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El Papa augura una sociedad soberana a Kazajstán durante encuentro con el Presidente

VATICANO, 25 Set. 01 (ACI).- La Sala de Prensa de la Santa Sede dio a conocer el contenido del breve diálogo sostenido entre el Presidente de la República de Kazajstán, Nursultan Abishevich Nazarbayev, y el Papa Juan Pablo II, durante la visita que éste último realizó el domingo por la tarde al Palacio presidencial de Astana.

Durante el cordial diálogo con el presidente, el Pontífice señaló brevemente que los "trágicos eventos ocurridos en Estados Unidos" no le llevaron a desistir de su viaje, y reveló cómo la figura del Padre BukowiDski, un sacerdote polaco que vivió y murió en Kazajstán, lo llevó a interesarse por esta nación.

"Estoy contento que mi visita coincida con el décimo aniversario de vuestra independencia, porque estoy convencido -y lo está también la Iglesia- que toda nación tiene el derecho a ser soberana", dijo el Papa, al expresar su deseo por que la libertad de Kazajstán sea "duradera, fructífera, siempre más plena, alcanzando a todos los campos de la vida nacional: económico, político, cultural".

El Santo Padre auguró luego que los católicos contribuyan al bien común del país. "Son un grupo restringido, una minoría", reconoció el Santo Padre, "pero también así pueden y podrán contribuir al bien común de Kazajstán.

El Presidente Nazarbayev concluyó su saludo auspiciando la bendición de Dios sobre Kazajstán; a lo que el Pontífice respondió improvisando en italiano: "Esto es lo que le deseo a Ud. Señor Presidente, y a todo su pueblo ¡Que Dios os bendiga a todos vosotros!".

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El Papa pide a consagrados ser "Sal de la tierra" y consagra Kazajstán a la Virgen

VATICANO, 25 Set. 01 (ACI).- En una emotiva Eucaristía celebrada a las 9:30 de la mañana (hora local) del lunes 24, el Papa Juan Pablo II pidió a sacerdotes, religiosos y religiosas de Kazajstán ser la verdadera sal de la evangelización del país, y consagró el país asiático a la Virgen.

El Papa se trasladó a la Catedral de la Virgen del Perpetuo Socorro, consagrada hace apenas dos años, para celebrar la Misa solemne en honor de María, Reina de la Paz, patrona de Kazajstán.

Durante la homilía de la Eucaristía, concelebrada por todos los obispos del país y los sacerdotes que viven allí, además de los cardenales y obispos del séquito papal, el Pontífice agradeció a los sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas de Kazakistán, Uzbekistán, Tayikistán, Kirguizistán y Turkmenistán por "el compromiso generoso con el que lleváis a cabo vuestras tareas".

Ante el aplauso caluroso de los sacerdotes que peregrinaron desde estos diversos países para encontrarse con el Papa, el Pontífice señaló: "Revivo con el espíritu y el corazón las increíbles pruebas de cuantos han padecido no sólo el exilio físico y la prisión, sino el público escarnio y la violencia por no haber querido renunciar a la fe".

"En esta Eucaristía recordamos a todos con reconocimiento y con afecto. Por sus sufrimientos, unidos a la cruz de Cristo, ha florecido la nueva vida de vuestra comunidad cristiana", agregó.

Llamado a los sacerdotes a ser testigos

El Santo Padre pidió a los sacerdotes que vivieran el "espíritu de comunión y de colaboración real" entre ellos y con los fieles laicos, para que la misión tenga éxito. Y habló de la necesidad de "cuidar la formación teológica, ascética y pastoral de aquellos que el Señor llama a su servicio".

"Antes que proclamadores, hay que ser testigos creíbles del Evangelio", dijo el Papa. Y luego, tras hacer hincapié en la importancia de que todos los discípulos de Cristo sean luz del mundo y sal de la tierra, afirmó: "Esta necesidad es aún más urgente a causa de la devastación espiritual dejada en herencia por el ateísmo militante, como también a causa de los peligros presentes en el hedonismo y en el consumismo".

"A la fuerza del testimonio, unid la dulzura del diálogo", dijo Juan Pablo II, al señalar que "la Iglesia no quiere imponer la propia fe a los demás". "Sin embargo, está claro que esto no exime a los discípulos del Señor de comunicar a los demás el gran don del que son partícipes: la vida en Cristo".

El Papa concluyó exhortando a los sacerdotes, religiosos y seminaristas a que frente a la dificultades en la labor apostólica pensaran en "el bien que el Señor realiza por vuestras manos, vuestra palabra, vuestro corazón".

"El os ha puesto aquí como don para el prójimo. Sabed estar a la altura de esta misión".

Consagración a la Virgen

Al finalizar de la Misa, Juan Pablo II confió Kazakistán a la protección de la Bienaventurada Virgen María, Reina de la Paz.

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El odio y el terrorismo profanan el nombre de Dios, dice el Papa en Kazajstán

VATICANO, 25 Set. 01 (ACI).- Al reunirse con los representantes del mundo de la cultura, el arte y la ciencia en el Palacio de Congresos de Astana, el Papa Juan Pablo II destacó la necesidad de recuperar el valor del diálogo con la religión, y señaló que las experiencias religiosas que alientan el odio y el terrorismo profanan el nombre de Dios.

En el encuentro sostenido el lunes por la tarde , el Papa recordó en lengua rusa que Kazajstán "es heredero de una historia que vicisitudes complejas y a menudo dolorosas" que han enriquecido con tradiciones diversas, "hasta convertirlo en ejemplo de sociedad multi-étnica, multi-cultural y multi-confesional".

"Kazakistán es un gran país que durante siglos ha cultivado una cultura local viva y rica de fermentos, también gracias a la aportación de representantes de la cultura rusa, confinados aquí por el régimen totalitario", agregó el Pontífice, al señalar a los agentes kazajos de la cultura están llamados a difundir en el mundo la rica tradición cultural del país; una tarea que calificó de "ardua y al mismo tiempo fascinante".

Cultura y religión

"Existen en el corazón humano inquietudes que no se pueden suprimir; si se ignoran el hombre no es más libre, sino más débil, y cae a menudo presa de su mismo instinto además de la prepotencia de los otros", dijo el Santo Padre, al señalar que frecuentemente estas inquietudes son de naturaleza religiosa, "en el sentido de que se inspiran en aquellos valores supremos que tienen su fundamento último en Dios".

"A su vez la religión no puede dejar de enfrentarse con estos interrogantes existenciales bajo pena de perder contacto con la vida", agregó.

"Por lo tanto -incluso en el contexto de un sano laicismo del Estado, llamado por su función a garantizar a cada ciudadano, sin diferencia de sexo, raza y nacionalidad, el derecho fundamental a la libertad de conciencia- es necesario afirmar y defender el derecho de los creyentes de testimoniar públicamente su fe", destacó el Pontífice.

"Una religiosidad auténtica no puede reducirse a la esfera privada ni encerrarse en espacios angostos y marginales de la sociedad", dijo más adelante el Pontífice, al destacar que "justo aquí, en esta Tierra abierta al encuentro y al diálogo, y frente a una asamblea tan cualificada, deseo reafirmar el respeto de la Iglesia Católica por el Islam, el Islam auténtico; el Islam que reza, que sabe ser solidario con quien se encuentra en necesidad".

"Recordando los errores del pasado, también del reciente, todos los creyentes deben aunar sus esfuerzos para no transformar nunca a Dios en rehén de las ambiciones de los seres humanos", dijo finalmente Juan Pablo II, y concluyó: "El odio, el fanatismo y el terrorismo profanan el nombre de Dios y desfiguran la imagen auténtica del ser humano".

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