ent(o), m=s.getElementsByTagName(o)[0];a.async=1;a.src=g;m.parentNode.insertBefore(a,m) })(window,document,'script','https://www.google-analytics.com/analytics.js','ga'); ga('create', 'UA-526318-1', 'auto'); ga('require', 'GTM-MKNZDXB'); are in gloriam suam ? Lo mismo es para nosotros. El sufrimiento no tiene la última palabra en la vida cristiana. Después de haber participado en la pasión del salvador, comulgaremos con su gloria.

La víspera de su muerte, Jesús decía a sus discípulos: “Vos estis qui permansistis mecum in tentationibus meis”: “Ustedes permanecieron conmigo en las pruebas”; y agrega inmediatamente, y yo en pago, les preparo un reino, como mi Padre me lo ha preparado”:Et ego dispono vobis sicut disposuit mihi pater meus regnum . Esta promesa divina nos alcanza igualmente. Si “permanecemos con Jesús en las pruebas”, si a menudo hemos contemplado con fe y amor, sus sufrimientos, Cristo vendrá, cuando suene nuestra hora, a llevarnos con él para hacernos entrar en el reino de su Padre.

El día llegará, más pronto de lo que pensamos, en la muerte está próxima; estaremos extendidos sobre nuestro lecho sin movimiento; aquellos que nos rodeen, nos mirarán silenciosos en su impotencia por ayudarnos; no tendremos ningún contacto vital con el mundo exterior; el alma estará a solas con Cristo. Sabremos entonces lo que es “permanecer con él en las prueba”; lo escucharemos decirnos, en esta agonía que es ahora la nuestra, suprema y decisiva: “No me dejaron en mi agonía, me acompañaron cuando iba al calvario a morir por ustedes; aquí estoy yo ahora, estoy cerca de ti para ayudarte, para tomarte conmigo; ¡no teman, tengan confianza, soy yo!” Ego sum, nollite timere! Podremos decir entonces: Etsi ambulavero in medio umbral mortis, non timebo mala; quoniam tu mecum es : “Os Señor, ahora que las sombras mismas de las muerte me rodean ya, ¡no temo porque tu estás conmigo!

Dedicado a la memoria de Augusto Crd. Vargas Alzadora.


Traducido del francés por José Gálvez Krüger para ACI Prensa

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