tradiciones sacras".

El pozo de la fe

Terminada la ceremonia de despedida religiosa, el Pontífice se trasladó al monasterio de Khor Virab, que significa "pozo profundo" (tiene 40 metros), porque en este lugar fue arrestado San Gregorio el Iluminador a causa de su fe cristiana y permaneció trece años hasta la curación del rey Tirídates III, obtenida por su intercesión.

Allí, el Pontífice recibió una antorcha, símbolo de la fe de San Gregorio, precisamente conocido como "Iluminador".

 

El adiós: "El Papa os lleva en el corazón"

VATICANO, 28 Set. 01 (ACI).- En una breve y emotiva ceremonia de despedida en el aeropuerto internacional de Zvartnotz en Yerevan, el Papa Juan Pablo II se despidió del Pueblo armenio con una emblemática frase: "El Papa os lleva en el corazón".

Luego de las palabras de despedida del Presidente de la República Armenia, Robert Kotcharian, y ante la presencia del Catholicós Karekin II, el Pontífice señaló que llevaba en el corazón a todos los armenios y "Dios mismo os dará la fuerza para afrontar los desafíos que tienen por delante".

Luego, tras agradecer a los representantes de las diversas comunidades cristianas, el Santo Padre exhortó a que "todos los seguidores de Cristo crezcan en la confianza y en la amistad, mientras ingresamos en el Tercer Milenio y proseguimos por la senda de una siempre más estrecha unión y colaboración".

"¡Gracias Armenia¡"

"Gracias a ti, pueblo de Armenia, por el calor de tu amistad, por la oración que hemos compartido, por tu ardiente deseo de la unidad de los cristianos", dijo el Papa, "Gracias sobre todo por el testimonio de tu fe; una fe que nunca abandonaste durante los tiempos oscuros; una fe que sigue estando profundamente enraizada en tus familias y en tu vida nacional".

Haciendo una nueva referencia a la heroica historia de los cristianos armenios, el Pontífice señaló que "los términos 'santidad' y 'martirio' se han vuelto casi en sinónimos en vuestro vocabulario".

El Papa reconoció que Armenia está viviendo años difíciles "y vuestro corazón tal vez esté cansado y turbado. Muchos de vuestros jóvenes han dejado la tierra en la que han nacido; no hay suficiente trabajo y la pobreza persiste; es difícil seguir trabajando por el bien común".

"Sin embargo queridísimos amigos armenios, ¡permaneced firmes en la esperanza ", exhortó Juan Pablo II, "Recordad que habéis puesto la confianza en Cristo y le habéis dicho que sí a él para siempre".

"Es el tiempo maduro"

Al invitar a los miles de armenios que viven en el extranjero a apoyar el desarrollo de su tierra natal, el Pontífice señaló que este es "el tiempo maduro para que vuestra nación reúna sus recursos culturales y sus energías espirituales en un gran esfuerzo concertado para promover su desarrollo y la prosperidad sobre la base de las verdades fundamentales de su herencia cristiana: la dignidad de todo ser humano, la centralidad de la persona en toda relación y situación, el imperativo moral de justicia igual para todos y de solidaridad con los débiles y los menos afortunados".

El Pontífice cerró su discurso recitando uno de los más hermosos poemas del gran poeta armenio Hovannès Tumaniàn, en el que invita a la patria a permanecer "en pie, sabia y penosa, y triste, con tu Dios. Y vendrá esta aurora en la que feliz es la vida. Entonces cantos nuevos y nuevos poemas estarán con la aurora en los labios de los poetas".

"¡ Que San Gregorio el Iluminador y el gran número de Mártires y Santos Armenios velen sobre vuestro presente y vuestro futuro!" "¡Gracias Señor Presidente! ¡Gracias queridísimo Hermano Karekin! ¡Gracias a todos vosotros!", concluyó el Papa.

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