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14.- Otros elementos que diferencia al mundo musulmán y cristiano.

La lapidación a la mujer en caso de adulterio probado.

La mujer islámica está obligada a llevar el velo (el hiyab o shador); el motivo es para que la mujer musulmana esté protegida de la mirada perversa del hombre. En los países fundamentalistas es totalmente obligatorio, ya que creen que las mujeres que no lo llevan son depravadas, como es el caso de las cristianas.

Todo en el mundo musulmán tiene un componente netamente religioso. El comer también. Ellos distinguen entre alimentos puros e impuros. No comen carne de cerdo ni sus derivados, en especial su grasa.

No toman bebidas alcohólicas ni, por supuesto, drogas.

A los ladrones se les corta las manos.

La apostasía del Islam es un hecho grave sancionado con la pena de muerte.

15. ¿Qué es lo que dice la Iglesia con respecto al mundo musulmán?

La Iglesia mira también con aprecio a los Musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran también someterse con toda el alma, como se sometió a Dios Abraham con quien la fe islámica gustosamente se relaciona. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María su Madre virginal y a veces también la invocan devotamente. Esperan además el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por tanto aprecian la vida moral y honran a Dios sobre todo con la oración, las limosnas y el ayuno.

Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y Musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren sinceramente la mutua comprensión, defiendan y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y libertad para todos los hombres.

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